Adiós 2020. Adiós al año más raro de nuestras vidas. Al año de los cumpleaños, conciertos, Navidades y celebraciones perdidas.
Tampoco es que espere mucho del 2021. Pero nunca me había alegrado tanto dejar algo atrás.
Ha sido el año en que me he sentido más huérfana y desconectada de mi familia. No creo en las videollamadas; o no me bastan. Solamente he visto tres veces a mis padres y algunas de mis hermanas y sobrinos. Ha sido la primera Navidad sin mi familia.
Lo que sí que ha abundado son las lecturas. En eso no me puedo quejar, ha sido un año de buenos libros.
He ido a pocos conciertos (tres) y dos fueron para ver a la misma artista: Anna Andreu, mi descubrimiento y obsesión musical del año.
Y poco más que contar.
¡Ah, sí! También ha sido el año que hemos volado por primera vez en avioneta. Fue mi regalo de cumpleaños para Id y nos encantó la experiencia. Se nos hizo corta, así que cuando podamos repetiremos.
En fin, no quería terminar el 2020 sin pasarme por aquí. Este espacio que tengo tan abandonado pero que sigue existiendo aquí, esperándome siempre como una habitación blanca e iluminada; acogedora y abierta a todas las posibilidades.
Para el 2021 no prometo nada, sólo el seguir intentándolo y no ser muy dura conmigo misma por ello.
12 días ya. Esta semana he empezado a notar los efectos del confinamiento. Hay momentos en los que pierdo la noción del tiempo, me cuesta saber en que día estoy: ¿hoy es martes, jueves..? Es como vivir en un abismo temporal en el que las rutinas se van deformando, como si los relojes de Dalí rigieran el tiempo.
Hay ratos en que me siento un poco atontada. Intento no sentirme culpable los días que no me apetece hacer nada. Me flipa un poco la hipermotivación de alguna gente.
En general nunca me ha costado hacer vida en casa, de hecho siempre tengo cosas que hacer o leer. Estoy aprovechando para hacer un curso online, dibujar, hacer lettering, incluso ping pong. Ahora ya no tengo excusa para atacar esa pila de libros siempre pendientes. Pero que todo esto pase mientras la primavera estalla en las calles hace las cosas más difíciles.
Pero ahora toca permanecer, cuidarnos, parar. Por fin los verbos "cuidar" y "curar" adquiere el valor que merecen, así como las personas que los llevan a cabo.
Sufro por mis padres, sobretodo por mi madre que ya tiene problemas de salud añadidos. Por suerte tienen a dos de mis hermanas cerca que los cuidan y les hacen la compra.
Para salvar distancias, hacemos videollamadas con amigos, familiares... La cita de las 20h para salir a aplaudir en el balcón es la única rutina que cumplimos a rajatabla.
En lo que llevamos de confinamiento he salido dos veces a comprar y no me ha gustado la experiencia. Es como si estuviera viviendo dentro de un episodio de Black Mirror que nunca acaba. A veces me da la sensación que ya nunca podremos volver a vivir como antes. Aunque tal vez ese era el problema.
Veo imágenes del agua cristalina en los canales de Venecia, delfines nadando en puertos, jabalís en las calles de Barcelona, ciervos paseando por rotondas, los índices de contaminación bajando en picado... Tal vez el virus seamos nosotros.
Crisis sanitaria, crisis económica, crisis climática... Se nos van acumulando las crisis. Y solo espero que todo esto nos haga reflexionar y que realmente suponga un cambio a mejor.
No hay nada como esperar lo peor para que luego todo se quede en nada.
La parte de las fiesta navideñas que tocaba pasar con mi familia ya ha terminado. Ahora solo quedará celebrar el día de Reyes con la familia de Id (y el plasta de su hermano...).
La comida navideña y de Sant Esteve estuvieron bastante entretenidas. Id se siente más a gusto en mi casa, con mi familia, que yo misma. El día de Navidad, cuando me levanté, me la encontré ayudando a mi madre en la cocina. Habían desayunado juntas y charlado sobre plantas, recetas..., como si fueran íntimas. Mis sobrinos, literalmente, están siempre encima de ella (ahí ya me pongo un pelín celosa).
La comida de Navidad fue bastante ruidosa. Mi hermana pequeña estaba en modo 'drama queen' en toda su esplendor. Mi hermana mayor chinchona como siempre; y mis sobrinos -en plena edad del pavo- discutiéndose por chorradas, y mi madre gritando "¡Ya bastaa de tonterías! que se enfría la sopa!!!"
Después de comer y cagar el tío, hicimos un mannequin challenge familiar. Mientras estabamos clavados como estatuas y grabando, oímos que alguien se acercaba por el pasillo. "¿Quién debe ser?" pensamos todos en silencio mientras nos repasábamos uno a uno de reojo. Mi hermana pequeña se plantó en la puerta del comedor, y al ver que estábamos haciendo el mannequin sin ella, se marchó enfadada a su habitación dando un sonoro portazo. ¡Nadie -ni siquiera su novio- se había dado cuenta de que faltaba! Entonces empezó el show de ir a consolarla e intentar convencerla para que volviera al comedor a repetirlo. Después de varios intentos, mi hermana mayor consiguió convencerla. Así que volvimos a nuestras posturas maniquís y repetimos el vídeo. Lástima que Id no saliera porque le tocó -como siempre- grabar la escena.
El día de Sant Esteve ya fue más tranquilo. Fuimos a pasear hasta el río (que frío hace en mi pueblo!!), vimos pelis en familia, jugamos al Rummy, e Id se pasó algunas horas editando las fotos del concierto al que fuimos el viernes. Esa noche habíamos quedado con el chico dEsoRdeNado y acabó siendo una noche surrealista y muy divertida. De presenciar las pruebas de sonido de la banda, a cenar con ellos y que nos colaran gratis en su concierto. Estuvo genial!
