jueves, 27 de diciembre de 2012

la cicatriz

foto: Francesca Woodman

La cicatriz es la manera que tiene el cuerpo de decirnos "perdono pero no olvido". Es una señal que sigue ahí como recuerdo de una afrenta.
Antes no soportaba a la gente que se obstinaba en enseñarme sus cicatrices. Ahora me doy cuenta, perpleja, que me he convertido en una de ellos. Le pregunto a todo el mundo: "¿quieres ver mis cicatrices?" y me extasio ante sus caras de congoja y espanto. Exhibo mi cicatriz como un guerrero, con el orgullo de quien enseña su mejor trofeo, aún maravillada por la recuperación vertiginosa de mi dermis. Alrededor de esa línea indeleble, la piel parece adormecida, insensible, alguien diría que ofendida y agotada por tanto trabajo de reconstrucción. Tiene algo de piel en flor, como si un exceso de sensibilidad hubiera transformado ese paroxismo en un estado de insensibilidad nerviosa y turbadora. Cuando realizo según que movimientos, la cicatriz lanza un grito sordo en forma de punzada aguda para recordarme que sigue ahí, que todavía no puedo olvidarme de ella.
Mis sobrinos son los que más parecen disfrutar del espectáculo de la cicatriz. Su curiosidad vence cualquier reticencia. Un poco torcida y ligeramente elevada en los extremos recuerda a una sonrisa socarrona, así que les digo: "¿sabéis que ahora tengo una sonrisa dibujada bajo la barriga?" Y eso les hace sonreír cada vez que la ven. 
Mi sobrina Boo me mira gravemente y me pregunta: "¿Ahora ya no podrás llevar nunca más biquini?" Por su expresión solemne intuyo que es un tema de suma importancia para ella. "¡Claro que podré llevar biquini! ¿No ves que la cicatriz está lo bastante abajo y de aquí al verano se habrá borrado un poquito más?" Respira aliviada; el bañador para ella es el peor de los pecados estéticos.

Mis sobrinos se hacen mayores. Este año hemos cagado el Tió sólo por mi sobrina pequeña de tres años porque el resto ya conocen la treta. Además casi todos saben la Verdad sobre los Reyes Magos (mi sobrino mayor es el que peor lo lleva, nos ha acusado a todos de mentirosos). La Navidad va perdiendo algo de esa magia infantil a mesura que mis sobrinos crecen.
Este año, Navidad y Sant Esteve han sido un poco descafeinados porque mis hermanas mayores y sobrinos no coincidieron juntos en ninguna comida por cosas del reparto familiar. A pesar de la decoración navideña, el pesebre y el árbol, la Navidad ha pasado como si fuera un domingo más. Mucha comida, algún juego de sobremesa y una tarde de modorra y aburrimiento. No sé, tal vez con todo lo de la operación este año no he encontrado la sintonía navideña.

Mañana vendrá Idgie a secuestrame durante unos días. Creo que me vendrá bien un cambio de aires, aunque todavía no tengo el cuerpo para trotes.


 
Missy Higgins - Scar 

domingo, 23 de diciembre de 2012

cuando tu cuerpo te deja de pertenecer


"Las enfermeras van y vienen, no me molestan,
van y vienen como las gaviotas, con sus cofias blancas,
haciendo cosas con las manos, todas iguales,
de manera que es imposible saber cuántas hay."
Tulipanes, Sylvia Plath



Lo que tenía que  ser una sencilla operación por laparoscopia se complicó y acabé con una laparotomía (con la barriga rajada, vamos). Sí, a pesar de la crisis me dieron dos operaciones al precio de una; con sus consiguientes cicatrices.
En principio sólo tenía que quedarme una noche en el hospital pero acabé ingresada cinco días. Me desperté perfecta de la anestesia y todo parecía ir bien, pero al día siguiente empecé a empeorar: dolor de cabeza infernal y persistente, una debilidad extrema y náuseas (no os podéis imaginar lo que duele vomitar con 4 puntos en el ombligo y 17 grapas en la barriga). Así pasé medio fin de semana hasta que al médico se le ocurrió mirar la analítica que me habían hecho tras la operación: tenía una anemia de caballo. Tras inyectarme varias botellas de hierro y suero, y comer bien (el caldo y el puré que mi madre me traía en termos de contrabando) empecé a mejorar. Idgie me miraba con ojos llenos de preocupación y me animaba a comer. Dice que daba mucha penita y es que pasé esos dos días fatal.
El martes por fin me dieron el alta y el viernes me quitaron las grapas y los puntos (experiencia dolorosísima por lo apretados que estaban los puntos del ombligo).

Lo primero que hacen cuando ingresas en un hospital es ponerte un brazalete -como a los esclavos- con un código de barras y tu información biológica básica. Eso te hace sentir como un pollo. En ese momento entiendes que tu cuerpo deja de ser un poco tuyo y pasa a merced de la voluntad de médicos y enfermeras. Sientes un desdoblamiento entre tu cuerpo y tú. Lo ves como algo ajeno pero a la vez muy próximo, porque a partir de entonces las sensaciones físicas ocuparán e inundarán toda tu mente y la condicionarán.
Entras en un quirófano y de repente desapareces y cuando despiertas todo ya ha pasado. Los camilleros te trasladan de una cama a otra, y entonces empieza el vals de las enfermeras. Algunas te gustan, tienen un aire maternal y angelical que te consuela, te tratan bien, te sonríen y sientes que esa dulzura te ennoblece. Otras entran taciturnas y serias; te sacan sangre, te toman la tensión y la temperatura como si fueras un muñeco. Procuras no tenérselo en cuenta: las notas agobiadas y quemadas por tanto trabajo. Los recortes en sanidad acaban repercutiendo en los pacientes.
Cosa curiosa de los hospitales, que en principio deberían ser lugares de reposo, es imposible dormir bien allí. Ruidos durante la noche, las enfermeras hablando entre ellas a gritos por los pasillos, te despiertan a las 23h y a las 6.00h para tomarte la tensión y la temperatura...
La gente viene a visitarte: primero te alegras pero a los dos minutos ya te cansan y deseas que se vayan. La compañera de habitación es simpática y habladora. Te coge tanto cariño que cuando te marchas llora. En eso tuve suerte, nunca se sabe que vecino de cama te puede tocar...
Y ya en casa, vuelve la visita más esperada, Idgie. Me mima y me trata con mucho cariño. Como he sido buena, me trae mi regalo de Reyes por adelantado: un iPod nano clásico. Me encanta!! por fin vuelvo a tener un iPod y aunque os parezca absurdo eso me hace sentir mejor. 
Estos dos últimos días son los primeros en los que me vuelve a apetecer leer y escuchar música. Eso debe ser que ya estoy casi recuperada, al menos al 88%.

