jueves, 12 de marzo de 2015

retornos


Vencer a la inercia, volver a actualizar después de tantos días no es fácil. La gripe me dejó el cuerpo y los ánimos cansados, sin energía para volver a arrancar. Incluso barajé la idea de cerrar el blog porque sentía que ya nada me motivaba a volver a escribir. Por suerte Id me quitó la tontería (bien, de hecho me amenazó...¬¬).
Esta semana de primavera anticipada también me ha ayudado a recuperar vitalidad. El invierno se me ha hecho a la vez, corto y largo. Supongo que se debe a su intensidad. 
Poco a poco la vida se va volviendo más ligera, y los días parecen fluir de una manera más orgánica. 
Nuestra vida social se va acelerando y el otro día tuvimos el placer de comer al sol, sentadas en una terraza, con Manray y la gemela Wanderer, que una vez más nos puso los dientes largos explicándonos sus planes viajeros para el verano.
Id y yo también tenemos algún plan viajero, pero está tan cogido por alfileres y depende de tantas variables, que es mejor que no os explique nada. Nunca me han gustado los castillos en el aire ni el cuento de la lechera.

También hemos tenido tiempo para ir al CaixaForum a ver la exposición de Pixar. Si os gustan sus películas y os interesa saber cuáles son los procesos creativos y las etapas que se esconden detrás de cada film, os apasionará esta exposición.
Hablando de Pixar, ya tengo ganas de ver su última película:



No sé si la exposición nos despertó el ánimo infantil, pero al cabo de unos días decidimos ir al circo. Nuestro amigo Misántropo tiene un proyecto fotográfico en manos sobre el circo Raluy, y tras mostrarnos sus fotos nos picó la curiosidad. Hacía mil años que no iba al circo! Así que aprovechando que el circo Raluy estaba en Barcelona, compramos las entradas y fuimos.


Todos los circos, pero éste todavía más, tienen un aire decadente y triste que me ponen nostálgica. Es como si te recordaran que la época de gloria de los grandes circos, y de paso tu infancia,  hace mucho que pasó.
Pero el circo Raluy tiene un encanto especial. Luis Raluy -el fundador y padre de esta familia circense-, empezó comprando y restaurando antiguos carromatos de circo y acabó creando -en un homenaje al circo clásico- el Circo Museo Raluy, el primer circo-museo del mundo. Así que entrar en este circo es como hacer un viaje en el tiempo: sus preciosos carromatos "vintage", la carpa, la platea y las tribunas de madera, sus números acrobáticos, los vestidos románticos y cuidados de sus clows... Todo te hace viajar a una época mítica y perdida.
Los números en sí no son nada del otro mundo, hay algunos un poco flojos pero otros que te dejan con la boca abierta o te hacen estallar en carcajadas. Nosotras nos lo pasamos bien y además la experiencia de reconectar con esa parte de niña que todavía me resisto en conservar, fue bonita.



domingo, 22 de febrero de 2015

una influenza inesperada


Este año -una vez más- no podré cumplir mi reto Oscar-cinéfilo. Esta noche se entregarán los premios y de las ocho nominadas a la categoría de Mejor Película solo he visto cuatro: Boyhood, El Gran Hotel Budapest, The imitation Game, y La teoría del todo. 
Os aseguro que este año he estado a punto de conseguirlo. El lunes me dije: Vale hiro, tienes toda una semana para ver las cuatro películas que te quedan, ¡eso es pan comido!  Pero lo que no sabía entonces era que esta semana tendría una visita inesperada que alteraría TODOS mis planes y mi vida cotidiana.
El visitante desconocido llegó de improviso, y eso que hacía días que se comentaba que rondaba por ahí, pero como yo nunca lo había "acogido" en mi casa, pensé que no tendría la desfachatez de okuparla de esa manera tan abrupta.
Sí, amig@s, el martes me atacó de pleno -y por primera vez en mi vida- la maldita gripe; aunque prefiero la sonoridad decadente de su nombre alterantivo: influenza.

