lunes, 21 de diciembre de 2015

incertidumbres que se difuminan


La mecánica impasible del tiempo va disipando incertidumbres; por fin! Sms que alborotan vidas y que anuncian una nueva etapa. Año nuevo, curro nuevo. Se te disparan las ilusiones e intentas frenarlas para no acabar contándote una versión delirante del cuento de la lechera. Dice Id que a veces soy extrañamente pesimista, pero después de tanto esperar este momento, de tenerlo todo casi al alcance de la mano, tengo miedo de despertar y que todo desaparezca. 
El 2016 se presenta excitante, lleno de cambios y de promesas. En enero empiezo nuevo trabajo, y la búsqueda de un piso en Barcelona. Por fin Id y yo podremos vivir juntas!

Mientras, agotamos lo que queda de año con actividades diversas. Fuimos al cine a ver Barcelona nit d'hivern. Nos gustó mucho y nos hizo reír  -más que la primera, Barcelona nit d'estiu- aunque en algunos momentos parecía una versión extendida de un capítulo de Cites. 

El sábado fuimos al All Those Food Market. Este fin de semana en Barcelona se organizaban diferentes mercados, pero fuimos al All Those porque a Id le tocaba trabajar haciendo fotos en los talleres para niños que organizaba Diseñadora. Era la segunda vez que repetíamos en el All Those, y nos gustó tanto como la primera vez. Buena organización, buenos productos y buena comida. Además, siempre que puedo, me encanta visitar mi antigua universidad. Sin duda la más bonita de Barcelona.

fotos: hiro

Comimos con Diseñadora, jugamos con sus niños -a los que adoro- y nos fuimos a casa agotadas. Y es que la noche anterior habíamos ido de concierto a la Ladyfiesta de invierno. Un evento para celebrar que el Ladyfest Barcelona ya tiene fechas: del 23 al 26 de junio de 2016. 
En esa fiesta invernal, en el Almo2bar, actuaban diferentes grupos: Toilette, Lucius Works Here, Pentina't Lula i Les Sueques. No conocía a Las Pentina't Lula, un grupo electro-punk garage que me sorprendió gratamente con un directo muy enérgico.

Les Sueques

Les Sueques no defraudaron. Cada vez que las escucho me gustan más, y se ha convertido en mi grupo revelación del año. Además en concierto son brutales. Me hubiera gustado volver a verlas ayer en el Apolo, pero tenía que volver a mi pueblo a cumplir con mi obligación ciudadana de votar.
Vaya decepción ver que pese a todo, la gente ha vuelto a votar al PP... ¿En serio???

Y hablando de votar, a parte de la Star Wars: El despertar de la fuerza, le tengo muchas ganas a esta película:

jueves, 10 de diciembre de 2015

siempre se aprende a base de caídas



Este fin de semana me he dado cuenta de muchas cosas. De que quiero mucho a Id, pero que a veces puedo llegar a odiarla un poco. Si una persona es importante en nuestras vidas, suele crearnos este tipo de ambivalencias.
También he descubierto que enseñar algo que se sabe de manera inconsciente, intuitiva, es muy difícil. Que aunque ahora me cueste más, nunca es tarde para aprender cosas nuevas. Que a pesar de lo mucho que odio el invierno y el frío, me fascina la nieve. Que las agujetas pueden llegar a ser muy dolorosas y duraderas.

