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sábado, 18 de enero de 2020

Un año después, el blog todavía estaba allí


fotos: hiro

Coincidencias curiosas. Hoy hace exactamente un año de mi último post. En esa última entrada me proponía, como deseo de Año Nuevo, no olvidarme; y además, intentar actualizar más a menudo el blog. ¡Juas!
¿Resultado? Salta a la vista. Un año de ignorancia bloguera y yo, tan perdida como siempre.
Empiezo a asumir que este estado de insatisfacción permanente y de duda perenne es la esencia misma de la tan aburrida adultez (por cierto, que palabra más fea). 

¿Y que ha sido de mí este último año? Bien, todo sigue más o menos igual. 
Intente vivir "mi vida en Re" y casi lo consigo durante unos meses. Encontré un trabajo que me gustaba bastante, un jefe que confiaba en mí, una responsable que me adoraba, buenos compañeros... Pero un sueldo tirando a bajo y un horario de mierda con un solo día de descanso semanal. 

Entonces encontré otro curro. Mucho mejor pagado, de lunes a viernes y con horario intensivo. La pega: no me gustaba y me dejaba tan agotada que el resto del día no servia para nada. 
Tengo asumido que siempre he sido y seré un desastre en el tema laboral.

Sea como sea, he tenido la sensación de haberme pasado el 2019 trabajando sin parar. Ni vacaciones de verano, ni tiempo para escribir, ni leer, o disfrutar de nada. 
Con el 2020 empieza otra etapa totalmente incierta. Pero, sorprendentemente, este hecho -hablando vulgarmente- me la trae floja. Estoy en modo pasotismo total. También puede ser que el puto frío o el invierno me ayuden a verlo todo de vuelta. 
Aunque un paseo de mediodía por la playa, con un solecito digno de una primavera, haya hecho que algo se despertara tímidamente dentro de mí.

Lo único que ha renacido de momento, y con fuerza, ha sido mi pasión por la lectura. 
Comencé el año terminando Conversaciones entre amigos, de Sally Rooney. Hacía tiempo que tenía ganas de leer algo de esta autora (también le tengo ganas a Gente Normal), y debo decir que me ha gustado más de lo que esperaba, sobretodo después de algunos días de haberlo terminado. 
También me ha ha apasionado el estilo narrativo de Annie Ernaux en La mujer helada (de ella también tengo pendiente Los años). 
Ahora estoy a punto de terminar Llum (Luz, en su edición castellana) de Elisabet Riera. Una novela que narra la relación amorosa entre una mujer de 40 años y una niña de 12. Lo sé, el argumento suena inmoral y una versión femenina de Lolita, pero extrañamente el libro es mucho más que eso. Simplemente leedlo y me entenderéis. 
Y después vienen todos los libros de la foto:


Por cierto, ahora me doy cuenta que los tres últimos libros que he leído, y los que tengo pendientes, son todos escritos por mujeres. 

Musicalmente el 2019 ha sido bastante pobre. No he tenido ni tiempo, ni ganas de escuchar música nueva o explorar nuevos horizontes musicales. ¿Me estaré haciendo mayor? 
La única novedad que me ha acompañado estos últimos seis meses, y que he ido desgranando canción a canción según mi estado emocional variante, ha sido Fans del Sol de Oques Grasses.

En fin, no prometo actualizar más a menudo; aunque mucho peor que el año pasado ya no lo podré hacer, ¿verdad? 


miércoles, 26 de abril de 2017

cansancio aislante


Después de los días de relax de Semana Santa que pasamos en mi pueblo y haciendo excursiones por parajes y montañas mágicas, la vida -de repente- se aceleró. Después del maratón de cinco entrevista, me llamaron para comunicarme que me daban el puesto; pero primero me quedaba una semana intensa en el otro trabajo temporal. Conocí a gente nueva y aprendí rutinas nuevas que sorprendentemente me encantaron y en las que me sentí muy a gusto.
En medio de esto, un concierto de Pajaro Sunrise que estuvo genial pero que no disfruté del todo. Mientras el resto de público estaba conectado con la música, yo me sentía como si llevara un traje impermeable que me impedía disfrutar del concierto. Me sentía aislada de los demás. Creo que era por el cansancio.
Después del concierto nos fuimos de copas con las Heteras, pero la sensación de desconexión persistía. Como al día siguiente me tocaba madrugar nos fuimos relativamente pronto del local.