he aquí una foto de influenza,  mi inesperada visita

A parte de dejarme en cama casi una semana, echa polvo y en un estado de debilidad y cansancio hasta ahora nunca conocidos, el virus también atacó a mi enfermera personal, aka Id, que cayó enferma al cabo de dos días. Eso ha convertido nuestra casa (mi suegra también estaba enferma con una infección en la garganta), en un antro de virus, donde la tos, la fiebre, y los mocos andaban a sus anchas en una orgía imparable. Un desastre, vamos. 
Fuimos las dos juntas al médico en un 2x1 muy cómico, y claro está, nos recetaron lo mismo.
Hoy ya puedo decir que vuelvo a sentirme persona (mi suegra también está mucho mejor), pero Id sigue en vías de recuperación. Y es que cuando se está enferma, no hay nada que se eche más de menos que eso que Walt Whitman denominaba "sensación de salud".
Este invierno se me empieza a hacer insufriblemente frío y largo. Cuando llegué la primavera creo que lloraré de alegría...



Y para terminar le post, y volviendo al tema del principio, de las cuatro películas vistas no tengo ninguna clara favorita porque todas me han gustado mucho. Bien, tal vez Boyhood sea mi predilecta de las cuatro, pero las quinielas apuntan hacia Birdman e incluso a un inesperado Oscar a Mejor Película por El francotirador. Esta noche saldremos de dudas...


lunes, 9 de febrero de 2015

viaje emocional


foto: Mònica dofa

Este fin de semana he vuelto a mi casa en el minipueblo. Hacía más de un mes que no volvía. Lo necesitaba. Hasta que no estoy subida al tren, y los paisajes de mi comarca se suceden veloces por la ventanilla, no soy consciente de ello, de esa necesidad. Si Scarlett O'Hara extraía su fuerza de la tierra rojiza de Tara, y Drácula se nutría de la tierra de su Transilvania natal, yo parezco necesitar volver a mi pueblo para recobrar impulso.
Miraculosamente, las dos horas y media que dura el trayecto se me hacen cortas. La charla intermitente de la familia que está sentada en los asientos delanteros se hace incluso amena. Duermo, leo, miro por la ventana mientras escucho música. Chandelier de Sia suena varias veces en el iPod. Sí, ya sé que esta canción hace meses que se publicó, pero extrañamente es ahora que me seduce y me atrapa. Además, me declaro fan de la pequeña Maddie Ziegler, de su expresividad desarmante y de esa manera desenvuelta de bailar una coreografía imposible.


Estos días escucho Chandelier una y otra vez, con esa necesidad obsesiva que tanto me gusta que me provoque la música.
Nick Hornby comenta en 31 canciones que Dave Eggers tiene la teoría que escuchamos las canciones una y otra vez "porque tenemos que solucionarlas", ya que en nuestras primeras relaciones con una canción nueva "hay una fase semejante a una especie de perplejidad emocional". Así que cuando haya "solucionado" Chandelier, como me pasó con Hero hace unas semanas, ya no querré escucharla tanto. Incluso como me ha sucedido con alguna canción, tal vez no pueda ni escucharla más.
Una de las cosas que me entusiasma y sorprende más de la música es que dentro de unos meses, alguien habrá creado más canciones nuevas que volverán a generar en mí esa necesidad de escucharlas incansablemente antes de solucionarlas. Esa fuente inagotable de canciones futuras -como los libros que esperan ser leídos- son una buena razón para entusiasmarse con la vida.

Mi viaje sigue. Desde el tren la vida parece fluir más ligera dice León Siminiani, en Mapa. Su película-canción sigue resonando en mí cabeza como un mar de fondo. Un largometraje que rompe los límites entre documental y ficción;  un diario filmado en que se nos relatan las vivencias de su director durante 4 años: una ruptura, un viaje a la India, una búsqueda, otra ruptura, el vacío posterior... Y también el proceso creativo de hacer un film. En este caso, el artista es el auténtico argumento del relato. Mapa es pues, un autorretrato, y como tal, una impostura, la constatación de la imposibilidad de ofrecer una imagen fija del yo, poblado de múltiples voces que lo dinamitan, ya que no somos más que un conjunto caótico de deseos, miedos, dudas y mentiras.
Al fin y al cabo, los relatos del yo, como cualquier otro relato, no dejan de ser una puesta en escena, una construcción de lo real, pero no la realidad en sí misma. La vida no puede relatarse de manera lineal, ya que es sinuosa e inconclusa.


