"Llega un momento en la vida cuando el tiempo nos alcanza".
Ocnos, Luis Cernuda
La semana pasada, metí por equivocación, el tarro del azúcar en la nevera. Al cabo de unos días, tomé prestado de la biblioteca un libro que ya había leído (me di cuenta al leer la primera página).
Últimamente ando muy despistada, con la cabeza en otra parte. Eso, o saber que el domingo iba a sumar un número más en mi cuenta vital me afectaba inconscientemente.
Cada año, cuando llega el mes de mayo, tengo que rendirme a lo inevitable: el tiempo se va solidificando cada vez más a mi paso, y no hay nada que pueda hacer para evitarlo. A medida que se acerca la fatídica fecha de mi cumpleaños, siento que un vertigo existencial me engulle en espiral.
Este año intenté cambiar de táctica jugando al "ignorer". Iba mirando de reojo el último día del mes de mayo, como si a fuerza de ignorarlo, dejara de ser un día importante para pasar a ser como los demás.
No sé si la táctica funcionó o el hecho de que cayera en domingo (con lunes festivo), obró el milagro: fue un día de cumpleaños fantástico!
En lugar de ir a comer el domingo, propuse hacerlo el sábado para celebrar mi último día con trenta y x años. Hacia tiempo que queríamos ir al Kibuka, un restaurante japonés de Gràcia del que me habían hablado maravillas, y aquella era la ocasión perfecta. Llegamos temprano para no tener que hacer cola, y empezamos a estudiar la carta. Todo lo que leíamos sonaba tan bien que nos costó trabajo decidir. Finalmente pedimos unos makis, ebi tempura y yaki-soba. Todo estaba delicioso! Ya está en nuestra lista de restaurantes favoritos.
foto: Id
Después de comer, y siempre acompañadas por seguidores del Athletic, fuimos al Arts Santa Mònica a ver Unseen, la exposición de fotos de Jessica Lange. Las fotografías nos decepcionaron bastante.
Como esa noche había la gran final, regresamos pronto a casa. La madre de Id se ha ido de viaje durante una semana, así que teníamos la casa para nosotras, y eso significaba que -por fin!!- podía ver un partido de fútbol en la tele!!
Id, a quien el fútbol no le interesa en absoluto (ella prefiere jugarlo en lugar de verlo) hizo el esfuerzo de mirar el partido conmigo. El Barça me hizo el regalo de ganar la final (y Messi de marcar un golazo espectacular) y el segundo título de tres (el sábado sabremos si un segundo triplete es posible). Y así de contenta empecé el día de mi cumpleaños.
A la mañana siguiente Id me preparó un superdesayuno con crepes y café. Empecé el día con buen pie, estrenando las zapatillas Rice Co que me regaló Id (las gafas de sol de madera, son autoregalo ^^).
A la mañana siguiente Id me preparó un superdesayuno con crepes y café. Empecé el día con buen pie, estrenando las zapatillas Rice Co que me regaló Id (las gafas de sol de madera, son autoregalo ^^).
Recibí tantas felicitaciones vía llamadas, whatsapp, facebook... que hicieron sentirme muy querida y valorada. Poco a poco empecé a darme cuenta de lo afortunada que soy de tener una familia, unos amigos y una pareja que me quieren tanto. De tener la posibilidad de ir sumando años, de poder celebrarlo con salud y alegría. Bien, el subidón que tuve tras comerme el megariquísimopastel de chocolate que me hizo Id también ayudó a tanto entusiasmo, jaja. Y es que mi "xicota" (como la llaman algunos amigos) me cuidó, mimó y cocinó como nadie. Ella fue el motivo principal de que ese día fuera tan especial.
Por la tarde, vino una de las Gemelas Nets a mirar series (como nosotras es fan de Orphan Black, o mejor dicho de Delphine/Évelyne Brochu) y a cenar. Pizza, limonada y más pastel. Y muchos planes para un verano que ya se acerca...
Incluso olvidé que, un año más, me había perdido el Primavera Sound.
Gracias al chico dEsoRdeNado pude vivir de manera indirecta algún que otro concierto. Justamente Kathleen Hanna leyó el manifiesto del
Ladyfest Barcelona 2016 durante su actuación en el Primavera, y ese festival sí que no quiero perdérmelo.





