El fin de semana de Sant Jordi fue agotador. Trabajar en una librería esos días se parece mucho a sobrevivir a un holocausto zombie. El sábado parecía que regaláramos los libros, en la librería no cabía ni un alfiler. La gente me agarraba del brazo, me pedía con mirada suplicante que le ayudara a encontrar un libro, o que le recomendara una lectura para su novio de 21 años al que no le gustaba leer, etc.

ojalá hubiera tenido una escalera como esa para huir de alguna gente en la librería

Pero lo peor llegó el día de Sant Jordi. El domingo me tocó estar en la parada que teníamos en Rambla Catalunya. A las diez de la mañana había tanta gente que cuando volví a mirar el reloj ya eran las 15h de la tarde. Había tanto trabajo que no paré ni un segundo. Y por la tarde, más de lo mismo. La multitud solo disminuyó cuando empezó el Madrid-Barça.
A pesar del cansancio, me lo pasé muy bien con los compañeros. Por suerte el ambiente laboral era muy bueno, todo el mundo era muy majo (lo contrario que en mi curro anterior).
Después de recoger la parada y los libros (ya casi a las 10 de la noche) Id vino a recogerme en moto. Estaba agotada. Era el primer Sant Jordi que no pasábamos juntas paseando por Barcelona. Suerte que por la mañana ya nos habíamos intercambiado nuestros libros (ella me regaló este libro y yo ese).

Al día siguiente estaba hecha polvo, y además me levanté con una contractura muscular que me ha durado hasta hoy. El cansancio me ha dejado bastante desmotivada y sin energía.
Por suerte no empiezo en el otro trabajo hasta aquí un par de semanas. Todavía no he asimilado que haya conseguido superar un proceso de selección tan largo. Ahora solo tengo ganas de descansar, leer, dormir y de sofá.

Hablando de sofá, ya hemos terminado las series Feud y Big Little Lies (la banda sonora es fantástica). Las dos series me han encantado, además tienen unas actuaciones femeninas geniales. Os las recomiendo.

sábado, 8 de abril de 2017

como una caja de cereales



Esta semana he ido a dos entrevistas de trabajo. Una era la continuación de ese maratón de entrevistas de que os hablé. Y la otra, fue una entrevista relámpago de la que salí con el trabajo bajo el brazo (bueno, un trabajo de una semana, eh?).
De tanto contar mi vida en las entrevistas estoy perfecionando mi relato. Tanto, que cada vez que lo cuento me suena más irreal. No hay nada que odie más en el mundo que "presentarme" ante los demás. Como si una pudiera resumir quien es y de que 'ingredientes' está hecha, como si fuera una caja de cereales. Además todo debe sonar compacto, bien articulado, obviando los errores y los defectos, disfrazándolos de virtudes y habilidades.
Parece que soy buena ficcionando mi vida, o eso parece de momento. Después de cada entrevista voy recibiendo mails felicitándome por haber pasado a la siguiente fase. De momento 4 de 5. Confieso que ya tengo ganas de mandarles a la mierda de agotamiento. 

El otro día debería haber pedido a El Santet un poco de paciencia y perseverancia, pero me olvidé. Aprovechando que iba a probar un bicicleta preciosa -que al final no compré porqué me di cuenta que no me la puedo permitir- a Poblenou, hicimos turismo por el barrio. Visitamos el cementerio en busca de El Santet, toda un rock star de los muertos. Su tumba parece un altar donde los fans le escriben peticiones, le traen flores y demás promesas (los exvotos de cera son de los más creepys). Junto a nosotras llegó un numeroso grupo de turistas, dirigidos por el guía del cementerio, que nos animó a despedirnos rápido de El Santet.
De ahí intentamos ir a hacer unas tapas a la Barceloneta pero el barrio ya empieza a estar demasiado saturado de turistas. Igualmente valió la pena pasear con la moto por Barcelona, la primavera le sienta genial a esta ciudad.
Id me "obligó" a comprarme una chaqueta de moto decente para poder llevarme de excursión fuera de Barcelona. Ahora me siento robocop pero también más segura.

