viernes, 20 de mayo de 2016

primavera, a pesar de todo

foto: Henry Roy

Acumulo libros por leer, discos por escuchar, posts que escribir... Descontrolo el tiempo, que ajeno a todo, marcha sin respetar mi ritmo. De repente he descubierto que al árbol que vive frente a  nuestro balcón, le ha crecido una cabellera de frondosas hojas. Me gusta como la luz juega con ellas y se cuela en las paredes del comedor y sobre el mantel dibujando sombras oscilantes.

Por las mañanas, de camino al trabajo, sigo soñando con huir, pero el instinto ya no es tan fuerte; cosa de la costumbre y su fuerza domesticadora. Pero antes de meterme en la boca del metro, levanto la vista para observar, ni que sea fugazmente, la Sagrada Familia. Los turistas no lo saben, pero la mejor hora para admirarla es a las siete y media de la mañana; entonces, es cuando la luz la hace lucir más hermosa. Me pregunto si a base de verla cada día, no me percataré de como cambia y crece; como pasa con los niños cuando los ves a diario. Algún día alzaré la vista y simplemente estará terminada. Aunque no creo que vivamos tantos años en este barrio para que eso pase.

Y es que algunos cambios pueden ocurrir de repente, cuando menos te los esperas. Eso les ha pasado a una pareja de amigas nuestras: de la noche a la mañana han roto, y esa ruptura me ha afectado más de lo que esperaba. Una de ellas vino a dormir a casa, estaba desecha por el dolor y el desconcierto. Como la propagación de una onda concéntrica, esa ruptura ira reverberando en nuestro entorno de amigas, e inevitablemente, nada volverá a ser igual. Adiós a algunos planes de verano, y a otros más cercanos.
Mientras, la vida sigue, aunque ante el dolor de los demás la felicidad propia nos haga sentir algo culpables.

jueves, 28 de abril de 2016

rosas en los balcones


foto: Idgie

La preciosa mesa-palet que Id construyó para el comedor (ya os dije que era MacGyver) está repleta de libros. Da gusta verla así. Es el botín que le saqué al día de Sant Jordi.
Esa mañana Id me despertó con un desayuno sorpresa. Bajo un punto de libro con una rosa dibujada me esperaba Carol, de Patricia Highsmith, con la nueva edición que L'Avenç ha sacado de la novela en catalán. 
Yo conseguí engañarla diciéndole que todavía no le había comprado ningún libro. Y cuando menos se lo esperaba, lo encontró en un rincón de casa. (Bien, el libro no era precisamente pequeño, así que no le costó demasiado.) Le regalé un libro ilustrado muy bonito titulado Atlas del Mundo. Solo hojeándolo, la imaginación se escapa volando a explorar países y lugares desconocidos.
Eso me recuerda cuando era pequeña, y podía pasarme horas haciendo girar el globo terráqueo-lámpara que mi hermana mayor tenía en su habitación. Con los ojos cerrados, detenía su giro con el dedo índice, que era quien decidía -en un delicioso juego de azar- donde sería mi próximo viaje mental. Algo así consigue despertarme el Atlas ilustrado que ahora descansa en nuestra estantería-biblioteca.


