La vuelta a la rutina después de cuatro días de fiesta, intensos y preveraniegos ha sido dura. El lunes no podía levantarme de sueño y cansancio. Es lo que pasa cuando quieres exprimir al máximo los días libres.
Cogimos el coche y fuimos a explorar posibles localizaciones para sesiones de fotos. Me gustan este tipo de excursiones. Me recuerdan cuando era pequeña y jugaba a exploradores con mis amigos. Aunque ahora, Id se enfada un poquito conmigo porque me lío con el GPS y no le doy bien las indicaciones.
Aprovechando que estábamos solas en casa, organizamos una cena con algunas amigas. Disfrutamos haciendo una lista y llenando el carro con todo lo anotado para la cena. Al final tuvimos dos bajas de última hora, pero todo quedó genial y pudimos charlar de futuros proyectos con las Gemelas. Me gusta la energía y el desparpajo de MPop, tiene ganas de comerse el mundo y, si sigue así, lo conseguirá.
El sábado por la mañana fuimos al Palo Alto Market. Hacia tiempo que queríamos ir, pero por h o por b, nunca podíamos.
El sábado por la mañana fuimos al Palo Alto Market. Hacia tiempo que queríamos ir, pero por h o por b, nunca podíamos.
la próxima vez que vaya a Palo Alto me cortaré el pelo ahí
No sé si os había contado nunca que Id tiene un superpoder... Vaya donde vaya, tiene la capacidad innata de encontrar aparcamiento en la mismísima puerta. Así que fue llegar al Palo Alto y aparcar justo delante de la entrada. Después de hacer una pequeña cola, entramos y quedamos enamoradas del lugar. Sin duda es el mejor street market de Barcelona. Diseño bien cuidado, un ambiente urbano y sofisticado, una oferta gastronómica y creativa fascinante... Id y yo queríamos quedarnos a vivir allí! Además el tiempo era estupendo y no había una aglomeración de gente que volviera el lugar insoportable. Me hubiera comprado miles de cosas pero me contuve. Id se compró unos focos retros muy chulos y yo esto:
También nos encontramos con MPop y su novia, con quienes tomamos las mejores patatas bravas de mi vida en la caravana de Fugons Urbans.
Con pesar, nos fuimos del Palo Alto prometiéndonos volver en futuras ediciones.
lámparas-sifón como éstas eran algunos de los originales objetos que se podían comprar en Palo Alto
Por la noche nos esperaba otra cena especial, y nosotras éramos las encargadas de llevar el postre. Id estrenó el libro de recetas que le regalé por Sant Jordi y preparó unos brownies para chuparse los dedos.
Impuntualmente, como siempre (¬¬) llegamos a casa de la chica Azul para la cena-despedida antes de su viaje. Ella y la Noia habían decorado cuidadosamente la mesa (con pelota antiestrés incluida) y habían preparado una cena copiosa. Después de comer, el alcohol empezó a manifestarse y acabamos cantando a viva voz -ante la perplejidad de Id- temas de Adele, Sia, Duncan Dhu... y lo que se nos pasara por la cabeza.
El domingo nos levantamos tarde, comimos y nos fuimos directas al Apolo para ver la actuación de Dolo Beltrán. El concierto tenía que empezar a las 16:30h pero se retrasó un poco, y mientras esperábamos nos encontramos con Nosu.
Es extraño eso de ir a bailar un domingo por la tarde, pero me gustan este tipo de propuestas.
Es extraño eso de ir a bailar un domingo por la tarde, pero me gustan este tipo de propuestas.
Cuando la sala del Apolo empezaba a estar llena, apareció Dolo sobre el escenario. Acompañada por 4 músicos y escondida tras unas gafas de sol empezó el espectáculo. Después de la primera canción, nos amenazó con que conseguiría hacernos bailar a todos, y así fue. Esta mujer es una crack encima del escenario y tiene una presencia tan sensual que resulta magnética.
Entre el público, mi bolloradar detectó varias bolleras, y es que Dolo (sobretodo después de su papel en Infidels) es un icono lésbico.
Entre el público, mi bolloradar detectó varias bolleras, y es que Dolo (sobretodo después de su papel en Infidels) es un icono lésbico.
Justo cuando la gente estaba más entregada, se terminó el concierto (y eso que hubo un bis por aclamación popular), pero disfruté bailando como hacia mucho que no lo hacia.
Cansadas, y con un poco de tristeza, regresamos a casa esperando que el próximo fin de semana llegue pronto.
Cansadas, y con un poco de tristeza, regresamos a casa esperando que el próximo fin de semana llegue pronto.





