Después de ver Mapa me pregunto: ¿este blog no es también un poco eso? un intento fallido de diario, de relato/autorretrato de mí misma? Últimamente me ha dado por pensar que este blog ha perdido algo: ¿calidad? originalidad? sinceridad? quizá tenga algo que ver la pérdida paulatina del anonimato, el haber conocido a gente que me lee; ya que confieso que ahora no escribo con la misma libertad inconsciente del principio, cuando nadie conocía la persona real que se esconde tras el nombre de Hiro.

sábado, 31 de enero de 2015

les nenes


El mes de enero me ha pasado extrañamente lento y rápido, en una fusión de ritmos contrarios difícil de explicar. Sigo arrastrando un resfriado que no para de mutar, ahora en tos de perro irritante, ahora en conjuntivitis, que sumada a mi nariz rojiza, me da un aspecto realmente lamentable. 
Odio que haga frío, que llueva, que haga viento... verbos impersonales que solo se pueden conjugar en tercera persona y que anulan los "yos" y la salud. 
A pesar de eso, mi vida social sigue en racha y en pocas semanas dos amistades distintas nos han anunciado que se irán a vivir con sus respectivas novias. Nosotras, en cambio, seguimos en casa de Id y ahora su madre se ha inventado un nuevo apodo para hablar de nosotras. Ahora somos "les nenes" ('las niñas'): "este postre lo han hecho las niñas", "las niñas han cuidado de Mogwli", "las niñas eso, las niñas aquello"... Así que para ella, Id y yo somos una unidad global, indivisible e indistinta. Pero lo más fuerte es que mi suegra, por equivocación, alguna vez me ha llamado "Id"! ¿Debería alegrarme porque en su cabeza me ve como a su hija? ¿O debería molestarme que me vea como a una especie de 'hermanita o amiguita' de Id en lugar de su pareja? En fin, sea como sea, y a pesar de algunos detalles, nuestra pequeña convivencia sigue yendo bien.

 si fuéramos hermanas, seríamos de lo más incestuosas


El otro día, cuando regresé a casa a la hora de comer, volvía a ser 25 de diciembre: alguien había puesto el árbol de Navidad y encendido las luces. En el suelo, junto al árbol, me esperaba un regalo. Y es que el día de Reyes, Id no me pudo dar su regalo porque no había llegado a tiempo; me había comprado una cosa en Chile y el paquete estaba retenido en aduanas. 
Casi me había olvidado del regalo hasta que el otro día, al regresar del trabajo, me lo encontré debajo el árbol. ¿Y qué era? una mochila que hacía meses le había comentado a Id que me gustaba.


Así que por fin, ya tengo mi regalo de Reyes. Ahora solo queda estrenarla y llevarla mucho de viaje. O eso espero, porque de momento la mochila ya ha viajado mucho más que yo!


domingo, 25 de enero de 2015

Todas las chicas al frente del escenario (*)


Semana fría, con resfriado y horas extras en el trabajo. Pero aún así, mis ánimos y mi vida social siguen a tope. Si no fuera por este puto frío, todo sería casi perfecto. Ojalá fuera como esas personas que en pleno invierno son capaces de llevar manga corta bajo el abrigo (¿alguién entiende eso? es que no tienen frío?). 
Cada mañana, camino del trabajo, me cruzo con Paquita, una portera que parece conocer a todo el barrio. Con un frío que pela, ella barre en manga corta mientras canta boleros. Su voz de mezzosoprano resuena vibrante en el aire gélido de la mañana e insufla un poco de calidez en el ambiente.


Este lunes, Barcelona amaneció más fría y 'muerta' que nunca. El documental Ciutat Morta que por fin emitió tv3 -vía su canal secundario, canal 33- con 5 minuntos censurados, despertó conciencias e indignación. Un autentico fenómeno mediático que ha abierto los ojos sobre una realidad hasta ahora ignorada: la de los abusos policiales. Y nos ha dado a conocer la trágica historia de Patricia Heras; y como estar en el lugar y momento equivocados y tener un aspecto no normativo, puede volverte 'culpable' de la manera más surrealista y absurda. Un documental muy necesario y que no os dejará indiferentes.