Antes de acabar quisiera volver a agradeceros todas las muestras de cariño y ánimos que he recibido estos días. Muchas gracias a tod@s!!!

Y como ya se acerca la Navidad y los recopilatorios son un clásico de estas fiestas, os dejo con este tema de Silver & Gold: Songs for Christmas la recopilación de standards navideños que han hecho los Sufjan Stevens, un trabajo bastante inusual y "creepy".

BON NADAL y FELICES FIESTAS!!!

jueves, 13 de diciembre de 2012

paréntesis


foto: Chema Madoz

Falta de tiempo o de ordenador, esa son las razones que me han impedido actualizar estos días.
Días de miniviajes, de encuentros fortuitos por las calles que acaban con un aperitivo al sol en una plaza escondida del Born. Amistades con buenas noticias laborales que te alegran el día (siempre me he sentido incapaz de envidia en estos casos). Cumpleaños de mi amiga Mei y mi primera noche de canguro-regalo cuidando de su pequeña para que ella y Jan disfruten de una cena romántica.  Paseos fotográficos y manualidades navideñas. Sorpresas lomográficas. Días y noches compartidas con Idgie, que ha estrenado sonrisa nueva sin braquets. Tarde de cine en los Maldà para ver una buena peli. ¡Cuánto echo de menos ir cada semana al cine! pero sigo sin entender ¿por qué, sea invierno o verano, hace tanto frío en las salas? Quedar por fin con Jei y ponernos al día con nuestras vidas. Feria de Santa Llúcia: caganers i tions de Nadal. Que mi madre, invadida por el espíritu navideño, acabe con los nervios de toda la familia con la construcción de su macrobelén (dos años seguidos ganando el premio de pesebres del pueblo...). Charlas políticas con Jan. Encuentros familiares prenavideños auspiciados por un nuevo nacimiento en la familia: mi primo pequeño ya es papá y no deja de chocarme esa idea porque en mi recuerdo, continua siendo ese primo un poco miedica con quien he pasado grandes tardes de verano. 
Y por último, días de pruebas médicas preoperatorias. Mañana es el gran día. Y después, una semana de reposo que pienso aprovechar para dormir y leer. Ya tengo una buena provisión de libros en la retaguardia. Y tan pronto como pueda volveré para contaros  que tal ha ido todo. Mientras tanto, estaré ausente del blog y tumblrs por un tiempo.
Gracias por todas las muestras de apoyo que he recibido estas semanas. Sois fantástic@s. Os echaré de menos. Hasta pronto! :)


viernes, 30 de noviembre de 2012

odiado invierno


la foto de estas mozas es para alegrarme la vista y el post

El frío intenso de estos últimos días, las luces y adornos de Navidad que ya pululan por todas partes, parecen indicar que ya ha llegado el invierno. Bien, el invierno oficial y astronómico no lo hará hasta el 21 de diciembre, igual que la primavera no empieza hasta el 21 de marzo y así sucesivamente, pero a la gente le gusta vivir deprisa y tiende a adelantar las estaciones casi un mes. 
Por si a alguien todavía no le ha quedado claro, volveré a repetir una vez más que odio el invierno y el frío. Hay gente, yo la conozco, que en cambio lo prefieren al verano! (sí, hay mucho sacrílego por el mundo). Ante un tema de gustos siempre es más fácil explicar por qué algo no te gusta, que exponer porque lo hace. 
¿Y qué es lo que no me gusta del invierno? bien, básicamente que haga frío y eso tiene terribles consecuencias en mi vida cotidiana porque:
  •  me cuesta el doble abandonar una cama calentita por las mañanas.
  •  ese lapsus de tiempo entre que sales de la ducha y alcanzas la toalla se vuelve traumático.
  •  cuando salgo a la calle el frío hace que se me ponga la nariz roja como si fuera una borracha.
  •  además ahora, con el pelo corto, me hielo las orejas
  •  se me agrieta la piel de las manos y los labios del frío.
  •  odio, pero mucho! que se me empañan las gafas cuando entro a cualquier lugar si vengo de la calle.
  •  no poder sentarme en una terraza a tomar una cerveza
  •  ver la playa desierta y no poder bañarme en el mar.
  •  que a las 17.30h de la tarde ya sea de noche.
  •  las tardes de domingo todavía son más deprimentes, si cabe.
  •  el campo, con la mayoría de árboles calvos, da pena.
  •  llevar tanta ropa encima y no verte casi nunca los pies, las piernas o los brazos.
  •  hacer el amor en la cama se vuelve más complicado porque tienes que vigilar de no destaparte.
  •  la vida social queda más reducida porque a la gente le cuesta más salir de casa y quedar.
  • que después de Navidad vienen dos meses y medio eternos y sin fiestas (Carnaval no cuenta, al contrario, para mí es la "fiesta" más deprimente del año y un factor para que odie todavía más el invierno).
En fin, como podéis ver afronto este invierno con "gran entusiasmo" ja ja (por si no ha quedado claro, la frase anterior debe leerse con mucho sarcasmo).
Pero para darle una gota de optimismo al asunto diré que aún queda Navidad, fiesta que, aunque vivo con cierta nostálgica, aún es de las pocas cosas, junto al chocolate caliente, los guantes y las bufandas, que me gustan del invierno.


domingo, 25 de noviembre de 2012

cuando el pueblo habla



No soy demasiado fan de la música de Lluís Llach: que mi hermana mayor, durante su adolescencia, pusiera sus discos sin parar, tuvo mucho que ver en eso... Pero otra cosa es el Llach escritor, ese sí me gusta. Su primera novela, Memòria d'uns ulls pintats (Memoria de unos ojos pintados) me ha soprendido gratamente y me ha entusiasmado; he devorado el libro en muy pocos días.
La novela cuenta la historia de cuatro amigos, dos chicos y dos chicas, nacidos en 1920 que crecen juntos en el barrio obrero de la Barceloneta. Criados en un ambiente humilde y libertario ven como la República amplia sus horizontes de esperanzas y posibilidades, pero la Guerra Civil y la posterior represión franquista  lo rompen todo. 
Me gustan las novelas que explican la microhistoria, como en La plaça del Diamant de Mercè Rodoreda, donde lo importante no son los grandes hechos históricos, sino como estos afectaron a la vida de las personas. Y en el caso de la novela de Llach, como afecta a cuatro adolescentes, y en concreto a la historia de amor entre Germinal (el narrador) y David. Y también descubrir que existió un proyecto pedagógico tan innovador e interesane como la Escola del Mar, del que no sabía nada antes de leer la novela.