foto: hiro

Al mediodía fuimos a pasear por Barcelona. Quien pensara que un Sant Jordi en día festivo sería un fracaso estaba totalmente equivocado. Como me temía, el centro estaba tomado por las masas que invadían la carretera a pesar de los cláxones amenazadores de los coches. Delante de la casa Batlló, decorada para la ocasión con miles de rosas, la guardia urbana a caballo tuvo que poner orden. Todo el mundo quería hacer fotos, un put* selfie sin importarle que para conseguirlo tuvieran que repartir codazos.
Conseguimos llegar a Rambla Catalunya para refugiarnos, en un bar, de la multitud y el calor. Cuando volvimos a salir, la gente había amainado un poco y era posible pasear y mirar libros! En una parada, le compré un segundo libro a Id. En este caso lo escogió ella: Fes-t'ho tu mateix, un libro DIY para alimentar su afición macgyvera. 
En otra parada, ella me regaló el segundo volumen de la tetralogía de Elena Ferrante (ya lo he empezado).
Seguimos bajando las Ramblas hasta que nos cansamos de tanta aglomeración.  
Esa noche habíamos quedado con MPop y Swank para ir a un concierto de Les Sueques (sí, otra vez ^^'). He conseguido que MPop sea tan - o más fan- que yo del grupo (aunque lo cierto es que está colada por la guitarrista). Llegamos al Apolo justo a tiempo, disfrutamos del concierto, nos tomamos unas copas y nos fuimos a cenar.
El domingo estábamos tan agotadas que cancelamos un comida que teníamos en Sitges. Creo que tanta hiperactividad me está empezando a afectar; es lo que tiene querer abarcarlo todo. Pero es que la primavera me sube la "serotonina".


lunes, 18 de abril de 2016

primavera i soroll


He andado distraída demasiado tiempo, perdida en mi misma. Estos meses de ausencia han sido reflexivos, como si me moviera a cámara lenta mientras el mundo lo hacía demasiado deprisa. Tanto cuestionarme cosas, sentirme a ratos triste y desubicada me quitaba las ganas  de escribir, incluso de leer. Al contrario que otra gente, me cuesta escribir desde la tristeza o el desconcierto.
El trabajo sigue sin gustarme y después de tres meses no creo que lo haga nunca. Cada día, de camino al trabajo sueño con huir. Los demás te recuerda la suerte que has tenido "con lo mal que está todo". Sí, tengo un buen sueldo, un buen horario, pero este trabajo me deja el alma vacía, no sé si me explico. Me pregunto como lo hace el resto de la gente para vivir tan alienada de si misma. Id me anima y me envía al mundo cada día con un abrazo y un amor que consigue que todo sea más liviano y llevadero. 
Pero no todo ha sido tan lúgubre como parece, cuando salgo del trabajo empieza la VIDA.


Estos dos meses han dado para mucho. Hemos tenido cenas y comidas con amigos en casa, bautizos familiares en la Sagrada Familia, repetición de Carol otra vez en el cine (me encanta tener el Phenomena tan cerca de casa) me he cortado el pelo en el Palo Alto, hemos comido genial en el Van Van Market... Hemos ido a presentaciones de libros de lo más surrealistas, a conferencias sobre Simone de Beauvoir... Y por primera vez en mi vida he ido al Liceu, no a escuchar ópera, sino a un concierto de Julieta Venegas.


Además la primavera ya está aquí, y también las ganas de todo; de disfrutar de la ciudad, del buen tiempo, de hacer mil planes, de soñar...
Este fin de semana tuvimos la superfiesta de cumpleaños de las Gemelas. Gente y más gente, sobretodo bolleras, en un mini piso como si aquello fuera el camarote de los hermanos Marx. También fuimos de vermut musical con las Sestras. A cada concierto que voy de Les Sueques, salgo más fan de estas chicas. Esta vez les compré el cd.




And last but not least, ya he salido del armario en casa. Sorprendentemente, mi padre se lo ha tomado mucho mejor que mi madre. Ella se enfadó un poco conmigo, pero se le pasará; en cambio, mi padre dijo que ya se lo pensaba y que mientras yo sea feliz, él también; y se quedó tan pancho.  Ya veremos como va evolucionando todo...

domingo, 28 de febrero de 2016

nuevas rutinas, nuevas calles

escenas de nuestra nueva casa (foto hiro)