Y es que para celebrar nuestro reciente aniversario, y aprovechando el puente de este fin de semana, nos fuimos de viaje a Andorra. Desde que conozco a Id que la escucho explicar lo mucho que le gusta esquiar (lo hace desde los 3 años), mientras que yo, solo he ido una vez en toda mi vida. Ella decía que tenía ganas de enseñarme, que estaba segura que aprendería rápido y así podríamos ir a menudo a esquiar juntas. Pese a mi miedo inicial (repito que solo había ido a esquiar una vez y no es que hiciera mucho), me convenció con su confianza y entusiasmo. 
Reservamos habitación en Andorra, casualmente en el mismo hotel donde también estaban mi hermana 2, con mi cuñado y los niños. Por culpa de una caravana kilométrica llegamos tarde, justo a la hora de cenar. Fuimos a un restaurante con mi familia y nos acostamos pronto. 
Al día siguiente madrugamos para llegar temprano a la estación de esquí. Como habíamos llegado de noche todavía no había podido apreciar la majestuosidad de las montañas, que amenazantes, parecían estar a punto de tragarse las casas del valle.


Hacía un día fantástico, con mucho sol y poco frío.  Hasta ese momento había estado tranquila, pero en cuanto me puse los esquís y vi la pendiente de la pista verde empecé a ponerme nerviosa. Id estaba contenta, y repetía que después de un par de bajadas por la pista verde, seguramente ya estaría preparada para ir con ella a una azul. Ese exceso de confianza y expectativas me puso aún más inquieta. Debía hacerlo bien, además Id en un arranque de optimismo, me había comprado el forfet completo en lugar del de debutante.
Nos pusimos los esquís, y nos tomamos cuatro fotos. Mis sobrinos y mi cuñado desaparecieron pronto subidos en el telesillas. Por mi parte, la realidad se hizo presente con la primera caída pocos minutos después de enfundarme los esquís. Aquello no iba a ir bien, pero ignoré a mi intuición y me monté con Id en el telesilla.
Al llegar a la cima de la pista y observar la pendiente, empecé a sudar de pánico. Aun así, intenté fijar mi atención en las indicaciones de Id y a poner en práctica lo poco que sabía; es decir, hacer cuña. Empecé a descender pero en lugar de frenar, todo se aceleraba. Oía a Id gritar: "gira, gira!!" pero los pies no me respondían, así que decidí tirarme. Id me ayudó a levantarme y volvió a repetir, cada vez con menos paciencia, las mismas explicaciones que antes. Yo la oía hablar, entendía todas sus indicaciones pero mi cuerpo parecía no hacerlo. "Gira el talón", "clava el palo", "abre más la curva"... Volví a intentarlo, pero otra vez sentía que perdía el control. Y con cada caída, con cada fracaso, sentía que defraudaba las expectativas que Id había puesto en mí. Su paciencia inicial fue despareciendo. Cada vez me gritaba más, se volvía más exigente y dura conmigo. Empecé a sentirme incapaz, inútil, y muy cansada. Todo mezclado con un sentimiento de rabia y odio hacía Id. ¿Por qué me trataba así? ¿Por qué me obligaba a hacer algo que no podía?
Se hizo evidente otro fracaso: Id era incapaz de enseñarme algo que ella había aprendido de manera inconsciente, casi jugando, cuando era una niña. Enseñar a esquiar a un adulto requiere de unas técnicas pedagógicas y unas explicaciones de las que ella carecía.