Stuart Murdoch

En cambio comprarme las entradas para el concierto de Belle and Sebastian para el Festival Jardins de Pedralbes me dejó inquieta. Las entradas eran carísimas y la última vez que compré unas para verles, Stuart Murdoch se puso enfermo y se suspendió el bolo. Tendré que ir a pedirle a El Santet que esta vez no pase nada.

Y otro grupo que también tengo ganas de volver a ver en directo son los Mishima. El 5 de mayo sacan nuevo disco (Ara i res) y su adelanto "Qui més estima" (Quien más ama) me ha entusiasmado.

lunes, 29 de agosto de 2016

el olor a pinar siempre me hará viajar a los veranos de mi infancia



Hay veces que me cuesta volver aquí, pero siempre acabo regresando. ¿Seguiré escribiendo en este blog dentro de diez años? quien sabe... Hace tiempo que asumí que en esta vida lo único seguro es la incertidumbre. 
Trabajar en agosto no me ha resultado tan duro como pensaba. Aunque el aburrimiento ha hecho que todavía encuentre más absurdo mi trabajo y mis compañeros. El jueves y el viernes me los cogí de fiesta (todavía me quedan días de vacaciones que reservo para septiembre). Me gustó levantarme temprano y desayunar en el balcón mientras observaba despertarse al barrio; ventajas de tener un balcón en un chaflán del Eixample. 
También fui a la biblioteca, y me emocioné tanto, que salí con cuatro libros y dos cds. Entrar en una librería y una biblioteca siempre tendrá para mí algo balsámico. Nada malo puede ocurrirme ahí. Además, me encanta dejarme seducir o sorprender por los libros que encuentro por azar. 
Así topé, en la sección de cómics, con La espinaca de Yukiko, de Frédéric Boilet, una novela gráfica que hacía años que quería leer y que casi había olvidado.
També me encontré con Riot grrrl, revolution girl style now, un libro que recoge la historia del movimiento Riot grrrl con una infinidad de material gráfico fascinante. A ver ahora si encuentro tiempo para leer éste y todos los libros que tengo pendientes y apilados en casa...
Hablando de bandas de chicas, repetimos concierto de Les Sueques -con este creo que van seis- durante las fiestas de Gràcia. Cuanto más las escucho en directo, más me gustan. También fuimos a ver las calles adornadas, pero este año con más calma. También salimos un par de noches aunque esto supusiera estar hecha una mierda al día siguiente en el trabajo (trasnochar, beber y trabajar, empieza a ser un misión imposible).



También ha habido tiempo para miniexcursiones por la Costa Brava para pasar el día con Diseñadora y su familia. Adoro a sus dos niños que aún reconocen a la pequeña que vive en mí y me invitan a jugar con ellos a exploradores. Me regalaron incluso una valiosa linterna mágica como premio: "Así podrás jugar a exploradores en tu casa". Me hicieron recordar lo fantásticos y mágicos que eran los veranos de antes. 
El olor intensa a pinos también me los recuerdan, por eso me gustó tanto pasear en moto con Id por la carretera de Vallvidrera. 
El jueves fue su cumpleaños y le regalé una GoPro (no sé la esperaba para nada) así que la sujetamos en la moto y grabamos la excursión. Ayer por la mañana fuimos a la playa y la probamos bajo el agua. La verdad es que mola mucho. Después comimos pollo alas como en los domingos de mi infancia.

Sí, estoy un poco nostálgica, pero hace días que tengo esa sensación tan odioso que me invade cada año a finales de agosto. El verano se acaba, el verano se acaba... y no me siento preparada para afrontar el otoño y otro invierno. Pero luego me digo que aún queda septiembre, y la experiencia me dice que puede llegar a ser un buen mes. 


miércoles, 10 de agosto de 2016

vacaciones boomerang

ejemplo de vídeo boomerang sacado de internet

Últimamente me he aficionado a hacer boomerangs. Me chifla eso de atrapar un momento y poder jugar con él; supongo que  alimenta la ingenua fantasía de que soy capaz de manipular minímamente el fluir del tiempo. Nada más alejado de la realidad, claro está, porque si así fuera hubiera alargado mi semana y media de vacaciones como un chicle.