Es preocupante que en este país tengamos un desconocimiento tan grande de lo que fue la Guerra Civil. Hace un par de años, en el Intermedio preguntaron a unos adolescentes quien era Franco y esto fue lo que contestaron. Más que penoso!
Durante el bachillerato, como el temario de historia era tan largo, recuerdo que casi nunca llegábamos a estudiar el tema o lo hacíamos vagamente. Hasta que no cursé Historia Contemporánea en COU, no estudié a fondo la Guerra Civil Española.
Siempre se ha hablado maravillas del proceso que supuso la Transición, pero es evidente que hay heridas que no se curan corriendo un tupido velo sobre el asunto. Que en este país aún haya muertos esparcidos por la cunetas y en fosas comunes, quiere decir que el tema no está superado. Que se organicen actos como éste, significa que aún hay gente que piensa que ese "alzamiento" fue legítimo. Que todavía exista algo llamado Fundación Francisco Franco, sería una cosa impensable si este país fuera Alemania, donde sí se aprendió a lidiar con un pasado fascista terrible a base de mucha pedagogía. Aquí simplemente se optó por mirar hacia delante sin hacer antes, o con cierta posterioridad, un ejercicio de autocrítica y de reconciliación con el pasado. 
Dicen que el pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla. Bien, espero que eso no suceda, pero el tufillo antidemócrata que últimamente se respira en este país es alarmante. Ex tenientes coroneles golpistas con bigote que hacen declaraciones brabuconas, militares que sueñan con volver a entrar a Barcelona en tanques, conferencias episcopáles con discursos casposos, portadas de diarios anunciando noticias falsas, ministros que insinúan cosas muy feas...

¿Y por qué os hablo de todo esto?  porque hoy es día de elecciones en Catalunya. Las más importantes de su historia, dicen muchos.
Cada vez que voy a votar me acuerdo de una anécdota que viví hace unos diez años, la primera vez que me tocó ser vocal en una mesa electoral. El primer votante, a las 9.10 de la mañana, fue un viejecito entrañable de 88 años. El hombre nos explicó que desde que se instauró la democracia nunca había fallado a una votación; había pasado por una dictadura que se lo había prohibido durante más de 30 años. "Votar es un derecho precioso, os lo dice alguien que no siempre lo ha tenido", nos explicó sonriente mientras depositaba su voto en la urna. Desde que tuve edad para votar siempre lo he hecho, pero desde que ese anciano me recordó que votar es un derecho relativamente reciente -sobretodo en el caso de la mujer- he cumplido con ese derecho y con esa obligación en todas las elecciones. 

Hoy, como dice ese tópico un poco cursi, es la fiesta de la democracia; el día en que los políticos callan y el pueblo habla. Y así lo haremos, aunque sólo el 10% de los catalanes residentes en el extranjero puedan hacerlo por absurdas y surreales trabas administrativas. Sí, así lo haremos, aunque parezca que a algunos esto aún les moleste.

Y hablando de elecciones, si no la habéis visto, os recomiendo esta comedia iraní sobre la importancia del voto.

jueves, 22 de noviembre de 2012

evasiones montañeras


fotos: idgie


Después de esos días oscuros en que le di demasiadas vueltas al coco,  ha sido una maravilla poder escapar y pasar tiempo con Idgie. 
El viernes fuimos a Gràcia a cenar para celebrar nuestro aniversario. Cuando salimos del restaurante nos topamos con una lluvia incesante que nos obligó a correr por las calles. Me encanta correr bajo la lluvia si es verano, pero si estamos en noviembre ya es otra cosa...

El sábado teníamos comida familiar con todo el clan Taro. El primo de Id ha encontrado trabajo en Barcelona, así que él y su novio dejarán Ibiza y a finales de mes se mudarán a nuestro barrio favorito, Gràcia. La madre de Id organizó una comida familiar al completo para darles la bienvenida. Pero antes de comer tuvimos que presenciar el espectáculo de música y luces del hermano de Idgie, el director de cine. No paró de abrir y cerrar lámparas y quitar bombillas, hasta que consiguió iluminar la mesa a su gusto. Y después llegó el turno de la música. Buscó y resbuscó cds hasta que encontró uno de jazz que fue de su agrado para acompañar la escena. Todo muy friki. Luego llegó mi cuñada con su hijo, el Intocable (sí, aún sigue siendo intocable aunque en menos medida) y empezó otro espectáculo: el de la mejor madre y el bebé más extraordinario del mundo.
A pesar de todo, la comida fue bastante bien, y por una vez fue agradable que el número de parejas heteros y homos estuviera equilibrado.  Después de comer, hubo la típica sobremesa y partidas de Rummy. Todo muy bien iluminado y con jazz de fondo como si estuviéramos en una peli de Woody Allen.

El domingo fuimos a ver una Jornada Castellera y nos tomamos el día de relax; al día siguiente habíamos quedado con Manray para hacer una excursión hasta la Mola, una montaña de 1.104 m en el Parc Natural de Sant Llorenç del Munt.
Nos levantamos temprano y empezamos el ascenso a pesar del cielo nublado. Mi estado de forma es patético, así que la primera media hora me supuso un sobreesfuerzo penoso. A medio camino encontramos un pequeño bosque repleto de setas que parecía el poblado de los Pitufos. Extasiadas como niñas, Idgie y Manray sacaron las cámaras y empezaron a fotografiar todo tipo de hongos. En fin, como diríamos en mi pueblo, un comportamiento muy "quemacu" (de ciudad, vamos). Tras el safari fotográfico, continuamos con el ascenso, pero entonces nos dimos cuenta que nos habíamos perdido. Pero por arte de magia apareció un hombre corriendo que nos indicó el camino. Casi una hora más tarde llegamos a la cima y al monasterio de Sant Llorenç del Munt.