Otro documental que he visto recientemente y que también me ha gustado ha sido Finding Vivian Maier. Hacía mucho tiempo que Id y yo queríamos verlo tras conocer la obra y la fascinante historia de esta niñera fotógrafa. El documental, nominado al Oscar en esta categoría, empieza explicándonos como John Maloof descubrió los negativos de Vivian Maier en un mercado callejero y como a partir de ahí, empezó un proceso de búsqueda e investigación sobre quién era esa mujer y que se escondía tras su compulsión fotográfica.


Testimonios de antiguos jefes, niños, amigos... no hacen más que aumentar la intriga, y las incógnitas respecto al personaje, y una acaba el documental todavía más fascinada e interesada por la vida y obra de Vivian Maier.



Y de documental a documental, llegamos a otro que también me ha apasionado: The Punk Singer. Éste también gira a en torno de otra mujer fasciante: Kathleen Hanna, ex-líder de Bikini Kill y Le Tigre y una de las impulsoras del movimiento Riot Grrrl. Mediante una amplio archivo de imágenes, conciertos, entrevistas..., vamos conociendo la evolución e historia de Kathleen Hanna, una figura importante dentro del feminismo internacional.

Una enfermedad le hizo abandonar la música pero recientemente ha regresado con un nuevo proyecto musical, The Julie Ruin, que justamente estará presente en el Primavera Sound de este año.
Y es que después de ver el cartel, no me pienso perder el PS! Belle & Sebastian, The Black Keys, Patti Smith, Sleater-Kinney...

Por cierto, genial el último videoclip de las Sleater-Kinney con gente como Ellen Page, Evan Rachel Wood, Miranda July, Natasha Lyonne, Sarah Silverman and company cantando su No Cities To Love.


lunes, 12 de enero de 2015

un invierno anímicamente primaveral


foto: sugar otter

Extrañamente he empezado el 2015 con muchas ganas, y deseando que empiece pronto la primavera. La cabeza se me llena de ensoñaciones, de proyectos, como si de verdad todo fuera posible, como si todo volviera a comenzar. Debe ser tanta sobredosis de chocolate navideña o no lo entiendo... El invierno, y más concretamente enero, nunca me había provocado tal estado de excitación. 
Lo malo de tener tantos proyectos y querer abarcar tanto es que normalmente acabo no haciendo -o terminando- nada: cosa típica de los geminianos, por lo visto...
Tanta voracidad vital incluso me llevó a ir de rebajas! yo que siempre las he denostado! El sábado decidimos pasar la tarde en Barcelona. En principio solo íbamos a mirar cuatro cosas y terminamos a lo Pretty Woman cargadas de bolsas -y de remordimientos- por el Portal del Àngel. Para rematar la tarde entramos en la librería Pròleg, y claro, imposible salir de ahí sin más de un libro. 

(He aquí los culpables de que mi cuenta corriente haya menguado peligrosamente)


Después de las compras quedamos con La Noia y la Chica Azul en Gràcia para tomarnos un chocolate con churros en La Nena. La camarera nos informó que el fotógrafo que tomaba fotos por el local era de TimeOut, y que les estaban haciendo un reportaje. ¡Shit! ahora el local se llenará todavía más, y lo invadirán los hipsters!

En el tema lecturas ya he terminado mi primer libro del año: La extraña desaparición de Esme Lennox, de Maggie O'Farrell. Lo cogí prestado de la biblioteca en un impulso y me ha gustado bastante. Indignante saber lo que les podía ocurrir a las mujeres que, en contra de las opresivas convenciones sociales de principios del s.XX, se arriesgaban a buscar la felicidad y la libertad.
Ahora estoy con un ensayo de mi admirado José Antonio Marina, El aprendizaje de la sabiduría ; y con una novela de Annemarie Schwarzenbach, Muerte en Persia. (Justamente el sábado me compré la biografía de Annemarie editada por Circe.)
En el terreno musical, decepción inesperada con el último trabajo de Belle and Sebastian, Girls in Peacetime Want to Dance. Los únicos temas que se salvan son The Party Line y Nobody's Empire.


