foto: Ryan McGinley
Se vuelve a repetir el guión del año pasado y extrañamente Sant Joan -la fiesta que oficializa la llegada del verano- vuelve a ser un día fresco y lluvioso. Nevermind. Dicen que da buena suerte bañarse por Sant Joan, así que este año, en vez de hacerlo en el mar, lo haremos bajo la lluvia.
Ayer celebré la revetlla cenando en la terraza de unos amigos. No faltó el cava, la coca y los petardos; pero sí Id, y ya no me gusta celebrar cosas sin ella.
Esta mañana he salido en bicicleta e iba encontrándome los restos de la fiesta: hogueras apagadas, asfalto chamuscado, casquetes de petardos... Huellas de la diversión.
Sant Joan es una de mis fiestas preferidas: las hogueras, la coca, la primera verbena del verano, el día más largo del año, la noche más corta..., aunque de los petardos no soy demasiado fan. Me gusta que lo pagano haya sobrevivido a lo cristiano, que los ritos ancestrales se hayan mantenido a pesar de que la Iglesia haya intentado monopolizar la fiesta poniendo su sello santificador.
El domingo estrené biquini y la temporada playera con un baño en el mar y un paseo en barca. El agua todavía estaba un poco fría pero es que no sé ir a la playa sin meterme en el mar: residuos de la infancia.
Hoy también tenía que ser un día de playa y barca, pero el sol no nos ha querido acompañar. Es igual, me he dicho. El verano ya está aquí y nos esperan días largos, cálidos, llenos de sol y diversión.
Hoy también tenía que ser un día de playa y barca, pero el sol no nos ha querido acompañar. Es igual, me he dicho. El verano ya está aquí y nos esperan días largos, cálidos, llenos de sol y diversión.
¡Feliz verano a tod@s!!