Ayer tenía tantas pocas ganas de volver al trabajo que, sin querer -o no-, me pasé de parada de metro. Si llego a hacer un mes de vacaciones, como algunos de mis compañeros, no hubiera regresado. Mientras iba en metro fantaseaba con eso, con la idea de desaparecer y no dar ninguna explicación a nadie. Tal vez por eso me pasé de parada...
Así que llegué un poco tarde, pero no pasa nada. Lo único bueno de mi trabajo es que, dentro de unas horas fijas, tengo flexibilidad horaria a la hora de entrar y salir. 
Los pocos compañeros que quedan todavía en la oficina tampoco tenían ganas de trabajar, así que cada mañana nos pasamos una hora charlando y holgazaneando (eso de no tener jefes durante este mes mola!). 
Trabajar en agosto en esta ciudad tiene algo de onírico. Las calles, a primera hora de la mañana, están desiertas, al menos las no turísticas, y casi todas las tiendas y bares de mi barrio están cerrados. Ahora no sé dónde ir a comprar buena fruta y verdura.
En el trabajo, las oficinas de mi planta están en un silencio tan extraño que parece post-apocalíptico, cuando lo normal es oír el discurrir continuo de voces y teléfonos. Si mi trabajo fuera siempre igual de tranquilo y placentero, no estaría contando los días que me quedan para terminar mi contrato.

Por suerte todavía me quedan algunos días de vacaciones a finales de mes y otros en septiembre. A ver si entonces puedo hacer algún viaje-escapada con Id. Este mes también le ha tocado trabajar, así que durante mis vacaciones pasé algunos días con ella en Barcelona y luego me fui al pueblo porque eran las Fiestas Mayores.
Allí volví a recordar lo insoportable que puede ser la convivencia con mi madre y mi hermana-3 La Gruñona. Por suerte están mis sobrinos (que están enormes!), e Id vino a rescatarme durante el fin de semana.

También nos hemos puesto al día con las series que teníamos pendientes (ese final de Orange is the New Black!!) y nos ha entusiasmado Stranger Things (aix...! Winona Ryder...! mi amor platónico adolescente..!). Ese rollo nostálgico ochentero repleto de referencias ha enamorado a todos los que fuimos niños durante esa década.


También tengo gafas nuevas. Ahora, en palabras de Id, parezco una intelectual republicana. Vete tú a saber que quiere decir eso... Supongo que que tengo una cara de "niña-buena-que-no-ha-roto-nunca-un-plato" que no se aguanta. Bah!


lunes, 18 de abril de 2016

primavera i soroll


He andado distraída demasiado tiempo, perdida en mi misma. Estos meses de ausencia han sido reflexivos, como si me moviera a cámara lenta mientras el mundo lo hacía demasiado deprisa. Tanto cuestionarme cosas, sentirme a ratos triste y desubicada me quitaba las ganas  de escribir, incluso de leer. Al contrario que otra gente, me cuesta escribir desde la tristeza o el desconcierto.
El trabajo sigue sin gustarme y después de tres meses no creo que lo haga nunca. Cada día, de camino al trabajo sueño con huir. Los demás te recuerda la suerte que has tenido "con lo mal que está todo". Sí, tengo un buen sueldo, un buen horario, pero este trabajo me deja el alma vacía, no sé si me explico. Me pregunto como lo hace el resto de la gente para vivir tan alienada de si misma. Id me anima y me envía al mundo cada día con un abrazo y un amor que consigue que todo sea más liviano y llevadero. 
Pero no todo ha sido tan lúgubre como parece, cuando salgo del trabajo empieza la VIDA.


Estos dos meses han dado para mucho. Hemos tenido cenas y comidas con amigos en casa, bautizos familiares en la Sagrada Familia, repetición de Carol otra vez en el cine (me encanta tener el Phenomena tan cerca de casa) me he cortado el pelo en el Palo Alto, hemos comido genial en el Van Van Market... Hemos ido a presentaciones de libros de lo más surrealistas, a conferencias sobre Simone de Beauvoir... Y por primera vez en mi vida he ido al Liceu, no a escuchar ópera, sino a un concierto de Julieta Venegas.


Además la primavera ya está aquí, y también las ganas de todo; de disfrutar de la ciudad, del buen tiempo, de hacer mil planes, de soñar...
Este fin de semana tuvimos la superfiesta de cumpleaños de las Gemelas. Gente y más gente, sobretodo bolleras, en un mini piso como si aquello fuera el camarote de los hermanos Marx. También fuimos de vermut musical con las Sestras. A cada concierto que voy de Les Sueques, salgo más fan de estas chicas. Esta vez les compré el cd.