Cuando conseguí bajar la pista, estaba tan exhausta que me quité los esquís y me fui a la cafetería con mi hermana. Id siguió esquiando sola o con mis sobrinos, y no volví a verla hasta la hora de comer. Me sorprendió comprobar que seguía guardándole cierto resentimiento. Eso no me gustaba, especialmente después de la fantástica noche que habíamos pasado en el hotel (no puedo explicar nada más sobre eso porque Id me censuraría el post). Así que, como le había prometido a Id antes de comer, decidí darnos - y darme- otra oportunidad y volví a subirme a los esquís. 
Esta vez Id tuvo muchísima más paciencia y me trato con más ternura y cariño que antes. Empezamos por lo básico y cuando ya me sentía con confianza volvimos a subir a la pista. Id cambió de técnica. Me agarró los palos de un extremo y me hizo sujetarlos del otro y empezamos a bajar juntas, ella de espaldas y yo de cara. Me indicaba que girara y por arte de magia lo hacía. Todo lo que me había parecido imposible por la mañana se había vuelto sencillo. Empecé a entender y a sentir, no con la cabeza, sino con el cuerpo en que consistían los movimientos. Volvimos a repetir el ejercicio unas cuantas veces, y con cada descenso, me divertía más. Por fin empezaba a disfrutar y los malos sentimientos que había tenido por Id desaparecieron. Volvía a pasármelo bien con ella, a sentir que la amaba mucho, a que era posible aprender a esquiar a mi edad. Bien, todavía necesito aprender muuuucho, pero atisbé que eso era posible. 
Pero también quedó claro que la próxima vez cogeré un monitor nada más llegar, ya sea por la salud de nuestra relación y por la de Id, que acabó deslomada de enseñarme a esquiar.
Al día siguiente, y al otro y al otro... no podía moverme de las agujetas, nunca las había tenido tan bestias. Era horrible! No sé cuando repetiremos otra escapada a la nieve; espero que sea pronto porque si no olvidaré lo poco que he aprendido. Pero algo tengo claro: mi estado de forma físico es patético, por no decir nulo. Sin duda el esquí es uno de los deportes más exigentes y cansados que he probado.


Nos quedamos con ganas de ir a Caldea; nos hubiera venido bien para recuperarnos al día siguiente, pero no tuvimos tiempo. Hicimos algunas compras y nos marchamos hacia casa. Al día siguiente teníamos una comida antinavideña con las Sestras; hacía tiempo que no las veíamos y nos hacía mucha ilusión. Todo lo que había quemado los días anteriores lo recuperé pronto a base de comer (sobretodo turrón de chocolate), y pasarnos la tarde jugando al Fifa con ellas.
Y es que amigxs, la Navidad está cerca y con ella los atracones de comida y la reuniones familiares... 

miércoles, 2 de diciembre de 2015

spread the music vibration

Josh Rouse 

El frío ya ha llegado para quedarse una buena temporada. Mientras sueño en futuros -y espero cercanos- días de primavera, me niego a que el frío me disuada de salir de casa. Este fin de semana maratoniano ha sido un zas en toda la boca al invierno y a las tardes deprimentes de domingo.
¿La contrapartida? un agotamiento feliz, y los bolsillos un poco más vacíos. Ah! pero no os creáis que esto último fue culpa del omnipresente y cansino Black Friday. Milagrosamente no sucumbí a esa estrategia del marketing global (bien, tal vez fue más por falta de tiempo...).

Empecé el fin de semana arrastrando sueño porque el viernes por la noche fuimos de copas, y eso que al día siguiente queríamos madrugar. El sábado prometía ser un día largo e intenso, y además por la noche queríamos ir de concierto. Id tenía una sesión de fotos, pero como la cámara nueva (la que utiliza para trabajar) estaba estropeada (hace semanas que la envió al servicio técnico) tuvimos que ir a Barcelona a buscar la cámara de su primo. Aprovechando eso, su primo nos pidió que le hiciéramos unas fotos a él y a su hijo para el DNI. De ahí, vuelta a la miniciudad de Id para un almuerzo apresurado y otra vez hacía el coche para ir a hacer la sesión de fotos.  
Tras dos horas, vuelta a Barcelona para devolver la cámara. Nos pasamos una hora más encerradas en el coche por culpa del tráfico y la búsqueda del santo grial aparcamiento.
El concierto de Les Sueques era a las 22:30, así que fuimos temprano a cenar a nuestra pizzería preferida de Gràcia. No podemos ir a ese restaurante sin comer más de lo necesario (todo está riquísimo!) y claro, siempre salimos con indigestión. A pesar de eso, y el cansancio, fuimos al concierto. Valió la pena, Les Sueques - y sus pelucas- me gustaron mucho, aunque no aguantamos hasta el final. Ya repetiremos concierto con ellas en otra ocasión...

