martes, 2 de junio de 2015

el tiempo siempre nos alcanza

"Llega un momento en la vida cuando el tiempo nos alcanza". 
Ocnos, Luis Cernuda
 

La semana pasada, metí por equivocación, el tarro del azúcar en la nevera. Al cabo de unos días, tomé prestado de la biblioteca un libro que ya había leído (me di cuenta al leer la primera página).
Últimamente ando muy despistada, con la cabeza en otra parte. Eso, o saber que el domingo iba a sumar un número más en mi cuenta vital me afectaba inconscientemente.
Cada año, cuando llega el mes de mayo, tengo que rendirme a lo inevitable: el tiempo se va solidificando cada vez más a mi paso, y no hay nada que pueda hacer para evitarlo. A medida que se acerca la fatídica fecha de mi cumpleaños, siento que un vertigo existencial me engulle en espiral.


Este año intenté cambiar de táctica jugando al "ignorer". Iba mirando de reojo el último día del mes de mayo, como si a fuerza de ignorarlo, dejara de ser un día importante para pasar a ser como los demás. 
No sé si la táctica funcionó o el hecho de que cayera en domingo (con lunes festivo), obró el milagro: fue un día de cumpleaños fantástico!
En lugar de ir a comer el domingo, propuse hacerlo el sábado para celebrar mi último día con trenta y x años. Hacia tiempo que queríamos ir al Kibuka, un restaurante japonés de Gràcia del que me habían hablado maravillas, y aquella era la ocasión perfecta. Llegamos temprano para no tener que hacer cola, y empezamos a estudiar la carta. Todo lo que leíamos sonaba tan bien que nos costó trabajo decidir. Finalmente pedimos unos makis, ebi tempura y yaki-soba. Todo estaba delicioso! Ya está en nuestra lista de restaurantes favoritos.

foto: Id

Después de comer, y siempre acompañadas por seguidores del Athletic, fuimos al Arts Santa Mònica a ver Unseen, la exposición de fotos de Jessica Lange. Las fotografías nos decepcionaron bastante.
Como esa noche había la gran final, regresamos pronto a casa. La madre de Id se ha ido de viaje durante una semana, así que teníamos la casa para nosotras, y eso significaba que -por fin!!- podía ver un partido de fútbol en la tele!!
Id, a quien el fútbol no le interesa en absoluto (ella prefiere jugarlo en lugar de verlo) hizo el esfuerzo de mirar el partido conmigo. El Barça me hizo el regalo de ganar la final (y Messi de marcar un golazo espectacular) y el segundo título de tres (el sábado sabremos si un segundo triplete es posible). Y así de contenta empecé el día de mi cumpleaños.
A la mañana siguiente Id me preparó un superdesayuno con crepes y café. Empecé el día con buen pie, estrenando las zapatillas Rice Co que me regaló Id (las gafas de sol de madera, son autoregalo ^^).

 fotos: Id

Recibí tantas felicitaciones vía llamadas, whatsapp, facebook... que hicieron sentirme muy querida y valorada. Poco a poco empecé a darme cuenta de lo afortunada que soy de tener una familia, unos amigos y una pareja que me quieren tanto. De tener la posibilidad de ir sumando años, de poder celebrarlo con salud y alegría. Bien, el subidón que tuve tras comerme el megariquísimopastel de chocolate que me hizo Id también ayudó a tanto entusiasmo, jaja. Y es que mi "xicota" (como la llaman algunos amigos) me cuidó, mimó y cocinó como nadie. Ella fue el motivo principal de que ese día fuera tan especial.


Por la tarde, vino una de las Gemelas Nets a mirar series (como nosotras es fan de Orphan Black, o mejor dicho de Delphine/Évelyne Brochu) y a cenar. Pizza, limonada y más pastel. Y muchos planes para un verano que ya se acerca...