Hablando de música y artistas, vaya año llevamos... Que pena lo de Carrie Fisher y su madre..! Id era muy fan. Ayer por la noche, en homenaje, vimos Postales desde el filo con los comentarios hilarantes de Carrie.
Carrie Fisher observando a su madre, Debbie Reynolds, en el escenario (1963)
Supongo que este será mi último post del 2016. Ahora tocaría aquello de hacer balance del año y propósitos -llenos de buena voluntad pero sin pizca de ella- para el 2017.
Cuando miro hacia atrás e intento definir como ha sido este año solo me sale el adjetivo: raro/extraño. Los primeros meses del 2016 casi no los recuerdo, son como una nebulosa de semanas de estrés y ansiedad. La resta del año fue mejorando, y si lo pienso bien, en lo que a mi vida personal y sentimental se refiere, ha sido un año fabuloso. Otra cosa ha sido mi vida laboral...
¿Propósitos para el 2017? mmm.... Actualizar más el blog? Vivir con más ganas todavía, con coherencia, reír más, amar más, leer más... Esto último me lo ha antojado mi amiga Tempesta, que se ha propuesto, para el año que viene, el 'challenge' de leerse 45 libros en un año. En su blog, que os animo a visitar, irá compartiendo sus opiniones lectoras.
Yo no creo que llegue a los 45 libros, pero si son la mitad ya estaré contenta.
Ya solo me queda desearos a todxs, Feliz Año Nuevo!!
Últimamente me he aficionado a hacer boomerangs. Me chifla eso de atrapar un momento y poder jugar con él; supongo que alimenta la ingenua fantasía de que soy capaz de manipular minímamente el fluir del tiempo. Nada más alejado de la realidad, claro está, porque si así fuera hubiera alargado mi semana y media de vacaciones como un chicle.
Ayer tenía tantas pocas ganas de volver al trabajo que, sin querer -o no-, me pasé de parada de metro. Si llego a hacer un mes de vacaciones, como algunos de mis compañeros, no hubiera regresado. Mientras iba en metro fantaseaba con eso, con la idea de desaparecer y no dar ninguna explicación a nadie. Tal vez por eso me pasé de parada...
Así que llegué un poco tarde, pero no pasa nada. Lo único bueno de mi trabajo es que, dentro de unas horas fijas, tengo flexibilidad horaria a la hora de entrar y salir.
Los pocos compañeros que quedan todavía en la oficina tampoco tenían ganas de trabajar, así que cada mañana nos pasamos una hora charlando y holgazaneando (eso de no tener jefes durante este mes mola!).
Trabajar en agosto en esta ciudad tiene algo de onírico. Las calles, a primera hora de la mañana, están desiertas, al menos las no turísticas, y casi todas las tiendas y bares de mi barrio están cerrados. Ahora no sé dónde ir a comprar buena fruta y verdura.
En el trabajo, las oficinas de mi planta están en un silencio tan extraño que parece post-apocalíptico, cuando lo normal es oír el discurrir continuo de voces y teléfonos. Si mi trabajo fuera siempre igual de tranquilo y placentero, no estaría contando los días que me quedan para terminar mi contrato.
Por suerte todavía me quedan algunos días de vacaciones a finales de mes y otros en septiembre. A ver si entonces puedo hacer algún viaje-escapada con Id. Este mes también le ha tocado trabajar, así que durante mis vacaciones pasé algunos días con ella en Barcelona y luego me fui al pueblo porque eran las Fiestas Mayores.
Allí volví a recordar lo insoportable que puede ser la convivencia con mi madre y mi hermana-3 La Gruñona. Por suerte están mis sobrinos (que están enormes!), e Id vino a rescatarme durante el fin de semana.
También nos hemos puesto al día con las series que teníamos pendientes (ese final de Orange is the New Black!!) y nos ha entusiasmado Stranger Things (aix...! Winona Ryder...! mi amor platónico adolescente..!). Ese rollo nostálgico ochentero repleto de referencias ha enamorado a todos los que fuimos niños durante esa década.
También tengo gafas nuevas. Ahora, en palabras de Id, parezco una intelectual republicana. Vete tú a saber que quiere decir eso... Supongo que que tengo una cara de "niña-buena-que-no-ha-roto-nunca-un-plato" que no se aguanta. Bah!
Cuatro días de comidas en familia, tardes tontas, lecturas y mucho turrón (sobretodo de Suchard) y sigo viva. No he engordado ni un quilo y estoy en un estado de paz y tranquilidad blanca. Vuelvo a ser capaz de dormir 10 horas seguidas, como una niña.
Un par de días antes de Navidad, aprovechando que todas las hermanas estábamos en el minipueblo, fuimos a merendar juntas a la cafetería. Hacía tiempo que no salíamos las cinco juntas. Al poco rato empezaron aparecer sobrinos, de uno en uno, hasta que casi ocupamos todas las mesas del local. Me gustó ese momento familiar porque fue casual, nada forzado. Me recordó a esa escena de Transparent, cuando los tres hermanos Pfefferman se bañan juntos en la piscina después de muchos años. Transparent me tiene fascinada. Es una de las mejores series sobre la familia y la identidad de género que existen.
los Pfefferman
Llegó el día de Navidad y todo discurrió de un modo fácil, sencillo, incluso placentero. ¿Estaré volviéndome pronavideña? Los únicos que se pelearon, por el paté y los turrones, fueron los niños. Mi sobrina Damian recitó el típico poema de Nadal encima de una silla, y después de comer nos lo pasamos genial montando coreografías y playbacks con el Dubsmash. Mi hermana mayor estrenó su palo de selfie intentando que toda la familia entrara en el encuadre. Ante la impaciencia de los niños, cagamos el Tió, aunque todos -excepto Damian- sepan ya "la verdad".
foto: hiro
Este año el Tió fue muy literario; cagó muchos libros y también dulces y ropa interior para los mayores. Luego la tarde se fue disolviendo en partidas de rummy y películas navideñas ñoñas en la televisión. Eché en falta a Id, a ver si el año que viene puede estrenarse en nuestra numerosa comida navideña.