Por fin vuelvo a tener tiempo y ganas de escribir. Tanto cambio, mudanza, y estrés me estaban matando las ganas de todo. 
Me voy acostumbrando despacito a esta nueva vida, a las nuevas rutinas, a las calles y atajos de nuestro nuevo barrio, a nuestro hogar, que cada día siento un poco más 'nuestro'. Id, con su habilidad de Macgyver, cuelga estanterías, fabrica muebles y aprovecha bien los espacios. En el poco tiempo que llevamos instaladas ya hemos tenido dos cenas de inauguración, una con las Heteras y otra con las Bloggeras. Todavía quedan las Sestras y muchos amigos más. 
Los hermanos de Id se autoinvitaron a venir. Para variar llegaron tarde, y luego no había manera de echarlos de casa. Tenemos miedo porque a Reikiana, la hermana de Id, el piso le ha entusiasmado y con excusas tontas ya ha pasado tres veces por nuestra casa. Y amenaza con volver a menudo! En fin, hemos huido para que nos siguieran hasta Barcelona ¬¬'
Mi hermana 2 y mi cuñado, también han venido a ver el piso aprovechando que este fin de semana estaban en la ciudad. Así que desde que nos mudamos hace dos semanas, no hemos tenido demasiada tranquilidad ni tiempo para las dos.
Conseguimos ir al cine a ver el estreno de Carol (en V.O, of course, para poder apreciar la "porno voice" de Cate Blanchett). Ya he perdido la cuenta de las veces que hemos visto la película... Pero lo más divertido es verla con otras amigas bollos y comprobar que a todas nos hacen gracia las mismas escenas y gestos.

¿Verdad que son adorables?

También hemos hecho un descubrimiento importante: tenemos el cine Phenomena cerca de casa. Y durante el mes de marzo volverán a emitir Carol jaja
En fin, hablando de Carol, esta noche se entregan los Oscars pero este año me pillan desencantada. No estoy de acuerdo con las nominaciones, y solo he visto dos, de las ocho nominadas a mejor película. Que Carol no esté nominada es de una lesbofobia y machismo escandaloso (de las 8 películas nominadas solo la mitad superan el test Bechdel, por no hablar de la discriminación racial).

Pero para terminar el post con buen rollo, os dejo con la parodia de Carol que Kate McKinnon hizo para los Independent Spirit Awards.
Y un mashup cinéfilo con escenas de baile para empezar con ganas y buen ritmo la semana.




domingo, 31 de enero de 2016

Alive


Me parece que hace años que no pasaba por aquí. Ahora que he conseguido sacudirme un poco el cansancio y el estrés, vuelvo y no sé por donde empezar. 
El mes de enero ha sido muy largo e intenso. Trabajo nuevo, rutinas nuevas, muchas cosas que aprender. La primera semana la viví en un estado de surrealismo alucinatorio. Mi cerebro estuvo a punto de explotar con tanta información y cosas nuevas que aprender y asimilar. Mis nuevos compañeros se ven buena gente, pero a veces tengo la sensación que no tengo nada que ver con ellos. Intento no hacerle demasiado caso a algunas de mis primeras impresiones, pero lo cierto es que no me veo trabajando de esto muchos años. Mientras, intento adaptarme lo más rápido posible aunque odio la sensación de no dominar según que situaciones.

A eso, se le sumó la búsqueda de piso en Barcelona. Nunca pensé que fuera tan difícil y agotador encontrar casa. Después de horas de trabajo extenuantes, quedaba con Id y mi hermana pequeña (de momento vivirá con nosotras una temporada) para visitar pisos. Cuando encontrábamos uno que nos gustaba, al llamar a la inmobiliaria al día siguiente, nos decían que ya estaba reservado. Así que cuando volvimos a encontrar un piso que nos gustaba, apostamos en seguida por él. Pero como al sr. Murphy le gusta aparecer siempre que puede, al día siguiente -y cuando ya habíamos pagado la reserva- visitamos otro piso en Gràcia que también nos gustó mucho. Sea como sea, el piso que finalmente nos hemos quedado está genial, la pega es que no está en Gràcia (pero sí cerca ^^). 
Mañana firmaremos el contrato y por fin se acabará levantarme a las 6 de la mañana para hacer una hora y media de trayecto hasta el trabajo. Y es que estás semanas, como dice Id, he dejado de ser yo misma. Ahora soy una persona cansada que siempre tiene sueño. Eso hace que los fines de semana no tenga ganas de hacer nada, y eso sí que es grave. Lo único que me apetece es ver series con Id. Nuestro último descubrimiento, Agent Carter, otra serie con mujer protagonista, fuerte, lista y además guapísima. Os la recomiendo! Además hace un par de semanas empezó la segunda temporada y pinta tan interesante como la anterior.