Llegar a la cima de una montaña despierta una euforia atávica y muy orgánica: la satisfacción de haber llegado, de haber superado un límite, de haberlo conseguido.
Después de un baile a lo María von Trapp (sí, estoy un poco pirada) y de muchas fotos (con burros incluidos), comida al aire libre con unas vistas excepcionales. Y si todo lo que sube, baja, empezamos el descenso sin mucha demora porque las horas de luz son cada vez más escasas. Es curioso lo fácil que es bajar una montaña con lo difícil que es subirla. No todos los procesos inversos piden la misma fuerza.
Al día siguiente y al otro, las agujetas me persiguieron insistentemente en cada movimiento que hacia, pero aún así, repetiría la experiencia. Tal vez cuando regrese la primavera...


jueves, 15 de noviembre de 2012

como en una película

fotograma de Kyss Mig

Algunas veces aún echo de menos mi antiguo blog. Hoy he vuelto a visitarlo para recordar algunos momentos; es lo que tiene escribir sobre tu vida durante casi cuatro años. Como si fuera un álbum de fotos, vas releyendo antiguos posts que te ayudan a colorear y rellenar con más intensidad algunos recuerdos.
Hoy he vuelto a la búsqueda de los primeros post que le dediqué a Idgie, aunque entonces hablaba de ella indirectamente. El primer post  se titulaba "Algo inesperado" y databa del 29 de noviembre del 2009.
Bien, antes no os lo he comentado, pero ayer fue nuestro aniversario: tres años llenos de momentos felices y mucho amor. Y eso que ambas, el día que nos conocimos, acudimos a la cita evitando grandes espectativas. Habíamos quedado después de intercambiar, durante más de dos meses, un mail diario, algunas fotografías (tres o cuatro, no muchas más) y ninguna llamada telefónica, ni un face-to-face vía Skype. Nunca hablábamos de qué éramos, o de qué buscábamos, y aunque es imposible no hacerte ilusiones cuando sientes que conectas tan intesamente con alguien, lo que sí sabíamos era que pasara lo que pasara seríamos grandes amigas. El día de la cita llegó, y como pasa en las películas, después de los primeros momentos de nervios, extrañación, y readaptación, la química funcionó y descubrimos que nos lo pasábamos tan bien juntas como cuando nos escribíamos mails. Al día siguiente volvimos a quedar y desde entonces las "citas" se han ido sucediendo sin parar y con la misma ilusión del primer día.
A las dos nos gusta mucho la manera como nos conocimos y como dejamos que todo evolucionara de forma natural. E igual que yo puedo volver a repasar nuestra historia a través de los post, gracias a que Idgie siempre lleva la cámara encima, también conservamos fotos de casi todos los encuentros que tuvimos durante los primeros meses.
Mi vida sentimental antes de conocer a Idgie había sido bastante desastrosa, así que nunca hubiera imaginado que tras tres años pudiera seguir queriendo a alguien así, con la misma intensidad, o todavía más, que los primeros meses. Y aunque soy fan de las grandes comedias románticas clásicas, nunca creí que ese tipo de historias pudieran sucederme a mí. Pero la vida, como dicen, supera la ficción, y si los encuentros mágicos existen, Idgie ha sido el mío.


martes, 13 de noviembre de 2012

incertidumbres y congojas


Corrine Marchand en Cleo de 5 à 7


"Dejemos esclarecer por el tiempo las dudas. La fortuna conduce al puerto muchas barcas sin piloto."
 (William Shakespeare)

Una de los estados emocionales que peor llevo es la incertidumbre: ese no saber que te lleva a imaginar los peores desastres y los desenlaces más funestos.
Hace algunos posts os hablé de Agnès Varda, pues bien, su película Cleo de 5 à 7 ilustraría bastante bien -sin la frivolidad y el egoísmo de su protagonista- lo que he pasado estos últimos días.
El resultado de un análisis y la lectura apocalíptica e irresponsable de mi médico de cabecera me han hecho vivir cuatro días de incertidumbre creciente y tensa espera. Además hice algo que todos los médicos desaconsejan: consulté Google buscando respuestas y me asusté todavía más.
A parte, he podido comprobar -y me gustaría decir que no me lo esperaba pero ya sé como está el patio- que el tomas-o-lo-dejas de mi jefa  tras su negación de cambiarme el turno para ir al médico, raya la insensibilidad. Me dieron ganas de mandarla a ella, el trabajo y la empresa a la mierda, pero la situación actual te obliga a comerte el orgullo muchas veces. 

Tras cuatro días de darle sin parar a la cabeza y tener en guardia a toda la familia y sobretodo a Idgie, llegó el día de la verdad (sí, ya sé que esta expresión suena muy teatrera pero permitidme un poco de épica). Para no hartaros con mis problemas médicos, sólo os contaré que el especialista me tranquilizó al instante diciéndome que los resultados de mi analítica eran normales según su diagnóstico previo. Mi médico de cabecera había exagerado e interpretado desmesuradamente los resultados. Mi problema de salud tiene fácil solución y -dentro de la media- es bastante habitual. Simplemente necesito una sencilla intervención quirúrgica y ya está.  Y aunque no me entusiasme la idea que me vayan a operar, salí contenta y aliviada del médico. Todas las angustias y malos augurios se habían disipado y por fin había salido otra vez el sol. 

¿Por qué delante de situaciones inciertas tendemos a imaginar lo peor? tal vez para ir asimilando que el precipicio siempre está ahí, preparado para engullirnos al más mínimo traspié?