El día de Sant Esteve fue una versión bastante reducida del día anterior: sin mis 2 hermanas mayores y sin niños. Pero el domingo volvimos a estirar la mesa del comedor.
Creo que cuatro días ya es el límite, otra comida más y esta tranquilidad aparente empezaría a quebrarse. ¿Por qué es más fácil querer a la familia en la distancia?
Llevo un par de días escuchando esta maravilla de disco, uno de los mejores del año. Contiene temas de una belleza apabullante.
Id me ha engañado. Sí, así como lo oís leéis. Después de tantos años de relación, me doy cuenta que no la conozco del todo, que cuando conviene, mi novia sabe mentirme fríamente a la cara. Yo que creía que era una "caballera" de la cabeza a los pies...
Ok, vale... mintió para hacerme un regalo, pero, qué pasa? tenía ganas de ponerme un poco melodramática (la bolleras no podemos evitarlo, se ve que tenemos tendencia al drama..).
Este sábado cumplimos 6 años de relación. ¡Seis años! Cuando lo pienso me parece una locura, porque a veces tengo al sensación que estamos juntas desde hace menos de un año. Supongo que eso es bueno, que significa que cuando estoy con ella el tiempo pasa volando.
Para celebrarlo nos fuimos de cena romántica y después a tomar unas copas por Gràcia. Recorrimos algunas de las calles por las que habíamos paseado hace seis años, con esa inexplicable sensación que el tiempo se replegaba y volvíamos a estar años atrás.
Como en un par de semanas nos iremos de mini escapada romántica por el Pirineo, le dije que mejor no nos hacíamos regalos. Quedamos de acuerdo. Pero la muy mala (en el buen sentido de la palabra) me troleó y me hizo un regalo igualmente (yo no, así que quede fatal ¬¬') Y encima, me lo compró casi en mis mismísimas narices.
Cuando fuimos al Palo Alto, me gustaron mucho las ilustraciones de un artista japonés. Mientras charlaba con nuestra amiga Diseñadora en el bar, Id se ausentó con la excusa que quería tomar unas fotos. Pero sibilinamente fue a comprarme la ilustración que podéis ver en la foto.
Junto a la imagen de los dos gatos (dice que somos nosotras) puede leerse el kanji 'kizuna', que significa 'relación'. Además como no podremos tener gato porque ella es alérgica, así matamos dos pájaros de un tiro. A parte de la ilustración, también me regaló la novela El bar de las grandes esperanzas, que tenía en mi lista de "queribles".
Pero sus patrañas no acabaron ahí. Hacía meses que junto a Diseñadora urdían un plan para hacerme otro regalo como despedida de mi antiguo curro. Cuando me enteré de como me habían enredado las dos como a una china, me quedé alucinada.
A parte de recibir regalos inesperados, también me llevé algunas decepciones enormes. Unos días antes del concierto de Belle & Sebastian, me enteraba vía mail que se suspendía la gira europea del grupo por problemas de salud de Stuart Murdoch. Espero que se recupere pronto...
Además, una vez empezada la parte práctica del curso, me di cuenta que era imposible saltarme una clase para ir a alguna de las dos conferencias que Judith Butler impartía en Barcelona.
Por lo menos el examen fue genial y salí con el convencimiento de haber aprobado el curso. Ahora queda saber la nota... Después del examen Id me esperaba para ir a la inauguración del World Press Photo en el CCCB. Este año pudimos disfrutar de la exposición sin las colas y el agobio de otros años. Como siempre, las fotos del WPP no dejan indiferente. A medida que vas viendo la exposición, vas notando como un sentimiento de rabia, indignación, asco, tristeza y compasión va invadiéndote ante las historias que te cuentan las imágenes. Bajo el lema "ver para entender" sales de la exposición con el ánimo devastado pero con la conciencia despierta.
World Press Photo 2015 (foto: hiro)
Estas semanas también ha habido tiempo para reuniones familiares. El primo gallego de Id que vive en Bcn ha sido padre, así que todos los primos y tíos vinieron a la ciudad a conocer al nuevo miembro de la familia.
La semana siguiente, por suerte, nos pudimos escapar de ver al Fantasma (el hermano odioso de Id), gracias a que Manray y Vincent nos acogieron unos días en su casa. Tenemos mucha suerte de tener amigos como ellos. Cuando Id y yo tengamos casa propia, siempre habrá lugar para acoger a alguna de nuestras amistades.
Y para terminar el post, os dejo con una de las muchas canciones que siempre relacionaré con "nosotras", con Id y conmigo.
Intento no hacer demasiado caso a los días tristes; o a las tardes de domingo invernales que ya siento cerca. Después de leer esto, tengo la excusa perfecta para justificar mis estados de irascibilidad mensuales. No sé si acaba de gustarme que algo tan pequeño e insignificante como una hormona tenga tanto poder sobre mi vida cotidiana. Aunque poder echarle la culpa a algo -o a alguien- siempre supone una descarga liberadora.
(esa era yo este fin de semana)
Tal vez sea que hace demasiados días que estoy en el pueblo... Tengo comprobado que, según pasan los días, este entorno me hace sentir como una fiera enjaulada.