Les Sueques (foto: id)

El domingo nos esperaba otro concierto, pero esta vez tuvimos toda la mañana para dormir y descansar. Por la tarde nos fuimos al cine a ver Grandma. Me gustó muy mucho la actuación de Lily Tomlin y su grandma pendenciera, pero repleta de energía y honestidad. Ojalá hubiera más abuelas como ella. Un guión excelente para una roadmovie femenina con personajes auténticos y llenos de verdad. Da gusto ver películas que tratan al espectador con inteligencia y sin adoctrinamientos.

Salimos del cine con un vaho de tristeza y con esa promesa imposible de cumplir, que siempre me pide Id, flotando en el aire. Sabía que el personaje de Lily Tomlin despertaría ese fantasma que debe acosar a todas las parejas felices. Cuando alguien ha encontrado el amor de su vida, ¿cómo afrontar su mortalidad?

Para disipar la tristeza nada como la buena música. Del cine nos fuimos al concierto de Josh Rouse. No había estado nunca en la sala de conciertos de la miniciudad de Id, y me gustó mucho el local. Al entrar, enseguida vi a Josh Rouse tomando una cerveza en la barra. Si fuera una fan atrevida y desenvuelta habría ido a saludarlo, pero en lugar de eso, pase por su lado como si no lo conociera. 
Era la primera vez que iba a un concierto con sillas, conseguimos un buen asiento en segunda fila, a escasos metros del escenario. El formato del concierto era más íntimo que el que dio en abril en Barcelona. En el escenario, él acompañado solo por la guitarra y batería de Xema Fuertes. Esta vez sí tocó Quiet Town y un extenso repertorio donde mezcló temas de su último trabajo (The Ember Of Time), con canciones anteriores.
Me encantó ese formato más íntimo, que facilita la comunicación de emociones. ¡Y sin esas cotorras que tanto abundan ahora en los conciertos!
Josh nos explicó algunas anécdotas entre canción y canción, y al final consiguió que todo el público se entregara a su música. Me resultó imposible, hasta doloroso, estar sentada en una silla durante un concierto. Lo encontré antinatural. Los pies y el cuerpo se me iban solos. 
El concierto terminó con Josh Rouse bajando del escenario, paseándose entre el público con la guitarra y haciéndonos cantar a todos Love vibration. 
Me compré su último CD -lo tenía en versión pirata- y venciendo un ataque de vergüenza quinceañera, conseguí pedirle -en un inglés chapuzero- que me lo firmara :D
Salí del concierto flotando, con esa sensación de felicidad que solo la música puede darnos.



miércoles, 25 de noviembre de 2015

toda niña necesita una heroína


Tengo la sensación de vivir esperando. Bien, ese es un sentimiento que debemos tener todos, pero últimamente lo siento más fuerte. No me gustan los tiempos de espera, esa suspensión y oscilación entre A y cualquier otro punto con letra del abecedario.
Intento vivir de espaldas a esa espera. Hago excursiones por la montaña con mis hermanas. Por el camino encuentro un fósil de caracol y siento una emoción de arqueólogo. El sol es tan cálido a esas latitudes, que parece primavera; pero al día siguiente, el frío hace acto de presencia con su brutalidad glacial.
No sé si os lo había contado, pero en épocas de incertidumbre tengo un sueño recurrente. Id me deja, me abandona con indiferencia, y a veces con crueldad. Me despierto con el corazón roto y una sensación de irrealidad que dura un par de minutos que parecen eternos. Hace un par de días, volví a tener esa pesadilla.

Acabo libros que tenía pendientes. Ve y pon un centinela, de Harper Lee, me ha gustado más de lo que esperaba, aunque no se puede comparar con Matar a un ruiseñor. El libro tiene altibajos, y cuando más brilla, es cuando la protagonista evoca episodios de su infancia, cuando en lugar de Jean Louise todos la llamaban Scoutt. Igual que ella, tenemos que enfrentarnos a la enorme decepción de descubrir que Atticus, ese padre modelo de integridad y rectitud moral, no es el héroe que creíamos, sino un hombre de carne y hueso, con sus respectivas miserias y defectos.


