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miércoles, 10 de agosto de 2016

vacaciones boomerang

ejemplo de vídeo boomerang sacado de internet

Últimamente me he aficionado a hacer boomerangs. Me chifla eso de atrapar un momento y poder jugar con él; supongo que  alimenta la ingenua fantasía de que soy capaz de manipular minímamente el fluir del tiempo. Nada más alejado de la realidad, claro está, porque si así fuera hubiera alargado mi semana y media de vacaciones como un chicle.

Ayer tenía tantas pocas ganas de volver al trabajo que, sin querer -o no-, me pasé de parada de metro. Si llego a hacer un mes de vacaciones, como algunos de mis compañeros, no hubiera regresado. Mientras iba en metro fantaseaba con eso, con la idea de desaparecer y no dar ninguna explicación a nadie. Tal vez por eso me pasé de parada...
Así que llegué un poco tarde, pero no pasa nada. Lo único bueno de mi trabajo es que, dentro de unas horas fijas, tengo flexibilidad horaria a la hora de entrar y salir. 
Los pocos compañeros que quedan todavía en la oficina tampoco tenían ganas de trabajar, así que cada mañana nos pasamos una hora charlando y holgazaneando (eso de no tener jefes durante este mes mola!). 
Trabajar en agosto en esta ciudad tiene algo de onírico. Las calles, a primera hora de la mañana, están desiertas, al menos las no turísticas, y casi todas las tiendas y bares de mi barrio están cerrados. Ahora no sé dónde ir a comprar buena fruta y verdura.
En el trabajo, las oficinas de mi planta están en un silencio tan extraño que parece post-apocalíptico, cuando lo normal es oír el discurrir continuo de voces y teléfonos. Si mi trabajo fuera siempre igual de tranquilo y placentero, no estaría contando los días que me quedan para terminar mi contrato.

Por suerte todavía me quedan algunos días de vacaciones a finales de mes y otros en septiembre. A ver si entonces puedo hacer algún viaje-escapada con Id. Este mes también le ha tocado trabajar, así que durante mis vacaciones pasé algunos días con ella en Barcelona y luego me fui al pueblo porque eran las Fiestas Mayores.
Allí volví a recordar lo insoportable que puede ser la convivencia con mi madre y mi hermana-3 La Gruñona. Por suerte están mis sobrinos (que están enormes!), e Id vino a rescatarme durante el fin de semana.

También nos hemos puesto al día con las series que teníamos pendientes (ese final de Orange is the New Black!!) y nos ha entusiasmado Stranger Things (aix...! Winona Ryder...! mi amor platónico adolescente..!). Ese rollo nostálgico ochentero repleto de referencias ha enamorado a todos los que fuimos niños durante esa década.


También tengo gafas nuevas. Ahora, en palabras de Id, parezco una intelectual republicana. Vete tú a saber que quiere decir eso... Supongo que que tengo una cara de "niña-buena-que-no-ha-roto-nunca-un-plato" que no se aguanta. Bah!