And last but not least, ya he salido del armario en casa. Sorprendentemente, mi padre se lo ha tomado mucho mejor que mi madre. Ella se enfadó un poco conmigo, pero se le pasará; en cambio, mi padre dijo que ya se lo pensaba y que mientras yo sea feliz, él también; y se quedó tan pancho.  Ya veremos como va evolucionando todo...

domingo, 31 de enero de 2016

Alive


Me parece que hace años que no pasaba por aquí. Ahora que he conseguido sacudirme un poco el cansancio y el estrés, vuelvo y no sé por donde empezar. 
El mes de enero ha sido muy largo e intenso. Trabajo nuevo, rutinas nuevas, muchas cosas que aprender. La primera semana la viví en un estado de surrealismo alucinatorio. Mi cerebro estuvo a punto de explotar con tanta información y cosas nuevas que aprender y asimilar. Mis nuevos compañeros se ven buena gente, pero a veces tengo la sensación que no tengo nada que ver con ellos. Intento no hacerle demasiado caso a algunas de mis primeras impresiones, pero lo cierto es que no me veo trabajando de esto muchos años. Mientras, intento adaptarme lo más rápido posible aunque odio la sensación de no dominar según que situaciones.

A eso, se le sumó la búsqueda de piso en Barcelona. Nunca pensé que fuera tan difícil y agotador encontrar casa. Después de horas de trabajo extenuantes, quedaba con Id y mi hermana pequeña (de momento vivirá con nosotras una temporada) para visitar pisos. Cuando encontrábamos uno que nos gustaba, al llamar a la inmobiliaria al día siguiente, nos decían que ya estaba reservado. Así que cuando volvimos a encontrar un piso que nos gustaba, apostamos en seguida por él. Pero como al sr. Murphy le gusta aparecer siempre que puede, al día siguiente -y cuando ya habíamos pagado la reserva- visitamos otro piso en Gràcia que también nos gustó mucho. Sea como sea, el piso que finalmente nos hemos quedado está genial, la pega es que no está en Gràcia (pero sí cerca ^^). 
Mañana firmaremos el contrato y por fin se acabará levantarme a las 6 de la mañana para hacer una hora y media de trayecto hasta el trabajo. Y es que estás semanas, como dice Id, he dejado de ser yo misma. Ahora soy una persona cansada que siempre tiene sueño. Eso hace que los fines de semana no tenga ganas de hacer nada, y eso sí que es grave. Lo único que me apetece es ver series con Id. Nuestro último descubrimiento, Agent Carter, otra serie con mujer protagonista, fuerte, lista y además guapísima. Os la recomiendo! Además hace un par de semanas empezó la segunda temporada y pinta tan interesante como la anterior.


La única excepción a tanto holgazaneo fue el fin de semana pasado, que lo pasé en el pueblo. Id también vino y aproveché para llevarla de excursión a un reserva natural que hay cerca.

foto: hiro

Ahora nos esperan un par de semanas movidas, con el traslado y la mudanza, pero muero de ganas de estar instaladas ya en nuestro piso.


jueves, 24 de septiembre de 2015

Cambios y esperas

Cúpula Full Dome (festes de La Mercè)  fotos: hiro

Este blog corre el riesgo de convertirse en un blog-menstruación; de esos que se actualizan una vez al mes. No me gustaría que fuera así, cuando empecé con esto de los blogs tenía la fantasía que el mío sería diario, confiando en que siempre tendría tiempo y cosas que contar. Pero a la práctica, ya sabemos que las cosas son distintas.

Ayer empezó oficialmente el otoño. Me pongo triste solo con decirlo escribirlo. Este verano ha sido intenso, a ratos estresante, pero no me importaría que volviera a empezar junio. Siempre digo que para mí el verano termina con las fiestas de la Mercè, es decir hoy, pero esta vez me resisto a dejarlo marchar.



Este año las fiestas me han pillado a contrapié y bastante ocupada, y como Id también estaba liada con el trabajo, no hemos disfrutado demasiado de La Mercè. Nos limitamos a ir un par de noches a la Ciutadella a cenar en el Van van market, ver el mapping en el Avión Navecultural, proyectar nuestra cara en Narcissus (fue una experiencia muy curiosa) y algún espectáculo más. Además, Id tuvo un pequeño accidente con la moto (por suerte no fue nada) y no estaba para andar demasiado.

