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lunes, 12 de enero de 2015

un invierno anímicamente primaveral


foto: sugar otter

Extrañamente he empezado el 2015 con muchas ganas, y deseando que empiece pronto la primavera. La cabeza se me llena de ensoñaciones, de proyectos, como si de verdad todo fuera posible, como si todo volviera a comenzar. Debe ser tanta sobredosis de chocolate navideña o no lo entiendo... El invierno, y más concretamente enero, nunca me había provocado tal estado de excitación. 
Lo malo de tener tantos proyectos y querer abarcar tanto es que normalmente acabo no haciendo -o terminando- nada: cosa típica de los geminianos, por lo visto...
Tanta voracidad vital incluso me llevó a ir de rebajas! yo que siempre las he denostado! El sábado decidimos pasar la tarde en Barcelona. En principio solo íbamos a mirar cuatro cosas y terminamos a lo Pretty Woman cargadas de bolsas -y de remordimientos- por el Portal del Àngel. Para rematar la tarde entramos en la librería Pròleg, y claro, imposible salir de ahí sin más de un libro. 

(He aquí los culpables de que mi cuenta corriente haya menguado peligrosamente)


Después de las compras quedamos con La Noia y la Chica Azul en Gràcia para tomarnos un chocolate con churros en La Nena. La camarera nos informó que el fotógrafo que tomaba fotos por el local era de TimeOut, y que les estaban haciendo un reportaje. ¡Shit! ahora el local se llenará todavía más, y lo invadirán los hipsters!

En el tema lecturas ya he terminado mi primer libro del año: La extraña desaparición de Esme Lennox, de Maggie O'Farrell. Lo cogí prestado de la biblioteca en un impulso y me ha gustado bastante. Indignante saber lo que les podía ocurrir a las mujeres que, en contra de las opresivas convenciones sociales de principios del s.XX, se arriesgaban a buscar la felicidad y la libertad.
Ahora estoy con un ensayo de mi admirado José Antonio Marina, El aprendizaje de la sabiduría ; y con una novela de Annemarie Schwarzenbach, Muerte en Persia. (Justamente el sábado me compré la biografía de Annemarie editada por Circe.)
En el terreno musical, decepción inesperada con el último trabajo de Belle and Sebastian, Girls in Peacetime Want to Dance. Los únicos temas que se salvan son The Party Line y Nobody's Empire.


Y mi reto cinéfilo sigue en pie, aunque no de manera muy sistemática. Por fin pude ver El Gran Hotel Budapest, que se ha convertido en mi película preferida de Wes Anderson (merecido Globo de Oro). 
Y como me apetecía ver a un chica -concretamente Scarlett Johansson- repartiendo leña, también vi Lucy. Debo decir, no sé si por las bajas expectativas que tenía después de leer algunas críticas malas, que la película me gustó; por lo menos su ritmo trepidante no te deja tiempo a aburrirte.
Y en clave de comedia, me reí bastante con la francesa Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho? aunque hubiera sido más subversivo que la hija pequeña, en lugar de un novio negro, les trajera una noviA negra. 
A parte del reto cinéfilo, y ahora que se han entregado los Golden Globe, debo empezar a ponerme las pilas de cara a mi reto cinematográfico anual: ver todas las nominadas a los Oscars a la mejor película antes de la ceremonia. Sí, ya sé que todavía no han salido las nominaciones pero algunas películas a las que les tengo muchas ganas, como Birdman y The Imitation Game, ya se perfilan como firmes candidatas.