Este otoño, a pesar de sus ocres y rojizos, me está pareciendo un asco.


domingo, 4 de noviembre de 2012

Cuando éramos teenagers



Así como detesto las multitudes pero me gustan las personas (bien, algunas personas); lo mismo me ocurre con los adolescentes. Los odio en grupo, son una masa incontrolable que se mueve al impulso de eso tan voluble llamado hormonas; pero en singular, pueden llegar a parecerme interesantes. Sobretodo si son del tipo melancólico-atormentado. 
Si me ofrecieran volver a tener 15 años creo que rechazaría la oferta. Nadie en su sano juicio regresaría a esa etapa tan convulsa llamada adolescencia. Con el tiempo he llegado a la teoría que los adolescentes triunfadores, esos que fueron felices y populares (si es que existe alguien que haya sido 100% feliz en su adolescencia) no maduran y se vuelven adultos disfuncionales. Y en el extremo opuesto, los que sufrieron acoso y una adolescencia atormentada tampoco logran superarla. Un buen ejemplo cinematográfico serían los personajes de Charlize Theron y Patton Oswalt en la corrosiva Young Adult.

No conozco a nadie que no haya sufrido un poco en su adolescencia. Ese salir del mundo infantil y darse de bruces con la realidad adulta es un dolor difícil de evitar. 
Mi adolescencia no fue especialmente traumática pero para nada fui la típica adolescente pava; más bien era del tipo melancólico y romántico que he mencionado antes (ser bollera, aunque entonces no lo tuviera asumido, tampoco ayudaba mucho). 
En este sentido me gustan los libros y películas sobre adolescentes inadaptados tipo El guardián entre el centeno, Buenos días tristeza, Los cuatrocientos golpes, la Mick de El corazón es un cazador solitario, etc. Y más recientemente el protagonista de Submarine, Oliver Tate.
Esta película, una adaptación de la novela homónima de Joe Dunthorne, se ha estrenado en nuestro país con dos imperdonables años de retraso. La he visto este fin de semana y me ha encantado.
Su protagonista, Oliver, que tiene mucho de Antoine Doinel y de Holden Caulfield, es un adolescente de 15 años que intenta encontrarse a sí mismo, perder la virginidad y salvar el matrimonio de sus padres. La película lo tiene todo para convertirse en un film de culto: es absurda, divertida, melancólica, unos personajes inolvidables, un montaje exquisito, y una banda sonora fantástica compuesta por seis temas de Alex Turner (el vocalista de Arctic Monkeys). Os la recomiendo. Ahora sólo me falta leerme el libro.


jueves, 1 de noviembre de 2012

castañas y calabazas

ilustración: estudi Escletxa

Si tuviera que llevarme algo de comer a una isla desierta sería, sin duda, una bolsa de panellets (con ellos podría sobrevivir más de un año). Esas pequeñas bombas energéticas de almendra y azúcar ya me han hecho engordar 1kg. en dos días. Y es que mi madre los hace tan buenos que resulta imposible no comer más de uno.
Los panellets son lo único que me gusta de La Castanyada, porque ni los boniatos, ni las castañas, ni el moscatel son de mi agrado.  Una fiesta -por otro lado- en peligro de extinción, o mejor dicho, de fusión con el omnipresente Halloween. Todo el mundo sabe que los americanos nos están colonizando culturalmente desde hace años; primero fue Papá Noel y ahora le toca el turno a la Gran Calabaza. Pero es que ¿cómo va a competir una abuela tuestacastañas con las calabazas, los disfraces y los caramelos? El glamour de lo yanqui va a acabar con el folclore local.
Ayer por la noche unos niños disfrazados de monstruos llamaron a la puerta gritando "truco o trato", y me dieron ganas de lanzarles un buen par de castañas!
Para mí Halloween combina dos de las cosas que más aborrezco del mundo: el Carnaval y las películas de terror. En mi blog anterior ya hablé ampliamente de estas dos fobias.
A pesar de mi cinefília, pocas son las películas de miedo que he logrado ver. Mi límite está en films como Los Otros, El orfanato, Déjame entrar (me quedo con la versión sueca), y pelis por el estilo. En cambio no puedo con películas de terror con niños malígnos (si queréis reír un rato no os perdáis este vídeo), las orientales (esas sí que dan jiñe de verdad) o las de Jaume Balagueró (me aventuré a ver Frágiles, por mi adorada Elena Anaya, y estuve más de un mes viendo a la "niña metálica" por el pasillo de mi casa). La única película del género que me apetece ver es el próximo remake de Carrie protagonizado por Julianne Moore y Chloe Moretz.


Y hablando de miedo, curiosamente los cementerios nunca me lo han hecho. Además el Día de Todos los Santos son el lugar más colorido y bullicioso del pueblo. Huy, aquello es un jolgorio! ¿Recordáis la escena del cementerio de Volver de Almodóvar? pues igualito! el lugar es un desenfreno de mujeres arremangadas limpiando lápidas y poniendo centros de flores. Y luego están las que pasean por el cementerio y murmuran: "Mira Fulanito, que nicho más lustroso!" "Oh, qué flores más bonitas!" "¿En esta tumba quién hay enterrado? ah, Menganito, su mujer y la suegra" (que también tela que te entierren con tu suegra, no?)... En fin, esas cosas tan "adorables" típicas de la condición humana.

Y hablando de modernidad vs. folclore, estos días he estado escuchando un disco muy curioso: Anónimo, de Lorena Álvarez y su Banda Municipal. Un trabajo difícil de clasificar a medio camino entre el folk jotero y el pop rural; o como ella misma lo define; algo "tradicional sexy".

martes, 30 de octubre de 2012

el invitado inesperado



Este adelanto de invierno ha llegado de improviso, como un invitado inesperado, y nos ha pillado casi en manga corta. Y esto, junto con el cambio de hora (¿en serio hace falta?) ya sería suficiente para sumirme en una espesa melancolía. Pero sé que sólo ha sido un trailer, que el buen tiempo regresará el sábado y el invierno retrocederá hasta que llegue su turno.