Incluso olvidé que, un año más, me había perdido el Primavera Sound. Gracias al chico dEsoRdeNado pude vivir de manera indirecta algún que otro concierto. Justamente Kathleen Hanna leyó el manifiesto del Ladyfest Barcelona 2016 durante su actuación en el Primavera, y ese festival sí que no quiero perdérmelo.

viernes, 22 de mayo de 2015

lo personal es político


Todavía no es 24 de mayo y yo ya he votado. Es la segunda vez en mi vida que voto por correo. La primera fue hace muchos años, cuando estaba en la universidad y no tenía tiempo de ir al pueblo a votar porque tenía exámenes.
Es extraño eso de votar antes de tiempo, me siento como una persona del futuro que vuelve al pasado. Veo los anuncios electorales, los debates en la tele y pienso que eso ya está caducado, como si viera la reposición de una serie mala en la tele. 
Esta vez he votado más por convicción y obligación democrática, que por ganas de votar. En mi pueblo solo se presentaban tres candidaturas, y aún así, me ha costado elegir la menos mala. En los pueblos nos conocemos todos y eso a veces no es bueno. Ves la lista de candidatos y te dan ganas de reír, o de llorar. Mi amigo Jan se presentaba como cuarto en una lista. Lo habría votado, porque sé que sirve para eso y tiene buena intención, pero el partido político al que representa no me cae simpático. Las elecciones municipales son siempre un dilema: ¿votar a la persona que más te gusta o al partido que mejor te representa? 
Sea como sea, no entiendo a la gente que, con orgullo, dice que nunca vota. Aseguran que la política no va con ellos sin entender que -como reza un eslogan feminista-  "lo personal es político".

Ayer, se presentaba en el Casal Lambda de Barcelona el proyecto It Gets Better España. Un proyecto que se inició en EEUU en 2010, y que se ha convertido en líder en la lucha contra el bullying hacia jovenes LGBT. Desde esta organización se quiere dar apoyo a todos los niños y adolescentes que sufren acoso por culpa de su orientación sexual, ofreciéndoles un mensaje de esperanza, diciéndoles que más allá del bullying hay un futuro maravilloso. Que las cosas mejoran.
Hay numerosas personalidades que han dado su apoyo al proyecto mediante su testimonio, entre estas últimas, Portia de Rossi (si no habéis visto el vídeo, os lo recomiendo). Precisamente, Portia hace referencia a como lo personal es político:
"just living your life truthfully, honestly, if you are little bit different to the rest of society, you are being political because you're saying, despite the fact that I know the status quo, I need same rights, I need everything that everybody else needs. Just simply by saying on I'm in love with Ellen I'm political. "


Estos días también estoy leyendo Para acabar con Eddy Bellegueule, de Édouard Louis, una novela autobiográfica sobre lo difícil que es ser un adolescente gay en un pequeño pueblo de la Picardía francesa. Su autor explica las humillaciones y las vejaciones que tuvo que sufrir, y como consiguió superar esos maltratos y la pobreza de su entorno y emprender una nueva vida. Su pasado fue tan traumático, que incluso se cambió de nombre. En muchos momentos lo que cuenta es tan crudo y tan duro, que parece inverosímil que eso haya pasado hace apenas 10 años en un país como Francia (aunque visto el auge de partidos como el FN es posible...).
En una entrevista, Édouard Louis explica que escribió el libro "como un texto político, porque siempre he pensado que la literatura es un arma muy poderosa. No lo concebí con la idea de reflejar mi vida y que la gente dijera: "Oh Dios mío, este chico ha conseguido huir de toda esa violencia". Es un libro político que he escrito para los demás, para mi generación, acerca de cómo podemos escapar de esa violencia que nos rodea y construye nuestra identidad, ya seas gay, rumano, negro, árabe..." (fuente)

Durante mi adolescencia, por suerte no tuve que pasar por situaciones parecidas, ni sufrí bullying. Básicamente porque entonces no era plenamente consciente de ser lesbiana, sentía que algo no iba bien, me sentía diferente a los demás... Lo pasé mal porque me costó tiempo aceptarme, sentirme bien conmigo misma; y eché en falta más referentes lésbicos positivos. 