La única excepción a tanto holgazaneo fue el fin de semana pasado, que lo pasé en el pueblo. Id también vino y aproveché para llevarla de excursión a un reserva natural que hay cerca.

foto: hiro

Ahora nos esperan un par de semanas movidas, con el traslado y la mudanza, pero muero de ganas de estar instaladas ya en nuestro piso.


lunes, 4 de enero de 2016

the gay awakens


El Fin de Año nunca ha sido una de mis fiestas favoritas, demasiadas expectativas, propósitos, deseos de cambio... La gente se pone trascendente; y también ropa interior roja (por cierto, ¿de dónde ha salido esa costumbre?). No espero pasármelo en grande en Nochevieja, prefiero tomarme las cosas como vengan.
Este año, teníamos cena con las Sestras. Con ellas todos es un poco alocado, desde ir a hacer la compra, cocinar, hasta comer las uvas. También vino a cenar M-Fak, que con su tranquilidad imperturbable, hizo de contrapeso a tanta locura. 
Como siempre, nos pasamos con la comida, como si en lugar de una cena organizáramos una boda gitana. Conseguí comerme las doce uvas, aunque Id por poco muere en el intento por culpa de un ataque de risa en plenas campanadas.
Bengalas, brindis, deseos de año nuevo y algunos cigarrillos 'mágicos'. Al final nos fuimos a dormir a las 5 de la mañana. 
Estrenamos el 2016 con una siesta de tres horas y con una obra maestra. ¡Sí, por fin he visto Carol!!!! (insertar fuegos artificiales).
¿Qué que me pareció? (ahora es cuando hiro pierde toda objetividad, aviso).
La película colmó, e incluso supero, todas mis expectativas. Una película preciosa y una obra de arte, desde la fotografía, la dirección artística, la música, el montaje, el vestuario, la ambientación... Y sobretodo la actuación de Cate Blanchett y Rooney Mara (y eso que, en un principio, era reacia a la elección de Rooney como Therese)!

(yo después de ver Carol)

Sus actuaciones son una maravilla, un ejercicio de sutileza y elegancia. Esos silencios, esas miradas... Después de ver la película, una tiene ganas de ponerse un abrigo de piel, e ir a seducir dependientas a golpe de caladas de cigarro.

(sí, otra imagen de Cate Blanchett. Nunca hay suficientes)

Las lesbianas por fin tenemos nuestro Brokeback Mountain y -CUIDADO SPOILER-  con final feliz! Espero y deseo que Carol arrase en los Oscars en todas las categorías. 
Y aunque ya la hemos visto, cuando la estrenen en España el 5 de febrero, volveremos a repetir en el cine, y en versión original, of course! Entonces, seguramente, le volveré a dedicar otro post entusiasta y adorativo.


Pero como no solo de Carol viven las lesbianas, el sábado quedamos con MPop y Swank para ir al Palo Alto. Nunca había ido de noche (eran las seis de la tarde, pero ya sabéis, en invierno...) y me gustó. Menos gente, más cosas interesantes para ver... Me compré un bolso precioso y le regalé a Id un reloj muy bonito para Reyes (eso le dije porque le tenía preparada otra sorpresa para el día siguiente, jeje). Nos hubiera gustado quedarnos más rato en el Palo Alto, pero habíamos quedado en Gràcia para cenar e ir al cine con el resto de las Sestras. 