Narcissus (no, evidentemente no soy yo ¬¬)


Unas semanas antes nos fuimos con la pandilla de las Sestras (Yellow, las Gemelas, Shawn...) a Razzmatazz, a la fiesta Las Cinco (una fiesta LGBT) porque queríamos ver a Javiera Mena. Como nuestras amigas son superfans, vimos el concierto desde primera fila, con el consecuente agobio y sufriendo la mala educación de personas que no se merecen que se las considere como tales. Pero valió la pena, porque el espectáculo me gustó mucho y Javiera, en persona, es más pequeñita y guapa de lo que imaginaba.




El día siguiente era la Diada y teníamos pensado ir a Barcelona, pero me levanté con gastroenteritis y nos tuvimos que contentar viéndolo todo por la tele.

Septiembre también ha sido un mes de celebraciones y despedidas. La chica Azul cumplía una década como barcelonesa y eso tenía que celebrarse. Nos invitó a cenar y a unas copas, y eso siempre es sinónimo de risas y buenos momentos. Nos reímos mucho viendo sus álbumes de fotos (los ochenta hicieron mucho daño...) y tuvimos que sufrir escuchar su lista de las 50 mejores canciones de la historia (jajaja).
El viernes pasado fue mi último día en el trabajo, y aunque no fuera el curro de mi vida, me dio mucha pena dejarlo; pero eso es la vida, ir quemando etapas. Además era complicado compaginarlo con el curso que hago por las tardes. 
Es durillo volver a estudiar después de tantos años. Sigo bien las clases, aunque hay días en que el contenido se me hace pesado y lioso. Entre las más de 40 personas que acudimos a clase, está mi hermana mayor. Sí, voy con ella a clase y como alumna es un incordio; no para de hablar durante las clases y tengo que mandarla callar. Y también me ha parecido detectar a otra bollera entre las alumnas. Las bolleras, cuando llegamos a un lugar nuevo (sea un trabajo, conferencia, biblioteca...) solemos encender nuestro gaydar para localizarnos. 
Y como no, el sr. Murphy  ha aparecido en mi vida para jod..mela. Justo la semana que empiezo el curso, me ofrecen un trabajo de lo mío que no pude coger por incompetencia horaria. En fin, todo sea para mejor. 
El otoño se presenta lleno de cambios e incertezas, y eso me causa cierta desazón pero me he propuesto mirar hacia adelante con esperanza e ilusión.


jueves, 30 de abril de 2015

quien baila su mal espanta


Me gusta cuando los días de la semana juegan a disfrazarse de viernes, y por delante me espera un oasis de días sin despertador y mucho sol. Este puente promete ser legendario.

Esta semana que termina ha sido complicada. Por fin he plantado cara a un problema del trabajo que hacia tiempo que arrastraba. Me cuesta mucho enfrentarme a según que problemas; tengo pánico a las situaciones violentas, no físicas -que también- sino a las emocionales.
Me da rabia que la gente se aproveche cuando vas de buena fe. Definitivamente en este mundo no se puede ser siempre buena, te acaban tomando por tonta. Pero lo que más me duele es que eso te lo hagan amigos. Y es que trabajar para amistades tiene cosas buenas y malas. Al final, una frase, una insinuación, ha sido la gota que ha colmado el vaso y he dicho basta, me he plantado. Siento que el super buen rollo que había se ha roto, pero he ganado en tranquilidad y ahora trabajaré más a gusto.

con ese semblante he pasado gran parte de la semana

También ha sido una semana complicada en el plano familiar. Mi madre, ni que sea por teléfono, sigue teniendo el poder inmutable de hundirme con una simple frase. Alegremente, suelta palabras como sablazos que me hacen trizas la autoestima y el optimismo. Esa noche tuve sueños terribles que por suerte no recuerdo claramente. Con los años, sin embargo, he aprendido a recuperarme más rápido de sus ataques y juicios de valor. Alguna ventaja debe tener cumplir años...
Eso o he aprendido a ignorar esas voces interiores que a veces nos maltratan.