Leer biografías de mujeres intrépidas ayuda a alimentar mis ganas de huir. También he vuelo a hojear y releer París era mujer. Que el libro tenga tanta abundancia de fotografías, fragmentos literarios, dibujos, documentos..., me encanta. Tiene algo de esa fascinación que sentía de pequeña -y que todavía conservo- por los libros de cuentos bien ilustrados. ¡Cómo me hubiera gustado vivir en París en ese momento histórico! Además el libro te anima a explorar e investigar la vida y obra de todas esas mujeres maravillosas que coincidieron en el París dorado de entreguerras.
Los cambios repentinos de planes tampoco me gustan. De tener que celebrar el 'Castaween' con las Sestras, pasé a celebrarlo en familia en casa de mis padres. En el fondo me vino bien por el tema pasta, y otros asuntos; pero supuso estar alejada de Id unos días más.
Pero bien, ese cambio de planes también tuvo una parte buena. A última hora me propusieron ir a un concierto de Mishima en un pueblo de la comarca del lado. Justo el día que había leído el capítulo de Putos himnes generacionals dedicado al grupo. Esas casualidades me chiflan. Así que fue una gozada poder disfrutar de uno de mis grupos favoritos en primera fila, sin agobios y gratis. Todo lo contrario de lo que me encontraré si finalmente voy al concierto de final de gira en Barcelona, en la sala Apolo.
Mishima en concierto (foto: hiro)
Y hablando del Apolo, por esperar demasiado, me he encontrado que ya no quedaban entradas para el concierto de Kings of Convenience del día 7 de diciembre. Snif...
Como cantaban The Frederics, en la genial Pop Ràpid, "yo no tengo entradas para el Apolo" :(
Volver a mi pueblo, ni que sea de visita, siempre tiene algo de revisión y autoafirmación.
Este fin de semana era la Feria, el gran evento del pueblo y de las comarcas colindantes. Es junto a la Navidad, la festividad que hace regresar a todos los que "desertamos" y huimos del lugar del crimen.
Comida familiar multitudinaria, con una mesa de niños que cada año va ampliándose. Amigas que hacía tiempo que no veía y que ahora te presentan a sus pequeños retoños; otras que te anuncian que pronto serán madres por primera vez. Niños everywhere... hasta el punto que flipas viendo que auténticas "cabras locas" y fiesteras, ahora se han convertido en madres modélicas. Eso, en lugar de hacerme replantear cosas, me reafirma en lo correctas que han sido algunas de mis elecciones vitales.
Me imagino como sería ahora mi vida si hubiera tomado otros caminos, y me entran escalofríos. El microcosmos de este pueblo, con sus dinámicas y roles preestablecidos, me dan claustrofobia. Volver a menudo va bien para recordarlo y evitar las mitificaciones que causa la distancia.
Mi amiga Mei parece haber recuperado la ilusión y las ganas con un nuevo proyecto profesional. Este fin de semana, aprovechando las ferias, ha abierto una librería/juguetería especializada sobretodo en literatura infantil y juvenil. Hacía falta algo así en el pueblo; además con buen gusto y hecho con amor.
El lunes la acompañé a un mayorista a comprar más libros. Dijo que necesitaba mi asesoramiento, y me encantó poder ayudarla en eso. Con lo que me pirran los libros ya os podéis imaginar lo mucho que disfruté. Además me dijo que podía escoger los que quisiera para mí y así aprovecharme del 20% de descuento del que dispone como librera. Pero como después de la Feria me pilló con mi presupuesto de gastos apurado, me limité a coger el de Putos himnes generacionals, que tiene muy buena pinta.
De cara a la Navidad y a Sant Jordi, ya le he dicho que la acompañaré encantada, jaja
Después del mal año que ha pasado me gusta verla otra vez ilusionada y con ganas. ¡Ojalá el negocio le vaya bien!
Id también vino a pasar las Ferias, como viene haciendo desde hace años. Mi madre le soltó unas cuantas indirectas, haciéndole bromas sobre cuñadas y nueras, que la dejaron bastante flipada. Las ambigüedades de mi madre me dejan ojiplática; por una parte parece que le gusta Id y no le molesta que sea mi novia; pero por otra, suelta comentarios despectivos respecto a unas fotos que vio de mis amigas en el Pride que me descolocan.
Aunque para ambigüedades las mías, sobretodo las musicales. Incluso yo misma no entiendo como - al mismo tiempo- puede gustarme algo tan romántico como las canciones de Ben Rector y la actitud punk de Les Sueques (dEsoRdeN, gràcies pel descobriment!;) )
Prometí no volver a disculparme. Evitar el sentimiento de culpa por dejar este espacio abandonado, en apnea.
Este mes sin actualizar pensaba en el blog como en una buhardilla solitaria, con una capa de polvo reposando suavemente sobre las superficies. Románticamente acogedora, esperando que volviera pronto.
La pereza y la inercia, las fuerzas poderosas del inmovilismo. Consigo zafarme de ellas para encontrar que tengo tantas cosas por contar que no sé que decir. Algo parecido me pasa cuando regreso de un viaje largo y la gente espera que les cuente mi experiencia.
Así que empecemos por hoy, que es el cumpleaños de Id:
¡Muchas Felicidades amor!!
Y como sé lo mucho que le gusta que actualice el blog (no lo podré cerrar nunca porque sería motivo de separación y divorcio) le dedico el post de hoy :)
Id disfrutando de la velocidad de ir en barca (foto: hiro)
El sábado fuimos a cenar para celebrarlo. Y es que hoy no podemos pasar el día juntas porque Id trabaja y yo estoy de vacaciones (al final me dieron tres semanas más). La primera semana de agosto fue estresante, así que estas semanas de vacaciones me han venido geniales.
La semana pasada, aprovechando que tenía que hacer unas gestiones en Barcelona, la pasé con Id. Fuimos a las Festes de Gràcia, a ver las calles. Lástima que este año la lluvia dañara un poco los adornos...