Justamente este año, el tema del Pride Barcelona es “Stop Bullying LGTBI, ni en la escuela ni en ninguna parte”. Por eso, desde la organización invitan a todo el mundo a venir al Pride Parade de morado, como símbolo de la lucha contra el bullying.

lunes, 18 de mayo de 2015

Mayo es un mes veloz


En mayo los días siempre me parece que pasan rápido; es un mes veloz. O tal vez sea porque la primavera me pone alegre, y el tiempo -ya se sabe- vuela cuando se es feliz. 
Este fin de semana quería recuperar las horas de sueño que llevaba arrastrando toda la semana, pero no he tenido tiempo ni de dormir como Dios manda (eso son 8 horas como mínimo). Me encanta dormir, es uno de mis mayores vicios, pero es difícil de compaginar con mis ganas de hacer mil cosas y estar en varios sitios a la vez...

El sábado por la mañana estuvimos preparando la fiesta-comida de cumpleaños para el pequeño Mowgli, que cumplía 3 años. Id le fabricó una corona de rey con goma EVA y le colgamos globos, banderolas, un tres gigante y un cartel que ponía "¡Felicidades Mowgli!!" ¡Qué cara de alegría y felicidad puso cuando lo vio! Todavía recuerdo lo mucho que me gustaba cumplir años a esa edad... Ahora ya no me gusta tanto...


Por la tarde nos fuimos a Barcelona, al Van Van Market, que en esta ocasión se celebraba en el Castillo de Montjuïc. 
A pesar de llegar pronto, encontramos un poco de cola (pero nada comparado con la que había horas después), y es que el sábado también era la Noche de los Museos.
Me gustó el nuevo emplazamiento en el patio central del castillo. Había música en directo, mesas de pícnic, y muchas foodtrucks. Desde que vimos esta película, Id sueña con montar nuestra propia foodtruck y recorrer Europa vendiendo comida.
Pedimos una hamburguesa balboa deliciosa en el Eureka y fideos en la rulot del Petit Bangkok y subimos a la terraza superior a contemplar las vistas nocturnas de la ciudad. 


En el patio, la gente comía y bailaba al son de una banda de rock. En ese mismo lugar, no hace muchos años, se torturaba y fusilaba a los presos republicanos, entre ellos el president de la Generalitat Lluís Companys. Y hace 300 años, ese castillo había sido reformado por las tropas borbónicas con el propósito de vigilar la ciudad y sofocar cualquier síntoma de revuelta.
Después de tantos años, Barcelona por fin han recuperado el castillo para el uso y disfrute de sus ciudadanos. Poder comer, bailar y disfrutar ahora en medio de ese patio, me parece una buena venganza histórica.

De ahí nos fuimos al otro extremo de la ciudad: a la plaza de las Glòries, al Museu del Disseny (museo del diseño). Hicimos una visita rápida (cerraban a la 1h), pero nos gustó bastante, sobretodo la planta dedicada al diseño de moda y al diseño gráfico.


Fuera, en el lateral del edificio, hay una instalación lumínica muy divertida, ya que reacciona a la voz humana. Si se canta o grita por una especie de tubos-micrófonos, las luces cambian de color y palpitan.
Me quedé con ganas de ver algún museo más, pero el tiempo era limitado.


Al día siguiente tocaba levantarse otra vez pronto, había quedado con mis hermanas y sobrinos en Barcelona. Mi hermana2, mi cuñado y mis sobrinos del pueblo habían venido a pasar el fin de semana. Así que junto a mi hermana1, sus 2 hijos, mi hermana pequeña y su novio, nos fuimos de picnic al parque de la Ciutadella. Fue una buena idea porque los niños jugaron a sus anchas y nosotras podíamos vigilarlos desde el césped. Hasta mi diabólica sobrina Damian estaba contenta de verme! y mi sobrina Boo no quería dejarme marchar. Les he prometido que pronto iré al pueblo a verlas otra vez. 


martes, 12 de mayo de 2015

sneak peek de verano



Que el verano se acerca, lo dice el tiempo espléndido que está haciendo estos días, y la acumulación de planes y vida social. 
El viernes fue un día maratoniano, de saltar de un lugar a otro pendiente del reloj como el conejo de Alicia. Después del trabajo, Id y MPop me esperaban en el Moll de la Fusta para ir a la Terrazza Martini a ver a Conrad Roset pintar un mural.