Ahora he empezando La amiga estupenda, de Elena Ferrante; el primer volumen de una tetralogía que es todo un fenómeno literario. Imposible escapar de la llamada fiebre Ferrante; poco más de 40 páginas y ya me ha seducido su estilo.


Igual de enganchada he estado toda la semana a Jessica Jones, la nueva serie de Netflix que se estrenó el pasado día 20. ¡Por fin una serie con supeheroína feminista! (y con personaje secundario lésbico! Ueee!).
Al empezar la serie, Jessica es una detective alcohólica y misántropa, con una fuerza subrehumana pero marcada por un oscuro pasado que poco a poco se nos va desvelando. Así, Jessica Jones, viene a ser el reverso oscuro de Supergirl, otra serie estrenada recientemente con heroína femenina. Todo lo naif que tiene Supergirl, lo tiene de oscuro Jessica Jones. Y con eso no quiero decir que no me gusten las dos series. Supergirl es la serie que me hubiera encantado ver a los ocho años. En esa época mi héroe preferido era Superman y pedí muchas veces disfrazarme de él por carnaval, pero mi madre -claro- no accedió. Tal vez si hubiera existido una serie como Supergirl, con una protagonista chica como superheroína, otro gallo hubiera cantado..

(sí, Melissa Benoist es una Supergirl adorable)

Jessica Jones, como cita Autostraddle, "no es la heroína que pedimos, pero resulta ser la heroína que hemos necesitado todo este tiempo". Pero no quiero desvelar nada más sobre la serie, mejor que la difrutéis sin ningún tipo de prejuicio. Ya me contaréis que os ha parecido...

Y hablando de esperas... Muero de ganas de ver Carol!! Y todavía no hay fecha de estreno en nuestro país!! ¿Por qué?? Desde que leí el libro hace mil años, soñaba con una adaptación cinematográfica, y por las críticas y nominaciones que va recogiendo, promete ser una de las mejores películas del año.

jueves, 19 de noviembre de 2015

kizuna

Palo Alto Market (fotos: hiro)

Id me ha engañado. Sí, así como lo oís leéis. Después de tantos años de relación, me doy cuenta que no la conozco del todo, que cuando conviene, mi novia sabe mentirme fríamente a la cara. Yo que creía que era una "caballera" de la cabeza a los pies... 
Ok, vale... mintió para hacerme un regalo, pero, qué pasa? tenía ganas de ponerme un poco melodramática (la bolleras no podemos evitarlo, se ve que tenemos tendencia al drama..).
Este sábado cumplimos 6 años de relación. ¡Seis años! Cuando lo pienso me parece una locura, porque a veces tengo al sensación que estamos juntas desde hace menos de un año. Supongo que eso es bueno, que significa que cuando estoy con ella el tiempo pasa volando. 
Para celebrarlo nos fuimos de cena romántica y después a tomar unas copas por Gràcia. Recorrimos algunas de las calles por las que habíamos paseado hace seis años, con esa inexplicable sensación que el tiempo se replegaba y volvíamos a estar años atrás.
Como en un par de semanas nos iremos de mini escapada romántica por el Pirineo, le dije que mejor no nos hacíamos regalos. Quedamos de acuerdo. Pero la muy mala (en el buen sentido de la palabra) me troleó y me hizo un regalo igualmente (yo no, así que quede fatal ¬¬') Y encima, me lo compró casi en mis mismísimas narices. 
Cuando fuimos al Palo Alto, me gustaron mucho las ilustraciones de un artista japonés. Mientras charlaba con nuestra amiga Diseñadora en el bar, Id se ausentó con la excusa que quería tomar unas fotos. Pero sibilinamente fue a comprarme la ilustración que podéis ver en la foto.