Calle Verdi (foto: hiro)
La calle Verdi, en homenaje a las víctimas de los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki de hace 70 años, se convirtió en un oasis japonés. Tiras de colores colgaban sobre nuestras cabezas formando un cielo de una delicadeza cromática bellísima. Un dragón volador enorme, farolillos, las puertas rojas de los santuarios nipones, una gheisa solícita dando la bienvenida, un majestuoso luchador de sumo... Bien se merecían el primer premio de este año.
También me gustó el París de la rue Sant Antoni (3º premio), con su impresionante reproducción de la Torre Eiffel y esas piernas de coristas dando la bienvenida.
Calle Sant Antoni (foto: hiro)
Le habría otorgado un premio a los playmobils de la calle Puigmartí, pero las plantas carnívoras de la calle Fraternitat (2º premio), o el homenaje a Avatar de la calle Progrés también se lo merecían.
Calle Progrés (foto: hiro)
Otro día quedamos con MPop, Swank y Yellow, para ver la exposición de Alfoso Casas en la Galería Artevistas. Nos gustó muchísimo. Y después nos fuimos a cenar y de copas.
Nuestra intención era ir a ver a Las Bistecs en directo, en una Popair Party (fiestas de osos). La discoteca donde se organizaba la fiesta era una de esas típicas salas donde van las parejas maduras a bailar, así que la mezcla era bastante curiosa: había osos barbudos, parejas mayores y cinco bolleras (es decir, nosotras) en una sala llena de espejos y decoración electro-vintage-kitsch. En las teles del local, películas pornogays nos mostraban todo tipo de posturas y falos. Después de dos horas, la temperatura de la sala empezó a subir. Bailar sin que un cuerpo barbudo y sudoroso se rozara con el tuyo empezó a ser misión imposible. Demasiada testosterona y calor hicieron que nos fuéramos antes de ver siquiera la actuación de Las Bistecs.
Por cierto, les enseñé la canción a mis sobrinos y ahora no paran de cantarla. Si todavía no la habéis escuchado, aviso que es contagiosa...
Después me fui a pasar una semana en el apartamento familiar en la playa, con padres, hermana y sobrinos incluidos. Y sin conexión a internet! (sí, ha sido un suplicio...). Id vino a pasar los fines de semana, así que hemos aprovechado para hacer alguna excursión por el Delta del Ebro e ir en barca.
Playa del Fangar (fotos: hiro)
Esto es un pequeño resumen de lo que ha sido este último mes, aunque me dejo muchas cosas por explicar; como las agobiantes dos semanas que tuvimos al Fantasma (aka hermano de Id) instalado en casa; las fiestas mayores de mi pueblo; algunos encuentros y cenas con amigos; un finde pasado en Cebatown; alguna exposición, y la posibilidad de un cambio laboral -a mejor- de cara al otoño-invierno. De momento, en septiembre empezaré un curso de formación, pero ya se verá... No quiero montarme castillos en el aire.
En fin, el tiempo dirá... Mientras, a disfrutar de lo que queda de verano. Que sí, que sí, que todavía no ha terminado aunque muchos se empeñen en decirlo.
En mayo los días siempre me parece que pasan rápido; es un mes veloz. O tal vez sea porque la primavera me pone alegre, y el tiempo -ya se sabe- vuela cuando se es feliz.
Este fin de semana quería recuperar las horas de sueño que llevaba arrastrando toda la semana, pero no he tenido tiempo ni de dormir como Dios manda (eso son 8 horas como mínimo). Me encanta dormir, es uno de mis mayores vicios, pero es difícil de compaginar con mis ganas de hacer mil cosas y estar en varios sitios a la vez...
El sábado por la mañana estuvimos preparando la fiesta-comida de cumpleaños para el pequeño Mowgli, que cumplía 3 años. Id le fabricó una corona de rey con goma EVA y le colgamos globos, banderolas, un tres gigante y un cartel que ponía "¡Felicidades Mowgli!!" ¡Qué cara de alegría y felicidad puso cuando lo vio! Todavía recuerdo lo mucho que me gustaba cumplir años a esa edad... Ahora ya no me gusta tanto...
Por la tarde nos fuimos a Barcelona, al Van Van Market, que en esta ocasión se celebraba en el Castillo de Montjuïc.
A pesar de llegar pronto, encontramos un poco de cola (pero nada comparado con la que había horas después), y es que el sábado también era la Noche de los Museos.
Me gustó el nuevo emplazamiento en el patio central del castillo. Había música en directo, mesas de pícnic, y muchas foodtrucks. Desde que vimos esta película, Id sueña con montar nuestra propia foodtruck y recorrer Europa vendiendo comida.
Pedimos una hamburguesa balboa deliciosa en el Eureka y fideos en la rulot del Petit Bangkok y subimos a la terraza superior a contemplar las vistas nocturnas de la ciudad.
En el patio, la gente comía y bailaba al son de una banda de rock. En ese mismo lugar, no hace muchos años, se torturaba y fusilaba a los presos republicanos, entre ellos el president de la Generalitat Lluís Companys. Y hace 300 años, ese castillo había sido reformado por las tropas borbónicas con el propósito de vigilar la ciudad y sofocar cualquier síntoma de revuelta.
Después de tantos años, Barcelona por fin han recuperado el castillo para el uso y disfrute de sus ciudadanos. Poder comer, bailar y disfrutar ahora en medio de ese patio, me parece una buena venganza histórica.
De ahí nos fuimos al otro extremo de la ciudad: a la plaza de las Glòries, al Museu del Disseny (museo del diseño). Hicimos una visita rápida (cerraban a la 1h), pero nos gustó bastante, sobretodo la planta dedicada al diseño de moda y al diseño gráfico.