Encontramos donde estaba la dichosa Terrazza (cosas de la moda Pop-up) justo a tiempo. Aquello estaba infectado de pijos y gente estirada de esa que mira por encima del hombro, pero nosotras nos pedimos unos martinis y fuimos a ver a Conrad. Una maravilla ver a este artista trabajar en directo. 


Del puerto fuimos a buscar a la novia de MPop y de ahí a Gràcia, al Almo2bar al concierto de Elsa de Alfonso y los Prestigio, un grupo del que MPop es muy fan. Ella me había pasado algunos de sus vídeos, y a pesar de que la cantante me recuerda mucho a Amy Farrah Fowler, me gustó su música. Entre el público había gente un poco raruna: he descubierto que prefiero parecer una hipster, que una normcore de esas...
Después de Elsa de Alfonso tocaba Joe Crepúsculo pero nosotras preferimos ir a jugar al futbolín al fondo del bar. 


Cuando salimos del concierto estaba tan cansada, que no me vi con fuerzas de ir a la fiesta del chico dEsoRdeNado, y eso que me habría encantado. Justamente hoy me lo he encontrado por casualidad por el barrio y me ha explicado que la fiesta fue un éxito.

Pero el sábado tocaba madrugar para ir a mi pueblo, y yo ya no estoy para empalmar o dormir menos de cinco horas (bien, la verdad es que en mis "años mozos" tampoco era capaz de hacerlo...).
Hacia más de un mes que no volvía a mi pueblo. Lo empezaba a necesitar; me ayuda a resituarme. Esta vez Id vino conmigo. Me llevé toda la ropa de invierno que no me volveré a poner en muchos meses (¡bieeeen!!!!). Y cuando llegué a casa, tocó guardarla y rescatar la ropa de verano de su estado de hibernación. Cogí el biquini, la toalla y la chanclas deseando ir pronto a la playa. 
Podría haberlo hecho al día siguiente, ya que fuimos al apartamento que mis padres tienen en la costa, pero el agua todavía está demasiado fría para mí; y yo, no entiendo eso de ir a la playa y no poder bañarme.


En el apartamento estaba mi hermana2, mi cuñado y los niños. El domingo se celebraba la fiesta de la ostra en el puerto. Bajo un sol espléndido, fuimos a pasear pero yo me negué a comer ostras a pesar de la insistencia de mi cuñado (ya las he probado y siempre me parece que como mocos). 
Después de comer nos marchamos, ahora cargadas con la ropa de verano y esperando estrenar nuestro primer día de playa pronto.


martes, 5 de mayo de 2015

exprimir los días libres



La vuelta a la rutina después de cuatro días de fiesta, intensos y preveraniegos ha sido dura. El lunes no podía levantarme de sueño y cansancio. Es lo que pasa cuando quieres exprimir al máximo los días libres.
Cogimos el coche y fuimos a explorar posibles localizaciones para sesiones de fotos. Me gustan este tipo de excursiones. Me recuerdan cuando era pequeña y jugaba a exploradores con mis amigos. Aunque ahora, Id se enfada un poquito conmigo porque me lío con el GPS y no le doy bien las indicaciones.
Aprovechando que estábamos solas en casa, organizamos una cena con algunas amigas. Disfrutamos haciendo una lista y llenando el carro con todo lo anotado para la cena. Al final tuvimos dos bajas de última hora, pero todo quedó genial y pudimos charlar de futuros proyectos con las Gemelas. Me gusta la energía y el desparpajo de MPop, tiene ganas de comerse el mundo y, si sigue así, lo conseguirá.