Junto a la imagen de los dos gatos (dice que somos nosotras) puede leerse el kanji 'kizuna', que significa 'relación'. Además como no podremos tener gato porque ella es alérgica, así matamos dos pájaros de un tiro. A parte de la ilustración, también me regaló la novela El bar de las grandes esperanzas, que tenía en mi lista de "queribles".
Pero sus patrañas no acabaron ahí. Hacía meses que junto a Diseñadora urdían un plan para hacerme otro regalo como despedida de mi antiguo curro. Cuando me enteré de como me habían enredado las dos como a una china, me quedé alucinada. 

A parte de recibir regalos inesperados, también me llevé algunas decepciones enormes. Unos días antes del concierto de Belle & Sebastian, me enteraba vía mail que se suspendía la gira europea del grupo por problemas de salud de Stuart Murdoch. Espero que se recupere pronto...
Además, una vez empezada la parte práctica del curso, me di cuenta que era imposible saltarme una clase para ir a alguna de las dos conferencias que Judith Butler impartía en Barcelona. 
Por lo menos el examen fue genial y salí con el convencimiento de haber aprobado el curso. Ahora queda saber la nota... Después del examen Id me esperaba para ir a la inauguración del World Press Photo en el CCCB. Este año pudimos disfrutar de la exposición sin las colas y el agobio de otros años. Como siempre, las fotos del WPP no dejan indiferente. A medida que vas viendo la exposición, vas notando como un sentimiento de rabia, indignación, asco, tristeza y compasión va invadiéndote ante las historias que te cuentan las imágenes. Bajo el lema "ver para entender" sales de la exposición con el ánimo devastado pero con la conciencia despierta.

World Press Photo 2015 (foto: hiro)

Estas semanas también ha habido tiempo para reuniones familiares. El primo gallego de Id que vive en Bcn ha sido padre, así que todos los primos y tíos vinieron a la ciudad a conocer al nuevo miembro de la familia.
La semana siguiente, por suerte, nos pudimos escapar de ver al Fantasma (el hermano odioso de Id), gracias a que Manray y Vincent nos acogieron unos días en su casa. Tenemos mucha suerte de tener amigos como ellos. Cuando Id y yo tengamos casa propia, siempre habrá lugar para acoger a alguna de nuestras amistades.
Y para terminar el post, os dejo con una de las muchas canciones que siempre relacionaré con "nosotras", con Id y conmigo.


martes, 3 de noviembre de 2015

ganas de huir



Intento no hacer demasiado caso a los días tristes; o a las tardes de domingo invernales que ya siento cerca. Después de leer esto, tengo la excusa perfecta para justificar mis estados de irascibilidad mensuales. No sé si acaba de gustarme que algo tan pequeño e insignificante como una hormona tenga tanto poder sobre mi vida cotidiana. Aunque poder echarle la culpa a algo -o a alguien- siempre supone una descarga liberadora.


(esa era yo este fin de semana)

Tal vez sea que hace demasiados días que estoy en el pueblo... Tengo comprobado que, según pasan los días, este entorno me hace sentir como una fiera enjaulada.
Leer biografías de mujeres intrépidas ayuda a alimentar mis ganas de huir. También he vuelo a hojear y releer París era mujer. Que el libro tenga tanta abundancia de fotografías, fragmentos literarios, dibujos, documentos..., me encanta. Tiene algo de esa fascinación que sentía de pequeña -y que todavía conservo- por los libros de cuentos bien ilustrados. ¡Cómo me hubiera gustado vivir en París en ese momento histórico! Además el libro te anima a explorar e investigar la vida y obra de todas esas mujeres maravillosas que coincidieron en el París dorado de entreguerras.