Este fin de semana han sido las Ferias de mi pueblo, una de las fiestas más esperadas en toda la comarca. Un año más -ya van tres- Idgie vino con sus cámaras y sobrevivió a otra comida megafamiliar (esta vez sólo fuimos 14 adultos y 7 niños). A ella le sorprende, y a mí también, que tras tres años viniendo a esta comida nadie parezca sospechar que es algo más que una amiga. Además cae bien a todo el mundo: a mis primos, cuñados, tíos, sobrinos... Y esto la hace sentir cómoda, y en un futuro hará que todo sea más fácil cuando todo el mundo sepa lo nuestro.
No es la primera vez que hace un frío polar durante las Ferias, cuando era pequeña era el día que estrenábamos el abrigo, pero no es lo mismo comerte un pincho moruno a la intemperie a 10º, que a 20º. Pero lo mejor para combatir el frío es un buen vino tinto (que alcohólico me ha quedado esto) así que nos pasamos media feria en la cata de vinos, y por segunda vez (yo, que soy la persona con menos suerte en tema sorteos) me tocó un lote con dos botellas de Priorat.
Me reencontré con viejas amistades que hacia tiempo que no veía y nos pusimos al día sintetizando nuestras vidas en 15 minutos. Fui con mis sobrinos "a los caballitos", subí con mi ahijada a los autos de choque, comí churros, y me enamoré de un gatito persa con mirada psicotrópica en el pabellón de los animales (al día siguiente lo busqué para hacerle una foto y ya lo habían vendido).

La Feria es siempre la misma pero es la fiesta que vertebra el devenir del pueblo y sus habitantes (nadie se la pierde, la gente que vive fuera regresa como si fuera Navidad). En cierto modo nos da sensación de continuidad y marca la entrada del inevitable invierno.

martes, 23 de octubre de 2012

Ser o no ser hipster


hipsters en pleno brote

Mi hermana pequeña, cuando quiere chincharme me llama "hipster" o "moderna" (antes me llamaba "friki") porque según ella rehuyo de todo lo mainstream, miro cine asiático y europeo subtitulado, y me gustan los grupos de música "raros".
El otro día, en la cena de hermanas, me llamo "hipster" y el trabajo fue nuestro para explicarle a mi hermana mayor lo que significaba ser una moderna (si aún no lo sabéis este vídeo os puede ser de ayudar). Aunque admito que comparto algunas características con las modernas, no me considero una: no visto como una nerd, no soporto su superficialidad, no soy vegetariana, no llevo gafas de pasta (aunque Id quiere que me compre unas porque dice que con ellas me parezco a Rachel Maddow), etc.

Pero una serie de sucesos me han hecho ver que tal vez mi hermana pequeña tenga algo de razón...
Hace unas tres semanas entré en una librería con mi hermana y ante una montaña de libros con tapas negras me dijo: 
-¿Las sombras de quién? -respondí yo.
-¿En serio me estás diciendo que nunca has oído hablar de estos libros? pero si son un fenómeno mundial.
-Pues no.... -contesté un poco sorprendida.
Cuando me explicó el argumento de la trilogía me quedé un poco alucinada, aunque me recordó vagamente a la doble novela de Ruth Gogoll Una isla para dos, salvando mucho las distancias claro, y sin tanto BDSM. Googleando he leído críticas favorables y otras muy negativas sobre estos libros. Mi hermana los quiere leer, pero yo paso, la literatura erótica heterosexual no es que sea precisamente de mi interés... Pero desde que me enteré del fenómeno de las sombras de Grey no paro de ver los libros hasta en la sopa, y aún queda por llegar la adaptación cinematográfica, que seguro batirá récords. 


Segundo caso de desconocimiento "mainstream". Incredulidad de mi hermana 3 y cuñado ante mi ignorancia total sobre la nueva canción de Shakira. "¿En serio no has oído nunca Addicted to you?" y a continuación mis orejas sufrieron el intento de mi hermana de cantar el tema. Supongo que eso me pasa por escuchar icat fm y no los insufribles 40 principales...
En cambio, cuando en la tele hablaban del nuevo disco de Charlotte Gainsbourg y yo comenté que la actriz y cantante era hija de Serge Gainsbourg y Jane Birkin, cara de perplejidad de toda mi familia en la mesa. "¿Serge qué? quiénes son esos dos?" nadie lo sabía. Y a continuación intento frustrado por mi parte, y consiguiente pérdida de dignidad, al intentar cantarles el famosísimo Je t'aime moi non plus. No les sonaba para nada, dijeron.
Tercera situación. Hasta hace un mes desconocía por completo que era "Jersey Shore" y después de saberlo sé que podía vivir perfectamente sin conocer semejante bazofia televisiva. Mi hermana pequeña es superfan del reality y ahora también sigue su adaptación made in Spain, Gandia Shore. Si no sabéis de que os hablo, por favor, no intentéis averiguarlo (nótese que no he linqueado ninguna referencia).

Y para terminar, tener 2 facebooks, 2 tumblrs (mucha gente no sabe ni lo que es), 2 blogs y  un pinterest ya me acerca más a ser una moderna que una persona "normal". Por suerte aún no tengo ni twitter, ni un videoblog...
Y todo eso me viene perfecto para comentaros que tengo un blog nuevo, esta vez en catalán. Bien, es un blog compartido con Idgie. Hace tiempo que queríamos hacer algo juntas, y nos pareció una buena idea unir nuestras dos pasiones en un proyecto común. Así nació Yashica és nom de dona, un blog compuesto por sus fotos y mis textos (de ficción) en un intento de buscar un diálogo entre ambos mundos. 

Ah! y por si no había quedado claro -y a pesar de lo anteriormente dicho- no, no me considero ni una moderna ni una hipster. He dicho.

domingo, 21 de octubre de 2012

letras o ciencias


Quien avisa no es traidor, así que sabiendo de antemano el tiempo tormentoso que nos aguardaba este fin de semana, me he tomado la lluvia con tranquila resignación. 
Me he puesto al día con Raising Hope y New Girl y sobretodo he leído mucho. El otro día fui a la biblioteca a devolver unos libros y me informaron que ya tenía 24 puntos de penalización por retrasos."Cuando llegues a los 50 el programa te bloqueará la cuenta y no podrás sacar libros en préstamo durante 15 días" - me informó con rintintín la bibliotecaria. Os parecerá ridículo, pero soy de las pocas personas a las que les avergüenza devolver un libro fuera de plazo. Pero a pesar de la amenaza velada de la bibliotecaria repelente (no sé porqué pero intuyo que me odia) volví a coger libros prestados y la edición especial con material extra de Metrópolis (soy fan de los extras de los DVDs). 
Uno de esos libros ya lo he terminado, el de Elsa Punset: Una mochila para el universo. Lo vi en la estantería de novedades y lo cogí en un impulso. Me apetecía leer un ensayo y como soy fan de Punset father pensé que el libro estaría bien y no me equivoqué. Me ha gustado mucho, es un libro ameno y dinámico que habla de algo que ahora se ha puesto bastante de moda: las emociones. El libro de Elsa Punset toca temas tan diversos e importantes como el amor, el miedo, la envidia, la necesidad de reír y ser tocados, el lenguaje no verbal, la motivación, el estrés, el optimismo...
Después de años y años de desprecio, por fin la ciencia se interesa por el mundo de las emociones y la inteligencia emocional, dos temas que me apasionan.

