Identitat, Xiaodu Liu. Arquitectura efímera (foto: Id)
Paradójicamente, desde hace unos años, en septiembre es cuando más siento que es verano: poder ir todavía a la playa y las temperaturas estivales de estas últimas semanas supongo que ayudan.
A pesar del colapso turístico, Barcelona me sigue fascinando. Me encanta pasear por sus calles al anocher o en plena noche, cuando el calor ya ha remitido y un frescor reconfortante envuelve el ambiente. Me gusta pasear con Id y de repente, entrar en una tienda a las 12 de la noche y comprarme un sombrero para protegerme del sol. Encontrar tiendas curiosas custodiadas por un ejercito de robots, o charlar con esas ancianas amantes de los gatos, que están siempre sentadas frente a Santa María del Mar acompañadas por sus mascotas felinas.
Descubrir arquitecturas efímeras esparcidas por la ciudad, admirar un beso compuesto por centenares de momentos de libertad, pasear entre libros delante de la catedral o perdernos en un mercadillo de segunda mano...
Me encanta quedar con amigas y descubrir locales nuevos en los que cenar y tomar unas copas, a pesar de que el cansancio que arrastro últimamente no me deja trasnochar tanto como quisiera. Me gustan los encuentros casuales en el metro, aunque una barba inédita me impida reconocer a un amigo a dos palmos de la cara. Amigos que nos bautizan, a Id y a mí, como "la Parella Feliç", otros que sacrifican sus mañanas de domingo para ayudarte con su furgoneta a hacer un minitraslado de cama y colchón...
robots (foto: Id)
El mundo nace en cada beso, de Joan Fontcuberta
Me encanta quedar con amigas y descubrir locales nuevos en los que cenar y tomar unas copas, a pesar de que el cansancio que arrastro últimamente no me deja trasnochar tanto como quisiera. Me gustan los encuentros casuales en el metro, aunque una barba inédita me impida reconocer a un amigo a dos palmos de la cara. Amigos que nos bautizan, a Id y a mí, como "la Parella Feliç", otros que sacrifican sus mañanas de domingo para ayudarte con su furgoneta a hacer un minitraslado de cama y colchón...
Y sobretodo me hubiera gustado explicaros la emoción y la alegría que sentí durante la Diada. Transmitiros la ilusión, la alegría, el civismo que se respiraba en unas calles teñidas de rojo y amarillo. Avenidas tomadas por gente de todas las edades y procedencias, movidas por una energía positiva increíble, esa que emerge de la creencia firme que el derecho más fundamental de cualquier democracia es poder Votar.
fotos Id
Y esta semana empiezan las Festes de la Mercè. He estado mirando el programa y preveo que se presentan unos días muy intensos...