Sino, no hay pena que no alivie la música y un buen bailoteo. ¡Hace tanto que no salgo a bailar...! Tal vez lo solucione este domingo con Dolo ^^





domingo, 21 de julio de 2013

náufragos

por hacer esto ahora a Tilda Swinton la detendrían y la expulsarían del país

En su Ética para náufragos, José Antonio Marina nos advertía de lo difícil que es conseguir un derecho (fruto de nuestra inteligencia creadora) y de lo fácil que es perderlo; y como los derechos son la condición necesaria para la idea de justicia:
"El orbe de la dignidad es muy vulnerable. Cuesta mucho construirlo y muy poco destruirlo."
Si miramos a lo largo de la historia, vemos que la consecución de derechos ha sido continua, pero también que ha habido retrocesos que se han vivido como "pérdidas". Desgraciadamente, creo que estamos en uno de esos momento de recesión: recorte en los derechos laborales, en la sanidad pública, en la educación, en la decencia de la clase política...
El otro día me volví a indignar (verbo que en este país -por desgracia- se está volviendo tan habitual como respirar) al leer este artículo. Si a esta noticia le sumamos otras de este estilo se pone de manifiesto que la campaña orquestada por el PP para defender su idea de familia tradicional, católica y patriarcal no tiene fin. 
¿Hasta cuándo seguiremos soportando este retroceso en nuestros derechos, tanta falta de ética y vergüenza en nuestros políticos?
Para contrarrestar tan malas noticias destacar que el viernes, el Parlament de Catalunya aprobó la propuesta de ley contra la homofobia que había presentado ERC, PSC, ICV-EUiA y la CUP. ¿Y adivináis cual fue el único partido que presentó una enmienda a la totalidad? Sí, el Partido Popular, ya que según ellos no es necesaria un ley contra la homobofia ya que la discriminación ya está castigada desde las leyes europeas, el Código Penal y el Estatuto.  ¡Ja! me río! estoy segura que ninguno de ellos sabe lo que es pasar miedo cuando un grupo de guiris borrachos te dicen cosas en la calle por el mero echo de pasear con tu novia cogida de la mano; porque eso sí me ha pasado a mí.
A veces envidio a las parejas heterosexuales porque ni se les pasa por la cabeza que alguien pueda agredirlas por el simple echo de mostrar su afecto en público. Y si eso pasa en una ciudad como Barcelona no quiero ni imaginar lo que debe ser vivir en Rusia, donde si por casualidad voy de turismo me pueden detener y expulsar del país ante la más mínima muestra de cariño hacia mi pareja.

Cambiando de tema, o no tanto, el fin de semana pasado Id estuvo trabajando de fotógrafa para un festival de música. Aunque para ser exactos debería decir que "estuvo colaborando" porque de cobrar nada. ¿Llegaremos pronto al absurdo de pagar para trabajar? porque el festival le propuso que hiciera las fotos gratuitamente a cambio de promoción y dietas. En este caso, todavía se podría entender porque se trataba de un festival pequeño y de música independiente pero Id me explicó que en festivales grandes como el Cruïlla -que ha tenido en cartel grupos como Suede, Cat Power, Rufus Wainwright...- tampoco se pagó a los fotógrafos con la excusa de "colaborar y promocionarles el trabajo". Y yo me pregunto: ¿si hay dinero para pagar a los montadores, técnicos de sonido, grupos, publicidad, etc., por qué no lo hay para pagar a los fotógrafos?
En fin, ¿vosotr@s trabajaríais sin cobrar? (se entiende en algo no benéfico)

jueves, 21 de febrero de 2013

trajines mundanales


Dos semanas sin actualizar! y no por falta de ganas, sino de tiempo. Ha sido frustrante no tener ni un momento para pasarme por aquí y escribir un post.
Decir que el tiempo es subjetivo, es una obviedad. Todo el mundo sabe lo deprisa que pasa el tiempo cuando te diviertes, aunque éste no ha sido mi caso, ya que estas dos semanas he estado tan ocupada trabajando que el tiempo me ha pasado volando. Es lo que tiene que te manden un trabajo ingente a entregar en un tiempo récord. Más de ocho horas diarias trabajando delante del ordenador que me dejaban agotada y con los ojos hinchados (creo que mi miopía ha aumentado 4 dioptrías!). Hoy finalmente he terminado! sólo me queda revisar lo hecho y entregarlo.
Y todo eso, justo la semana que tenía que pasar con Id (la pobre me ayudó en lo que pudo). Así que he hecho malabares con mis horarios (trabajando por las noches, el fin de semana...) para  tener tiempo libre para las dos. 
Conseguimos quedar con Manray y Vincent para ir a un mercadillo fotográfico; ver fugazmente a Jei en su trabajo; visitar la óptica que ha abierto Arale y comprobar que las gafas de moderna me quedan fatal;  hacer de modelo para un proyecto fotográfico de Idgie; y conocer a una alemana y darme cuenta que mi nivel de inglés hablado es patético.