Y mi reto cinéfilo sigue en pie, aunque no de manera muy sistemática. Por fin pude ver El Gran Hotel Budapest, que se ha convertido en mi película preferida de Wes Anderson (merecido Globo de Oro). 
Y como me apetecía ver a un chica -concretamente Scarlett Johansson- repartiendo leña, también vi Lucy. Debo decir, no sé si por las bajas expectativas que tenía después de leer algunas críticas malas, que la película me gustó; por lo menos su ritmo trepidante no te deja tiempo a aburrirte.
Y en clave de comedia, me reí bastante con la francesa Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho? aunque hubiera sido más subversivo que la hija pequeña, en lugar de un novio negro, les trajera una noviA negra. 
A parte del reto cinéfilo, y ahora que se han entregado los Golden Globe, debo empezar a ponerme las pilas de cara a mi reto cinematográfico anual: ver todas las nominadas a los Oscars a la mejor película antes de la ceremonia. Sí, ya sé que todavía no han salido las nominaciones pero algunas películas a las que les tengo muchas ganas, como Birdman y The Imitation Game, ya se perfilan como firmes candidatas. 

sábado, 3 de enero de 2015

sin muchos propósitos, con algún reto y mucha ilusión



El fin de año, como la Navidad, me pilló a contrapié. Por lo tanto, no tuve tiempo de hacer balance del 2014, ni pienso hacerlo ahora, tranquil@s. Ni tampoco propósitos de año nuevo, que todo el mundo sabe que sólo sirven para no cumplirse. Mejor plantearse algún reto divertido como éste (creo que lo intentaré).
El último día del 2014 Id y yo teníamos el día libre, así que lo dedicamos a hacer lo que más nos gusta: 'flânear' por Barcelona. 
Hacía tiempo que le tenía prometido a Id un desayuno con panqueques, y por fin encontré un bar donde los sirven de brunch. Nada más salir de la estación, bajamos la Rambla esquivando turistas y nos adentramos en el Raval, pero justo esa mañana -al ser vísperas de Nochevieja- no servían el brunch habitual; así que nos quedamos sin panqueques. Pero eso no nos quitó el hambre de patear la ciudad hasta el puerto, donde hacía un sol espléndido. Parecía una de esas mañanas de principios de marzo en que la primavera empieza a asomarse. Id, que llevaba su cámara nueva, no paraba de disparar a todo lo que la hacía vibrar. 
Tras pasear por el puerto, nos adentramos en el Born, donde hicimos las últimas compras de Reyes. Para celebrar el fin de año, nos fuimos a comer gratis a un japonés por gentileza del hermano de Id (con la wonderbox que nos regaló hace casi 2 años!!).



De ahí, nos adentramos en la siempre bulliciosa calle Pelai, donde por fin me di el capricho de autoregalarme una chaqueta de cuero negra que hacía años que buscaba. Y para terminar el 2014 con fuerza, merendamos en la cafetería Mistral, donde hacen los mejores minicruasanes de chocolate de la ciudad. 
Echábamos de menos hacer eso: pasar el día en la ciudad, perdernos por el centro, curiosear, distraernos con cualquier cosa, como si cada calle fuera una aventura.
Al atardecer regresamos a casa. Nos esperaba una cena familiar de lo más enervante: el pequeño Mowgli haciendo de las suyas y mi cuñada Reikiana siempre al límite del enfado. Nunca me han gustado las cenas de Nochevieja, llamádme rara. Nos comimos la uvas, nos deseamos feliz 2015 y salimos a tomarnos unas cervezas.
El 2015 empezó con un aperitivo al sol, como si el día 1 del año nos dejara vislumbrar la promesa de un fantástico verano. 
Por la tarde estrenamos la batidora que le regalé a Id para Navidad. Como nos habíamos quedado con antojo de panqueques, eso fue lo que hicimos para merendar. ¡Quedaron buenísimos! Además también le regalé un libro de recetas de creps y postres, así que este 2015 preveo una operación biquini difícil, por no decir imposible.
¿Qué espero del recién estrenado 2015? que venga cargado de buenos momentos, alegrías, salud y esperanza. ¡Ah, y también de buena música, películas y libros!



Aquí tenéis un avance del nuevo disco de Belle and Sebastian, Girls in Peacetime Want to Dance, que saldrá el próximo 20 de enero.