Esa división entre razón y emoción me ha recordado a esa especie de "segregación racial" que tenía lugar en nuestro antiguo 3º de BUP. Cuando llegaba ese curso los alumnos debían elegir entre ser de Ciencias o de Letras. Los indecisos -que estaban un poco mal vistos por los puristas de ambas facciones- hacían esa mezcla extraña que se llamaba Mixtas. 
Durante el 2º de BUP estuve dudando entre las tres opciones. Me encantaba la literatura, pero el latín me aburría un poco. Y por otro lado, me divertía mucho la física -en la que sacaba muy buenas notas- pero mi relación con las matemáticas empezó a empeorar (no es que no las entendiese es que me parecía absurda tanta exactitud; siempre he sido una relativista nata). Además la opción de Mixtas no me convencía: me atraía más el griego que esa mezcla extraña entre letras y números que es el álgebra. 
Finalmente escogí la opción de Letras, y con un suspiro de alivio dejé atrás las matemáticas para siempre.
Como existía la idea hegemónica según la cual  los alumnos listos debían hacer ciencias y los más limitados letras, recibí la reprimenda y las lamentaciones  de mi profesora de física y química por abandonar las ciencias. Pero lo bien que me lo pasé en 3r de BUP y en COU con las asignaturas de lengua y literatura me demostraron que mi elección había sido la correcta. Aunque siempre me ha quedado una chispa de frustración por haber dejado las ciencias, sobretodo la física.  Así que siempre he intentado llenar ese vacío leyendo libros de divulgación científica o viendo documentales y programas como Redes (que me encanta).
Entiendo que es necesaria la especialización, pero a la vez es una lástima tener que renunciar a partes del saber. La división entre ciencias y letras siempre me ha parecido un poco forzada, y aunque me considero más de letras que de ciencias, también siento un gran interés por campos científicos como la neurociencia.
¿Y vosotros que sois más, de letras o de ciencias?

Así es como aprendí los números de pequeña; tal vez eso explique muchas cosas...

jueves, 18 de octubre de 2012

rayos y hermanas


Llevo días sin poder actualizar por culpa de un rayo. El pasado miércoles por la noche cayó tal tormenta que mi router quedó fulminado. Al día siguiente llamé a Timofónica para solucionarlo, pero al ser vigilia de festivo me comunicaron que hasta el lunes no me podrían enviar un router nuevo. Pero como he pasado unos días en casa de Idgie, hasta hoy no he podido solucionar el tema (sí, ya sé que podría haber actualizado en su casa  pero no he tenido tiempo y no me llevo bien con el superMac de Id). 
Tantos días sin internet me han puesto de los nervios, suerte que este fin de semana estuve ocupada!

El viernes fue el cumpleaños de mi hermana mayor y para celebrarlo el resto de hermanas decidimos organizarle una cena especial el sábado: una cena de hermanas como las que solíamos celebrar antes que mis hermanas se casaran. Así que mis hermanas 2 y 3, a pesar de su fobia a Barcelona, vinieron desde el pueblo a pasar el fin de semana. El sábado por la tarde nos fuimos las tres de compras a las Arenas, básicamente porque mis hermanas no soportan ni a mi cuñado ni a los sobrinos de Barna.
Por la noche mis dos cuñados se quedaron cenando pizza y las chicas salimos solas. Hacia muchos años que no hacíamos una "cena de hermanas" así que a mi hermana mayor le hizo mucha ilusión (bien, creo que lo que le hizo más ilusión fue poder escaparse de los niños por una noche).
Por la calle y en el restaurante debíamos ofrecer un espectáculo interesante, parecíamos una despedida de soltera pero sin bandas ni chorradas en la cabeza. Y aunque físicamente la gente dice que nos parecemos bastante, en alturas y estilo de vestir somos bastante distintas. 
Durante la cena hablamos de las batallitas de siempre, recuerdos familiares, de los niños, el trabajo, política... pero lo que quedó claro es que entre mi hermana mayor y la pequeña existe eso que llaman un "gap" generacional (se llevan 19 años de diferencia). Yo, en cambio, al ser la "pequeña de las grandes" soy una especie de puente entre mis hermanas mayores y la pequeña. Eso quedó de manifiesto a la hora de decidir donde íbamos a tomar unas copas después de cenar. Mi hermana pequeña quería ir a la Ovella Negra pero mis hermanas mayores dijeron que ellas eran demasiado "viejas" para ir a ese local, y los locales que proponían ellas le parecían de "abuelos" a mi hermana pequeña. Así que les propuse ir a La Llibertària, un local del carrer Tallers que finalmente las convenció a todas. Tomamos unas copas y nos retiramos a dormir a las 2h (mi hermana 1 y 2 se morían de sueño) haciendo un "sinpa" (era una misión tan imposible que alguien nos cobrara en ese bar que decidimos marcharnos sin pagar). 

Al día siguiente hubo desayuno de hermanas y más tarde comida familiar con pastel incluido. Y después cada uno a su casa. Porque las familias son como las nubes, cuando se concentran demasiadas y empiezan a estar muy juntas, chocan y pueden salir rayos. Y ya sabemos que los rayos se cargan routers y, por lo tanto, son malos para una buena comunicación.


sábado, 6 de octubre de 2012

to Madam with love


Kaya Scodelario en True Love

Las lesbianas y los críticos de cine deben ser los dos colectivos que más películas malas han visto de la historia (y al menos los segundos ganan dinero con ello...)
¿Y por qué las lesbianas ven cine malo? os debéis estar preguntando. Bien, pues por la simple necesidad de verse representadas.

