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sábado, 2 de noviembre de 2013

emoticon girl

ilustración: Blanca Martí 

Los puentes alteran mi percepción del tiempo. Ayer todo el día tuve la sensación que era domingo y hoy, como si estuviera atrapada en el tiempo a lo Bill Murray, vuelve a ser vigilia de domingo. Y es que el día de Todos los Santos es tan aburrido y lento como un domingo, pero con el aliciente de los panellets.
¡Mi madre los hace buenísimos! Son tan adictivos que es imposible comer sólo uno: con lo que engordan acabaré la semana con 5kg de más! Eso sí que es terrorífico y no las películas de miedo que no paraban de emitir en todas la cadenas...
Como ya comenté el año pasado no soy muy fan de este género cinematográfico. Lo único que tolero son las películas de vampiros, y más concretamente las de Drácula (la versión de Coppola para mí sigue siendo la mejor adaptación de la novela; que Winona Ryder -mi amor platónico adolescente- sea la protagonista también ayuda ^^). El componente romántico -en el sentido auténtico del término, no en el cursi- de la figura del vampiro siempre me ha fascinado; como también el monstruo collage creado por Mary Shelly (muy recomendable la lectura del libro).


Pero a pesar de todo eso, empiezo a odiar el Halloween tanto como el Carnaval. Nunca me ha gustado pasar miedo ni que me asusten; lo encuentro de un masoquismo incomprensible. Y como detesto el tema disfraces por mi trauma carnavalero, Halloween es una fiesta que me cae mal; además de considerarla una celebración intrusa y comercial. Puestos a adoptar festividades ajenas preferiría quedarme con el Día de los Muertos.
Sea como sea ya ha pasado, y los centros comerciales pronto empezarán a focalizar su atención en hacernos entrar la Navidad por los ojos.

Hablando de eso... Id me contó que tiene un encargo para hacer fotos a una niña para una felicitación de Navidad, así que me necesita. No sé si os lo he contado pero soy la ayudante oficial de Id en las sesiones infantiles. Dice que soy una gran animadora, que consigo conectar con los niños y hacer que se relajen y disfruten de la sesión; es decir, que soy una payasa. Bien, exactamente dice que es porque tengo cara de emoticón. Hoy me ha enviado esta imagen porque asegura que soy clavada a la niña de los emoticones de facebook. Y no es la única, también me lo dijo un día Jeia y otro mi hermana. Así que si os queréis hacer una idea de como son mis expresiones faciales aquí las tenéis.



<publicidad>Por cierto, si algun@ de vosotr@s -o allegados- necesita una fotógrafa no dudéis en avisar. </publicidad>

jueves, 1 de noviembre de 2012

castañas y calabazas

ilustración: estudi Escletxa

Si tuviera que llevarme algo de comer a una isla desierta sería, sin duda, una bolsa de panellets (con ellos podría sobrevivir más de un año). Esas pequeñas bombas energéticas de almendra y azúcar ya me han hecho engordar 1kg. en dos días. Y es que mi madre los hace tan buenos que resulta imposible no comer más de uno.
Los panellets son lo único que me gusta de La Castanyada, porque ni los boniatos, ni las castañas, ni el moscatel son de mi agrado.  Una fiesta -por otro lado- en peligro de extinción, o mejor dicho, de fusión con el omnipresente Halloween. Todo el mundo sabe que los americanos nos están colonizando culturalmente desde hace años; primero fue Papá Noel y ahora le toca el turno a la Gran Calabaza. Pero es que ¿cómo va a competir una abuela tuestacastañas con las calabazas, los disfraces y los caramelos? El glamour de lo yanqui va a acabar con el folclore local.
Ayer por la noche unos niños disfrazados de monstruos llamaron a la puerta gritando "truco o trato", y me dieron ganas de lanzarles un buen par de castañas!
Para mí Halloween combina dos de las cosas que más aborrezco del mundo: el Carnaval y las películas de terror. En mi blog anterior ya hablé ampliamente de estas dos fobias.
A pesar de mi cinefília, pocas son las películas de miedo que he logrado ver. Mi límite está en films como Los Otros, El orfanato, Déjame entrar (me quedo con la versión sueca), y pelis por el estilo. En cambio no puedo con películas de terror con niños malígnos (si queréis reír un rato no os perdáis este vídeo), las orientales (esas sí que dan jiñe de verdad) o las de Jaume Balagueró (me aventuré a ver Frágiles, por mi adorada Elena Anaya, y estuve más de un mes viendo a la "niña metálica" por el pasillo de mi casa). La única película del género que me apetece ver es el próximo remake de Carrie protagonizado por Julianne Moore y Chloe Moretz.


Y hablando de miedo, curiosamente los cementerios nunca me lo han hecho. Además el Día de Todos los Santos son el lugar más colorido y bullicioso del pueblo. Huy, aquello es un jolgorio! ¿Recordáis la escena del cementerio de Volver de Almodóvar? pues igualito! el lugar es un desenfreno de mujeres arremangadas limpiando lápidas y poniendo centros de flores. Y luego están las que pasean por el cementerio y murmuran: "Mira Fulanito, que nicho más lustroso!" "Oh, qué flores más bonitas!" "¿En esta tumba quién hay enterrado? ah, Menganito, su mujer y la suegra" (que también tela que te entierren con tu suegra, no?)... En fin, esas cosas tan "adorables" típicas de la condición humana.

Y hablando de modernidad vs. folclore, estos días he estado escuchando un disco muy curioso: Anónimo, de Lorena Álvarez y su Banda Municipal. Un trabajo difícil de clasificar a medio camino entre el folk jotero y el pop rural; o como ella misma lo define; algo "tradicional sexy".