El sábado por la mañana fuimos al Palo Alto Market. Hacia tiempo que queríamos ir, pero por h o por b, nunca podíamos.


la próxima vez que vaya a Palo Alto me cortaré el pelo ahí

No sé si os había contado nunca que Id tiene un superpoder... Vaya donde vaya, tiene la capacidad innata de encontrar aparcamiento en la mismísima puerta. Así que fue llegar al Palo Alto y aparcar justo delante de la entrada. Después de hacer una pequeña cola, entramos y quedamos enamoradas del lugar. Sin duda es el mejor street market de Barcelona. Diseño bien cuidado, un ambiente urbano y sofisticado, una oferta gastronómica y creativa fascinante... Id y yo queríamos quedarnos a vivir allí! Además el tiempo era estupendo y no había una aglomeración de gente que volviera el lugar insoportable. Me hubiera comprado miles de cosas pero me contuve. Id se compró unos focos retros muy chulos y yo esto:


También nos encontramos con MPop y su novia, con quienes tomamos las mejores patatas bravas de mi vida en la caravana de Fugons Urbans.
Con pesar, nos fuimos del Palo Alto prometiéndonos volver en futuras ediciones.

lámparas-sifón como éstas eran algunos de los originales objetos que se podían comprar en Palo Alto


Por la noche nos esperaba otra cena especial, y nosotras éramos las encargadas de llevar el postre. Id estrenó el libro de recetas que le regalé por Sant Jordi y preparó unos brownies para chuparse los dedos. 
Impuntualmente, como siempre (¬¬) llegamos a casa de la chica Azul para la cena-despedida antes de su viaje. Ella y la Noia habían decorado cuidadosamente la mesa (con pelota antiestrés incluida) y habían preparado una cena copiosa. Después de comer, el alcohol empezó a manifestarse y acabamos cantando a viva voz -ante la perplejidad de Id- temas de Adele, Sia, Duncan Dhu... y lo que se nos pasara por la cabeza.


El domingo nos levantamos tarde, comimos y nos fuimos directas al Apolo para ver la actuación de Dolo Beltrán. El concierto tenía que empezar a las 16:30h pero se retrasó un poco, y mientras esperábamos nos encontramos con Nosu.
Es extraño eso de ir a bailar un domingo por la tarde, pero me gustan este tipo de propuestas.


Cuando la sala del Apolo empezaba a estar llena, apareció Dolo sobre el escenario. Acompañada por 4 músicos y escondida tras unas gafas de sol empezó el espectáculo. Después de la primera canción, nos amenazó con que conseguiría hacernos bailar a todos, y así fue. Esta mujer es una crack encima del escenario y tiene una presencia tan sensual que resulta magnética.


Entre el público, mi bolloradar detectó varias bolleras, y es que Dolo (sobretodo después de su papel en Infidels) es un icono lésbico. 
Justo cuando la gente estaba más entregada, se terminó el concierto (y eso que hubo un bis por aclamación popular), pero disfruté bailando como hacia mucho que no lo hacia.
Cansadas, y con un poco de tristeza, regresamos a casa esperando que el próximo fin de semana llegue pronto.

jueves, 30 de abril de 2015

quien baila su mal espanta


Me gusta cuando los días de la semana juegan a disfrazarse de viernes, y por delante me espera un oasis de días sin despertador y mucho sol. Este puente promete ser legendario.

Esta semana que termina ha sido complicada. Por fin he plantado cara a un problema del trabajo que hacia tiempo que arrastraba. Me cuesta mucho enfrentarme a según que problemas; tengo pánico a las situaciones violentas, no físicas -que también- sino a las emocionales.
Me da rabia que la gente se aproveche cuando vas de buena fe. Definitivamente en este mundo no se puede ser siempre buena, te acaban tomando por tonta. Pero lo que más me duele es que eso te lo hagan amigos. Y es que trabajar para amistades tiene cosas buenas y malas. Al final, una frase, una insinuación, ha sido la gota que ha colmado el vaso y he dicho basta, me he plantado. Siento que el super buen rollo que había se ha roto, pero he ganado en tranquilidad y ahora trabajaré más a gusto.

con ese semblante he pasado gran parte de la semana

También ha sido una semana complicada en el plano familiar. Mi madre, ni que sea por teléfono, sigue teniendo el poder inmutable de hundirme con una simple frase. Alegremente, suelta palabras como sablazos que me hacen trizas la autoestima y el optimismo. Esa noche tuve sueños terribles que por suerte no recuerdo claramente. Con los años, sin embargo, he aprendido a recuperarme más rápido de sus ataques y juicios de valor. Alguna ventaja debe tener cumplir años...
Eso o he aprendido a ignorar esas voces interiores que a veces nos maltratan.