Fuera, en el lateral del edificio, hay una instalación lumínica muy divertida, ya que reacciona a la voz humana. Si se canta o grita por una especie de tubos-micrófonos, las luces cambian de color y palpitan.
Me quedé con ganas de ver algún museo más, pero el tiempo era limitado.
Al día siguiente tocaba levantarse otra vez pronto, había quedado con mis hermanas y sobrinos en Barcelona. Mi hermana2, mi cuñado y mis sobrinos del pueblo habían venido a pasar el fin de semana. Así que junto a mi hermana1, sus 2 hijos, mi hermana pequeña y su novio, nos fuimos de picnic al parque de la Ciutadella. Fue una buena idea porque los niños jugaron a sus anchas y nosotras podíamos vigilarlos desde el césped. Hasta mi diabólica sobrina Damian estaba contenta de verme! y mi sobrina Boo no quería dejarme marchar. Les he prometido que pronto iré al pueblo a verlas otra vez.
Que el verano se acerca, lo dice el tiempo espléndido que está haciendo estos días, y la acumulación de planes y vida social.
El viernes fue un día maratoniano, de saltar de un lugar a otro pendiente del reloj como el conejo de Alicia. Después del trabajo, Id y MPop me esperaban en el Moll de la Fusta para ir a la Terrazza Martini a ver a Conrad Roset pintar un mural.
Encontramos donde estaba la dichosa Terrazza (cosas de la moda Pop-up) justo a tiempo. Aquello estaba infectado de pijos y gente estirada de esa que mira por encima del hombro, pero nosotras nos pedimos unos martinis y fuimos a ver a Conrad. Una maravilla ver a este artista trabajar en directo.
Del puerto fuimos a buscar a la novia de MPop y de ahí a Gràcia, al Almo2bar al concierto de Elsa de Alfonso y los Prestigio, un grupo del que MPop es muy fan. Ella me había pasado algunos de sus vídeos, y a pesar de que la cantante me recuerda mucho a Amy Farrah Fowler, me gustó su música. Entre el público había gente un poco raruna: he descubierto que prefiero parecer una hipster, que una normcore de esas...
Después de Elsa de Alfonso tocaba Joe Crepúsculo pero nosotras preferimos ir a jugar al futbolín al fondo del bar.
Cuando salimos del concierto estaba tan cansada, que no me vi con fuerzas de ir a la fiesta del chico dEsoRdeNado, y eso que me habría encantado. Justamente hoy me lo he encontrado por casualidad por el barrio y me ha explicado que la fiesta fue un éxito.
Pero el sábado tocaba madrugar para ir a mi pueblo, y yo ya no estoy para empalmar o dormir menos de cinco horas (bien, la verdad es que en mis "años mozos" tampoco era capaz de hacerlo...).
Hacia más de un mes que no volvía a mi pueblo. Lo empezaba a necesitar; me ayuda a resituarme. Esta vez Id vino conmigo. Me llevé toda la ropa de invierno que no me volveré a poner en muchos meses (¡bieeeen!!!!). Y cuando llegué a casa, tocó guardarla y rescatar la ropa de verano de su estado de hibernación. Cogí el biquini, la toalla y la chanclas deseando ir pronto a la playa.
Podría haberlo hecho al día siguiente, ya que fuimos al apartamento que mis padres tienen en la costa, pero el agua todavía está demasiado fría para mí; y yo, no entiendo eso de ir a la playa y no poder bañarme.
En el apartamento estaba mi hermana2, mi cuñado y los niños. El domingo se celebraba la fiesta de la ostra en el puerto. Bajo un sol espléndido, fuimos a pasear pero yo me negué a comer ostras a pesar de la insistencia de mi cuñado (ya las he probado y siempre me parece que como mocos).
Después de comer nos marchamos, ahora cargadas con la ropa de verano y esperando estrenar nuestro primer día de playa pronto.
Me gusta cuando los días de la semana juegan a disfrazarse de viernes, y por delante me espera un oasis de días sin despertador y mucho sol. Este puente promete ser legendario.
Esta semana que termina ha sido complicada. Por fin he plantado cara a un problema del trabajo que hacia tiempo que arrastraba. Me cuesta mucho enfrentarme a según que problemas; tengo pánico a las situaciones violentas, no físicas -que también- sino a las emocionales.
Me da rabia que la gente se aproveche cuando vas de buena fe. Definitivamente en este mundo no se puede ser siempre buena, te acaban tomando por tonta. Pero lo que más me duele es que eso te lo hagan amigos. Y es que trabajar para amistades tiene cosas buenas y malas. Al final, una frase, una insinuación, ha sido la gota que ha colmado el vaso y he dicho basta, me he plantado. Siento que el super buen rollo que había se ha roto, pero he ganado en tranquilidad y ahora trabajaré más a gusto.
con ese semblante he pasado gran parte de la semana
También ha sido una semana complicada en el plano familiar. Mi madre, ni que sea por teléfono, sigue teniendo el poder inmutable de hundirme con una simple frase. Alegremente, suelta palabras como sablazos que me hacen trizas la autoestima y el optimismo. Esa noche tuve sueños terribles que por suerte no recuerdo claramente. Con los años, sin embargo, he aprendido a recuperarme más rápido de sus ataques y juicios de valor. Alguna ventaja debe tener cumplir años...
Eso o he aprendido a ignorar esas voces interiores que a veces nos maltratan.
Sino, no hay pena que no alivie la música y un buen bailoteo. ¡Hace tanto que no salgo a bailar...! Tal vez lo solucione este domingo con Dolo ^^
"Some days I'm golden, others days I'm bad"canta Josh Rouse, y le entiendo perfectamente. Su nuevo disco (The Embers of Time)me está gustando mucho, me acompaña cada mañana en mi viaje diario en tren mientras leo o me da por imaginar cosas curiosas, como la vida secreta del resto de pasajeros.