El día de San Valentín invité a Idgie a comer al Tarannà, nuestro nuevo local preferido (adoro este bar!). Antes de que digáis nada: no, no somos de celebrar cursiladas como el día de San Valentín, nosotras somos más de Sant Jordi, pero como nuestro aniversario también cae en día 14,  los 14 de cada mes, si estamos juntas, procuramos hacer algo especial, ni que sea salir a merendar.

una delicatessen de bocadillo que podéis degustar en el Tarannà (foto: Idgie)

Otro día lo tuve que reservar para la mudanza de Reikiana (la hermana de Id), que de un día para el otro (ella se mueve por impulsos) decidió marcharse de su miniciudad para irse a vivir a un pueblo de la costa. Como a causa de la cicatriz todavía no puedo cargar pesos, Reikiana me pidió que me ocupara del Intocable (dicho lo dicho, debería cambiarle el nombre pero me gusta llamarle así) que ya empieza a andar y está monísimo. Fue un día agotador para todos. ¿Pero a quién se le ocurre hacer una mudanza en un sólo día? en fin... El nuevo piso y el pueblo nos gustó mucho. Reikiana nos ha invitado a ir siempre que queramos, eso sí, con una condición: en su casa sólo hay comida vegana. No creo que nos vean muchos por allá... Terminamos el día, ironías de la vida, tomándonos unas cañas con Cecile y Manu (la cuñada y el hermano de Id) en un bar de hipsters llamado "Mudanzas".

Con todo este trajín, este año pude esquivar esa fiesta infecta llamada Carnaval, si descontamos los cuatro grupos de desaprensivos disfrazados que me cruce por la calle. Además sin darme cuenta ya estamos a finales de febrero, un mes que siempre se me hace corto, y noto que empiezo a salir de mi letargo invernal y a sentirme  más enchufada con la vida.


viernes, 22 de junio de 2012

l'école est finie

Roy Linchenstein

Es horrible vivir pegada a un teléfono, esperando una llamada, deseando con todas tus fuerzas que ese trasto inanimado empiece a sonar. Esta semana me he sentido como la protagonista de ese excelente cuento de Dorothy Parker:"Una llamada telefónica" (A Telephone Call). Una llamada que no ha llegado. "Ya te llamaremos" es el eufemismo más mundialmente famoso, pero hasta el último momento te agarras al más mínimo hilo de esperanza.
No es fácil sobreponerse a un rechazo; ser optimista en extremo también contiene sus riesgos. Pero aunque hoy estoy un poco desanimada, sé que mañana estaré mejor. Repaso mentalmente en mi cabeza, como si fuera una película, la entrevista del otro día, y no encuentro que hice mal. El trabajo era perfecto para mí, y además tengo de sobras los conocimientos, las aptitudes y la experiencia necesarias para ese puesto. Así que no pienso sentirme culpable por nada, ni permitir que eso soscave mi autoestima.
Lo que me jode es que ya me había ilusionado con ir a un par de conciertos (el de Regina Spektor en Razzmatazz y el de Love of Lesbian en Barcelona) y con un miniviaje, pero ahora, dada mi situación económica, va a ser que no.
Mirando la parte positiva (siempre hay una lado positivo), ahora podré pasar esa semana de vacaciones con Idgie en julio. Y le podré echar una mano a mi hermana con los niños (le había prometido la última semana de julio). Esta mañana los he ido a recoger a la escuela, hoy era el último día. Aún recuerdo lo genial que era eso de "acabar el cole" y como entonces el verano se extendía delante tuyo como un paraíso de días eternos y de libertad. Creo que esa idea de "verano" me perseguirá toda la vida. Porque, ¿quién no daría lo que fuera parar revivir uno de esos veranos de la infancia?