Sino, no hay pena que no alivie la música y un buen bailoteo. ¡Hace tanto que no salgo a bailar...! Tal vez lo solucione este domingo con Dolo ^^





sábado, 25 de abril de 2015

me gustaría recordar las frases más bonitas de todos los libros que he leído


Lo que no me gusta de coger libros prestados de la biblioteca es que tengo que devolverlos. Si además, el libro me ha gustado mucho, siento que me despido de un amigo al que no volveré a ver jamás. Sí, sí, ya sé que me estoy poniendo dramática, y que puedo volver a coger el libro en préstamo cuando quiera, pero como sucede con algunas amistades con las que siempre estás prometiendo quedar, eso no acaba pasando nunca. 
Cuando un libro me está gustando mucho suelo leerlo de una tirada, pero cuando llego a las últimas quince o veinte páginas sucede algo curioso. El tempo de lectura se ralentiza, tanto, que incluso dejo de leer el libro durante un par de días. Quiero evitar la despedida, el desenlace, el final de un viaje dictado por la tiranía del punto final.
Para que la separación resulte menos dolorosa, apunto los fragmentos o frases que más me han gustado como quien colecciona cabellos o objectos relacionados con una persona amada o un momento feliz.
Mi nuevo sillyphone ha resultado de gran ayuda en esta labor. En el bloc de notas, apunto ideas, impresiones, y también algunos fragmentos de novelas que me han fascinado. Eso hice con las dos novelas de Patrick Modiano (Un circo pasa y La hierba de las noches) que devolví a la biblioteca justo el día de Sant Jordi. 
Como pasa con todos los libros de Modiano, deben leerse con un mapa de París en la mano: la ciudad-personaje siempre presente en sus obras. La hierba de las noches me gustó especialmente y podría decir que, junto con El café de la juventud perdida, es una de mis novelas preferidas del autor.


Y de autor francófono a autora francófona; y es que para Sant Jordi Id me regaló la última novela de Amélie Nothomb: La nostalgia feliz. Ya he empezado a leerlo y me encanta. Soy muy fan de las ficciones autobiográficas de la escritora belga.
Y como he sido buena (le regalé a Id el libro de cocina de Jaime Oliver, Comfort Food, que me pidió) ella me regaló dos libros: el de Nothomb y Para acabar con Eddy Bellegueule, de Éddouard Louis, otra novela autobiográfica que ha sido un fenómeno literario en Francia. Una historia que tenía ganas de leer después de esta entrevista.


También tuve mi rosa de Sant Jordi e hicimos la tradicional paseada por las Ramblas. El 23 de abril es uno de mis días favoritos del año. La ciudad está preciosa, llena de rosas y libros. A pesar de ser un día laborable, el ambiente es festivo, ligero, y se respira una alegría contagiosa en las calles. 
El día antes habían operado a Id de la nariz (una intervención sencilla, de nivel ambulatorio) por lo que no sabíamos si podríamos celebrar el Sant Jordi en Barcelona. Además, justo salir del quirófano la llamaron para trabajar al día siguiente. La pobre tuvo que decir que sí.
Así que después del trabajo quedamos en Barcelona para celebrar el Sant Jordi juntas. Paseo esquiva multitudes hasta las Ramblas y parada en el Mistral para merendar. Vimos escritores firmando libros con colas kilométricas, y otros de brazos cruzados, solos,  intentando evitar que esa soledad se les reflejara en la mirada. Los escritores sin colas me dan tanta pena que siento el impulso de comprarles el libro para que lo puedan firmar. 
Llegamos a casa agotadas pero con ese cansancio agradable que provoca haber pasado un día feliz. 

Y vosotr@s, ¿qué libro os regalaron, o comprasteis, el Día del Libro?