Los cambios repentinos de planes tampoco me gustan. De tener que celebrar el 'Castaween' con las Sestras, pasé a celebrarlo en familia en casa de mis padres. En el fondo me vino bien por el tema pasta, y otros asuntos; pero supuso estar alejada de Id unos días más.
Pero bien, ese cambio de planes también tuvo una parte buena. A última hora me propusieron ir a un concierto de Mishima en un pueblo de la comarca del lado. Justo el día que había leído el capítulo de Putos himnes generacionals dedicado al grupo. Esas casualidades me chiflan. Así que fue una gozada poder disfrutar de uno de mis grupos favoritos en primera fila, sin agobios y gratis. Todo lo contrario de lo que me encontraré si finalmente voy al concierto de final de gira en Barcelona, en la sala Apolo.

Mishima en concierto (foto: hiro)

Y hablando del Apolo, por esperar demasiado, me he encontrado que ya no quedaban entradas para el concierto de Kings of Convenience del día 7 de diciembre. Snif...

Como cantaban The Frederics, en la genial Pop Ràpid, "yo no tengo entradas para el Apolo" :(

martes, 27 de octubre de 2015

la vida que nos hemos perdido simplemente no existe



Volver a mi pueblo, ni que sea de visita, siempre tiene algo de revisión y autoafirmación.
Este fin de semana era la Feria, el gran evento del pueblo y de las comarcas colindantes. Es junto a la Navidad, la festividad que hace regresar a todos los que "desertamos" y huimos del lugar del crimen. 
Comida familiar multitudinaria, con una mesa de niños que cada año va ampliándose. Amigas que hacía tiempo que no veía y que ahora te presentan a sus pequeños retoños; otras que te anuncian que pronto serán madres por primera vez. Niños everywhere... hasta el punto que flipas viendo que auténticas "cabras locas" y fiesteras, ahora se han convertido en madres modélicas. Eso, en lugar de hacerme replantear cosas, me reafirma en lo correctas que han sido algunas de mis elecciones vitales. 
Me imagino como sería ahora mi vida si hubiera tomado otros caminos, y me entran escalofríos. El microcosmos de este pueblo, con sus dinámicas y roles preestablecidos, me dan claustrofobia. Volver a menudo va bien para recordarlo y evitar las mitificaciones que causa la distancia.

Mi amiga Mei parece haber recuperado la ilusión y las ganas con un nuevo proyecto profesional. Este fin de semana, aprovechando las ferias, ha abierto una librería/juguetería especializada sobretodo en literatura infantil y juvenil. Hacía falta algo así en el pueblo; además con buen gusto y hecho con amor. 
El lunes la acompañé a un mayorista a comprar más libros. Dijo que necesitaba mi asesoramiento, y me encantó poder ayudarla en eso. Con lo que me pirran los libros ya os podéis imaginar lo mucho que disfruté. Además me dijo que podía escoger los que quisiera para mí y así aprovecharme del 20% de descuento del que dispone como librera. Pero como después de la Feria me pilló con mi presupuesto de gastos apurado, me limité a coger el de Putos himnes generacionals, que tiene muy buena pinta.


De cara a la Navidad y a Sant Jordi, ya le he dicho que la acompañaré encantada, jaja 
Después del mal año que ha pasado me gusta verla otra vez ilusionada y con ganas. ¡Ojalá el negocio le vaya bien! 

Id también vino a pasar las Ferias, como viene haciendo desde hace años. Mi madre le soltó unas cuantas indirectas, haciéndole bromas sobre cuñadas y nueras, que la dejaron bastante flipada. Las ambigüedades de mi madre me dejan ojiplática; por una parte parece que le gusta Id y no le molesta que sea mi novia; pero por otra, suelta comentarios despectivos respecto a unas fotos que vio de mis amigas en el Pride que me descolocan.

Aunque para ambigüedades las mías, sobretodo las musicales. Incluso yo misma no entiendo como - al mismo tiempo- puede gustarme algo tan romántico como las canciones de Ben Rector y la actitud punk de Les Sueques (dEsoRdeN, gràcies pel descobriment!;) )