Ayer volvimos de las vacaciones de Semana Santa en mi minipueblo y nos encontramos con colas kilométricas en la carretera, aunque por suerte el atasco no nos pilló de pleno.
Era la primera vez que Id pasaba estas vacaciones conmigo. La he llevado de excursión a un antiguo poblado íbero con unas vistas espectaculares de mi comarca; hemos visitado a mis primos y sobrinos en un pueblecito del Priorat; hemos hecho una excursión a las orillas del río; conducido un descapotable; repartido Monas a mis dos ahijadas; jugado a la wii con mis sobrinos; quedado con amigos; ido a la playa; hecho centenares de fotos...
Así que tanto esperar las vacaciones me han pasado volando. Me he quedado con la sensación que todo ha pasado demasiado deprisa, como si me hubieran estafado. Hoy, a parte del empache que tengo por comer tanta Mona, siento ese vacío infranqueable que siempre sigue a la palabra 'fin'.
Mañana vuelta al trabajo y a la rutina que dictan los relojes. Como Josh Rouse, hay días que me siento 'golden' y otros, 'bad', sin la energía necesaria para buscar otra meta que me motive y me ponga en marcha. Estos días de vacaciones frenéticas me han dejado física y anímicamente agotada.
Odio los días de impasse, aunque sepa que son necesarios para volver a situarme.
El mes de enero me ha pasado extrañamente lento y rápido, en una fusión de ritmos contrarios difícil de explicar. Sigo arrastrando un resfriado que no para de mutar, ahora en tos de perro irritante, ahora en conjuntivitis, que sumada a mi nariz rojiza, me da un aspecto realmente lamentable.
Odio que haga frío, que llueva, que haga viento... verbos impersonales que solo se pueden conjugar en tercera persona y que anulan los "yos" y la salud.
A pesar de eso, mi vida social sigue en racha y en pocas semanas dos amistades distintas nos han anunciado que se irán a vivir con sus respectivas novias. Nosotras, en cambio, seguimos en casa de Id y ahora su madre se ha inventado un nuevo apodo para hablar de nosotras. Ahora somos "les nenes" ('las niñas'): "este postre lo han hecho las niñas", "las niñas han cuidado de Mogwli", "las niñas eso, las niñas aquello"... Así que para ella, Id y yo somos una unidad global, indivisible e indistinta. Pero lo más fuerte es que mi suegra, por equivocación, alguna vez me ha llamado "Id"! ¿Debería alegrarme porque en su cabeza me ve como a su hija? ¿O debería molestarme que me vea como a una especie de 'hermanita o amiguita' de Id en lugar de su pareja? En fin, sea como sea, y a pesar de algunos detalles, nuestra pequeña convivencia sigue yendo bien.
si fuéramos hermanas, seríamos de lo más incestuosas
El otro día, cuando regresé a casa a la hora de comer, volvía a ser 25 de diciembre: alguien había puesto el árbol de Navidad y encendido las luces. En el suelo, junto al árbol, me esperaba un regalo. Y es que el día de Reyes, Id no me pudo dar su regalo porque no había llegado a tiempo; me había comprado una cosa en Chile y el paquete estaba retenido en aduanas.
Casi me había olvidado del regalo hasta que el otro día, al regresar del trabajo, me lo encontré debajo el árbol. ¿Y qué era? una mochila que hacía meses le había comentado a Id que me gustaba.
Así que por fin, ya tengo mi regalo de Reyes. Ahora solo queda estrenarla y llevarla mucho de viaje. O eso espero, porque de momento la mochila ya ha viajado mucho más que yo!
Como en el anuncio, he vuelto a casa por Navidad. Hacia casi dos meses que no pisaba el pueblo y mis sobrinos, desde la distancia, me iban mandando mensajes cargados de chantaje emocional (sobretodo mi ahijada), pidiéndome que regresara pronto. Ha sido extraño volver después de tanto tiempo; enseguida me he reenganchado a la vida familiar, a nuestra cotidianidad, pero a la vez, me siento un poco ajena, excluida, como si ya no perteneciera del todo a ese universo. No es la primera vez que me ocurre: es lo que tiene empezar a sentir que has vivido muchas vidas.
Este año la Navidad me ha pillado un poco por sorpresa, a pesar de que las luces, los villancicos, las compras, los árboles y pesebres hacía semanas que me enviaban mensajes no especialmente subliminales.
Incluso las pastas navideñas que hice con Id, y que regalamos a nuestras amistades, podrían haberme puesto en situación; pero no. Y es que hace tiempo que vivo un poco dispersa. Así que aterricé de repente en el día 25.
Unos días antes tuve una pesadilla en la que salía mi cuñado el Imbécil, y que tenía lugar el día de Navidad. Como una profecía, algo de ese sueño se coló en la comida navideña, y es que el Imbécil/capullo saludó y felicitó a todo el mundo menos a mí. Me esperaba ese comportamiento, aunque también estaba dispuesta, si él hacia el mínimo gesto, a olvidar lo pasado y desearle feliz Navidad. Mi madre, cuando se lo expliqué horas después, dijo que ni ella ni mi padre deberían tolerar ese comportamiento en nuestra casa. Pero de cara a los niños, y por el día que era, mejor dejarlo pasar.
Por mi parte, no dejé que su mala educación me afectara el buen humor, y el día de Navidad pasó tranquilamente. Por la tarde, cagamos el Tió, jugamos a cartas y miramos esta película en familia (el Imbécil se marchó después del café).
A pesar del Imbécil, Id dice que hubiera preferido pasar la Navidad conmigo. Espero que este sea el último año que la pasamos separadas.
