Corrine Marchand en Cleo de 5 à 7
"Dejemos esclarecer por el tiempo las dudas. La fortuna conduce al puerto muchas barcas sin piloto."
(William Shakespeare)
Una de los estados emocionales que peor llevo es la incertidumbre: ese no saber que te lleva a imaginar los peores desastres y los desenlaces más funestos.
Hace algunos posts os hablé de Agnès Varda, pues bien, su película Cleo de 5 à 7 ilustraría bastante bien -sin la frivolidad y el egoísmo de su protagonista- lo que he pasado estos últimos días.
El resultado de un análisis y la lectura apocalíptica e irresponsable de mi médico de cabecera me han hecho vivir cuatro días de incertidumbre creciente y tensa espera. Además hice algo que todos los médicos desaconsejan: consulté Google buscando respuestas y me asusté todavía más.
A parte, he podido comprobar -y me gustaría decir que no me lo esperaba pero ya sé como está el patio- que el tomas-o-lo-dejas de mi jefa tras su negación de cambiarme el turno para ir al médico, raya la insensibilidad. Me dieron ganas de mandarla a ella, el trabajo y la empresa a la mierda, pero la situación actual te obliga a comerte el orgullo muchas veces.
Tras cuatro días de darle sin parar a la cabeza y tener en guardia a toda la familia y sobretodo a Idgie, llegó el día de la verdad (sí, ya sé que esta expresión suena muy teatrera pero permitidme un poco de épica). Para no hartaros con mis problemas médicos, sólo os contaré que el especialista me tranquilizó al instante diciéndome que los resultados de mi analítica eran normales según su diagnóstico previo. Mi médico de cabecera había exagerado e interpretado desmesuradamente los resultados. Mi problema de salud tiene fácil solución y -dentro de la media- es bastante habitual. Simplemente necesito una sencilla intervención quirúrgica y ya está. Y aunque no me entusiasme la idea que me vayan a operar, salí contenta y aliviada del médico. Todas las angustias y malos augurios se habían disipado y por fin había salido otra vez el sol.
¿Por qué delante de situaciones inciertas tendemos a imaginar lo peor? tal vez para ir asimilando que el precipicio siempre está ahí, preparado para engullirnos al más mínimo traspié?
Este otoño, a pesar de sus ocres y rojizos, me está pareciendo un asco.
Este otoño, a pesar de sus ocres y rojizos, me está pareciendo un asco.