Si Carol fue mi primera película del 2016, la segunda -la primera en una sala de cine- también me entusiasmó. No soy una friki de la saga pero me gustan las películas de Star Wars, así que le tenía muchas ganas a la nueva. Algunas de nuestras amigas repetían y mientras cenábamos a toda prisa para llegar a la sesión, hicieron un gran esfuerzo para no spoilearnos la película. 
Star Wars, El despertar de la Fuerza, desde la introducción con las famosas letras inclinadas a lo teleprompter y la música de John Williams, hasta el final, me hizo volver a emocionarme como una niña. Tal vez porque es la película de la saga que más se parece a las originales. J. J. Abrams no ha arriesgado demasiado, y ha creado una especie de homenaje repleto de guiños a las primeras películas, al gusto de los fans más nostálgicos. Eso no tiene porque ser malo; todavía recuerdo la decepción que tuve con el Episodio I. Se le agradece que haya huido del barroquismo digital de los tres primeros episodios y haya incluido un personaje femenino como el de Rey (Daisy Ridley) para mí, lo mejor de la película. 
Como no soy una fan ultraortodoxa de la saga, debo decir que me gustó y me lo pasé genial viéndola. Me hizo volver a sentir la emoción de las primeras, y en consecuencia, hacerme viajar hasta mi infancia, cuando La guerra de las galaxias me entusiasmaba. Ya veremos que pasa con las siguientes películas...



Y si cinematográficamente el 2016 ha empezado con buen pie, también lo ha hecho literariamente. He comenzado El bar de las grandes esperanzas, de J.R. Moehringer y me está gustando mucho.
Este 2016, como hacía hace unos años, quiero confeccionar una lista de las películas y libros que vaya viendo y leyendo. Es lo más parecido a un propósito de año nuevo que me oiréis hacer.
Ah, sí! e intentaré actualizar más a menudo el blog. Este propósito ya me parece más irrealizable, porque el mes de enero y febrero promete ser intenso y movidito...

Y vuestro inicio de 2016, ¿qué tal está yendo?

domingo, 27 de diciembre de 2015

haciendo las paces con la Navidad


Cuatro días de comidas en familia, tardes tontas, lecturas y mucho turrón (sobretodo de Suchard) y sigo viva. No he engordado ni un quilo y estoy en un estado de paz y tranquilidad blanca. Vuelvo a ser capaz de dormir 10 horas seguidas, como una niña. 
Un par de días antes de Navidad, aprovechando que todas las hermanas estábamos en el minipueblo, fuimos a merendar juntas a la cafetería. Hacía tiempo que no salíamos las cinco juntas. Al poco rato empezaron aparecer sobrinos, de uno en uno, hasta que casi ocupamos todas las mesas del local. Me gustó ese momento familiar porque fue casual, nada forzado. Me recordó a esa escena de Transparent, cuando los tres hermanos Pfefferman se bañan juntos en la piscina después de muchos años. Transparent me tiene fascinada. Es una de las mejores series sobre la familia y la identidad de género que existen. 

los Pfefferman

Llegó el día de Navidad y todo discurrió de un modo fácil, sencillo, incluso placentero. ¿Estaré volviéndome pronavideña? Los únicos que se pelearon, por el paté y los turrones, fueron los niños. Mi sobrina Damian recitó el típico poema de Nadal encima de una silla, y después de comer nos lo pasamos genial montando coreografías y playbacks con el Dubsmash. Mi hermana mayor estrenó su palo de selfie intentando que toda la familia entrara en el encuadre. Ante la impaciencia de los niños, cagamos el Tió, aunque todos -excepto Damian- sepan ya "la verdad". 

foto: hiro

Este año el Tió fue muy literario; cagó muchos libros y también dulces y ropa interior para los mayores. Luego la tarde se fue disolviendo en partidas de rummy y películas navideñas ñoñas en la televisión. Eché en falta a Id, a ver si el año que viene puede estrenarse en nuestra numerosa comida navideña. 
El día de Sant Esteve fue una versión bastante reducida del día anterior: sin mis 2 hermanas mayores y sin niños. Pero el domingo volvimos a estirar la mesa del comedor. 
Creo que cuatro días ya es el límite, otra comida más y esta tranquilidad aparente empezaría a quebrarse. ¿Por qué es más fácil querer a la familia en la distancia? 

Llevo un par de días escuchando esta maravilla de disco, uno de los mejores del año. Contiene temas de una belleza apabullante.