Los días pasan rápido y tengo la sensación que no tengo tiempo para nada. Poco a poco voy adaptándome a los cambios, a las nuevas rutinas: que me atrasen una hora no ayuda mucho, la verdad... Tengo déficit de sueño y de tiempo y eso me da rabia, porque me encanta dormir y tener tranquilidad para escribir y perderme en la blogosfera.
Llevo una semana con un post pendiente, que a golpe de días ha perdido actualidad y vigencia. En él os explicaba lo mucho que me había gustado Boyhood e ir al teatro con Id -¡por primera vez! Fuimos a ver Iaia, protagonizada por la gran Montserrat Carulla, en su último papel antes de retirarse de los escenarios. Nos gustó la obra, y nos prometimos volver a ir más a menudo al teatro.
En ese post no escrito también os contaba que fuimos a una feria de Novios a hacer espionaje industrial (preguntar precios de reportajes fotográficos, mirar álbumes, espiar a la competencia...), y lo divertido que fue hacernos pasar por una pareja que planeaba casarse. Aunque al cabo de un rato empezó a ser agobiante tanto acoso comercial y tareas pendientes: "¿ya tenéis el restaurante reservado? ¿tenéis vestido? ¿conocéis a nuestro equipo de maquilladoras y peluqueras? ¿y las flores? ¿detalles para los invitados? ¿os interesa alquilar una limusina? ¿habéis planeado vuestro viaje de novios?..." ¡Uf! sólo con pensar en planear una boda de esas me entra dolor de cabeza! Y eso que nuestros amigos no paran de preguntarnos cuando nos casaremos...
Otra cosa que me daba dolor de cabeza, o mejor dicho, mucha pereza, era encontrarme de nuevo con mi cuñado El Imbécil y mi hermana. Y es que este fin de semana ha sido la Feria de mi pueblo y como cada año, toda la familia al completo (tías, primos, sobrinos...) venían para la tradicional comida megafamiliar de ferias. Este año éramos unos 30.
En principio El Imbécil no tenía que venir pero se presentó en el último momento. No hace falta decir que ni Id ni yo le saludamos ni le dirigimos la palabra -ni una mísera mirada. Para nosotras NO existe. Mis padres y hermanas le ignoraron bastante, aunque con el barullo de tíos, primos y niños, lo incómodo de la situación pasó desapercibido para el resto. Después de la comida, mi hermana mayor aprovechó un momento para hablar conmigo a solas. Sus explicaciones y justificaciones me supieron a poco; o más bien sirvieron para enervarme todavía más y darme cuenta de lo cegada que está.
Obviando este triste episodio, el resto de la Feria fue genial. Me reencontré con viejos amigos, catamos vinos, comimos churros, subí a los autos de choque con mis sobrinos, cenamos con Jan y Mei y compramos vinos para nuestra "bodega" particular. Y queda claro que mis primos y tíos adoran a Id, que han bautizado como "La Fotógrafa".
Este vídeo está dedicado a todos los Imbéciles que pueblan este mundo:
Nunca pensé que la cosa llegaría así, de manera inesperada, pero la vida es una caja de bombones de sorpresas. ¿De que habla? ¿Qué le ha pasado? os estaréis preguntando... Pues que por fin, después de casi 5 años (los cumpliremos el mes que viene) Id y yo vivimos juntas.
Bien, vivimos juntas y ...con su madre (las cosas no pueden ser siempre tan bonitas). ¿Y como hemos llegado a esa feliz convivencia? pues por culpa del imbécil de mi cuñado. En algún otro post creo que ya os había hablado de lo "bellísima persona" que es (tengo la sensación que esas comillas no expresan lo suficiente mi cabreo y mi sarcasmo).
Mi hermana mayor y su marido no están pasando por el mejor momento de su matrimonio, y aunque yo provisionalmente estaba viviendo con ellos (tienen un piso enorme), procuraba hacer mi vida. Pero claro, cuando ves y oyes a un imbécil tratar mal a tu hermana y a tus sobrinos, una tiene sus límites. Y además para joderme -supongo- me "sugirió" que no quería volver a ver a Id por su casa. Así que como os podréis imaginar, después de una escena muy desagradable, me largué de allí. Pero el disgusto más grande fue ver como mi hermana no hizo ni dijo nada para evitarlo, y a dejado que el capullo de su marido se comporte como un cabrón conmigo. Todavía espero una llamada de teléfono, que me prometió, para hablar-disculparse conmigo. Para toda mi familia es una pena comprobar como ese sujeto ha absorbido a mi hermana hasta conseguir aislarla de todos nosotros.
En fin, por lo menos la parte buena del asunto es que ahora vivo con Id (y su madre) en su miniciudad. Cada día tengo que coger el tren para ir a trabajar pero he ganado en tranquilidad y felicidad. Su madre, tras explicarle toda la historia, no ha tenido ningún problema en acogerme en su casa, y de momento nuestra pequeña convivencia va de maravilla.
Además, ahora aprovecho mis miniviajes en tren para leer y escuchar música. He terminado Los enamoramientosde Javier Marías, que me ha gustado bastante; aunque en algunos momentos su prosa se me hacía algo cargante con tanta frase subordinada.
Ahora estoy leyendo La formula preferida del profesor de Yoko Ogawa y me está entusiasmando. Ha conseguido que las matemáticas me vuelvan a interesar, y eso que siempre tuve una relación amor/odio con esa asignatura. He leído que existe una adaptación de la novela, así que cuando la termine, la miraré.
Y para terminar, si como Rob -el protagonista de Alta fidelidad- erais fans de hacer recopilaciones en casetes de canciones románticas, para ir de viaje, de fiesta, etc., Tape on me es vuestra web.