En esa sociedad, mires donde mires, la mayoría de canciones, poemas, libros, películas, etc., hablan de historias de amor heterosexuales. Cuando eres una adolescente lesbiana o gay, esa falta de referentes te hace sentir aún más sola y rara. Así que aprendes a leer entre líneas, y a ver cualquier película que tenga una mínima referencia lésbica. E incluso te tienes que resignar cuando ves que disfrazan una relación homosexual de amistad, como hicieron con la adaptación cinematográfica de Tomates verdes fritos.
Por suerte, en los últimos años, el número de películas con protagonistas homosexuales han aumentado, aunque a veces la calidad de estos productos deja mucho que desear....
Ya sé que el amor es el amor y que una historia, como por ejemplo la de Romeo y Julieta, es universal. Pero cuando te pasas la mayor parte de tu vida expuesta al bombardeo constante de mensajes heterosexuales también te apetece verte reflejada en una historia de amor entre dos mujeres.

Hace unos meses, la película sueca Kyss mig me devolvió la fe en las películas lésbicas, aunque no me gusta etiquetarlas así (nadie clasifica  Cuando Harry encontró a Sally como "cine heterosexual"). No me gustaba tanto una peli desde la magnífica adaptación que la BBC hizo de la novela de Sarah Waters FingersmithRoom in Rome, Itty Bitty Titty Committee o Fucking Amal.
Así que ayer me dispuse a ver Bloomington, que hacía mucho tiempo que tenía pendiente. Veredicto: suspendida, a pesar de tener un buen arranque y de los hoyuelos de Allison Mcatee (ais...!). Para quitarme el mal sabor de boca seguí con True Love, una serie de la BBC en la que en cada capítulo se nos cuentan una historia de amor.  El tercero precisamente trataba de una historia de amor entre una profesora y una alumna. Justo la misma trama sobre la que giraba Bloomington, pero esta vez el resultado fue muy distinto. Me gustó mucho la historia y los personajes! os la recomiendo (aquí podréis ver el capítulo subtitulado).
Pero de lo que me di cuenta es de la cantidad de películas bollos que tienen como tema central la relación entre una profesora y una alumna. Por ejemplo; la mítica Mädchen in uniforme (1931) de Leontine Sagan (considerada la primera película lésbica de la historia), su posterior remake de 1958 protagonizado por Rommy Schneider, la malísima Loving Annabelle, la inquietante Cracks, Bloomington... Por no hablar de las que tienen lugar en entornos escolares (La Calumnia, la malísima Lost and Delirious, But I'm a cheerleader, Fucking Amal...)
Y es que ¿quién no se ha enamorado alguna vez de su profesor/a? En tercero de BUP estaba coladísima por mi tutora, que también era mi profe de lengua (catalana, castellana) y literatura. Gracias a eso saqué excelente en todas sus asignaturas. Aún me acuerdo de ella, de lo mucho que me gustaba, y de lo nerviosa que me ponía cuando me hablaba. Yo también le gustaba, lo notaba, pero de otra manera (de la manera heterosexual, claro). Así que la cosa no paso de ahí.
Lástima! la realidad no siempre puede superar a la ficción, verdad?


lunes, 1 de octubre de 2012

Una canta, la otra no

fotograma de L'une chante, l'autre pas

"El carácter se forma los domingos por la tarde", Ramón Eder.
Leo esta cita en París no se acaba nunca de Enrique Vila-Matas y no puedo estar más de acuerdo. Una de las consecuencias que termine el verano es que regresan los domingos por la tarde (los de verano no cuentan). Y cómo los odio! En un ranquing de días odiosos no sé cuál ganaría: ¿los lunes o los domingos por la tarde? 
Este finde bipolar -meteorológicamente hablando- ha sido tan opuesto al anterior que ha sido difícil no caer en el aburrimiento. 

No hay nada como un día entero de lluvia para entender, con la rotundidad de una bofetada en la cara, que el otoño ya está aquí. Y por cierto, fue una entrada muy wagneriana: la madrugada del sábado me despertó una tormenta colosal con su concierto de truenos y rayos. Cuando me levanté, la lluvia seguía cayendo persistente tras los cristales, y dibujando burbujitas en los charcos (cuando eso pasa, es que lloverá todo el día, como finalmente sucedió). 
Tuve que quitar esta canción -que me encanta- de Fleet Foxes porque me estaba poniendo nostálgica de un modo otoñal. "Me niego a caer en la cálida almohada de la autocompasión"-me dije con tono melodramático (¿veis de que manera estúpida me hace hablar la lluvia?). Y puse mi recopilatorio de Belle & Sebastian para levantarme el ánimo. Aproveché el día de lluvia para leer, escribir un par de minirelatos, ordenar el ordenador (suena a redundante pero los ordenadores también necesitan limpieza), y merendar  chocolate caliente.

Parecía que nunca iba a parar de llover pero el domingo el tiempo recuperó la cordura y las nubes desaparecieron completamente del cielo.
Día de comida familiar en casa de mis padres (con minidiscusión entre mi madre y hermana mayor), y por la tarde quedé con mi amiga Mei y su pequeña de siete meses: es como su madre pero en miniatura, y sonríe sin parar. Ahora que Mei es madre nos tenemos que acomodar a un horario infantil para quedar, y pasear por el parque. Hacía mucho que no nos veíamos, así que nos pusimos al día y le hice un resumen de las Festes de la Mercè (no le sonaba ningún grupo de música de los que le hablaba). Después ella se disculpó porque su conversación se limitaba a la niña y a lo poco que dormía por las noches. "No tengo vida" -me dijo resignada. Y entonces me di cuenta de una cosa: que Mei es una mujer adulta de 30 años, y yo parezco una adolescente de 15. 
Somos amigas desde la infancia, hemos compartido muchas cosas y vivencias, pero nuestras circunstancias vitales nos han ido separando poco a poco. Y ahora, nuestros modos de vida son tan distintos como los de las dos protagonistas de aquella peli de Agnès Varda: L'une chante, l'autre pas. Sólo espero, que como ellas, lo que nos une sea más fuerte que lo que nos separa.


martes, 25 de septiembre de 2012

conciertos de cerveza, beer...

foto: idgie

Las Festes de la Mercè han sido cuatro días agotadores de no parar. Me ha faltado tiempo y el don de la ubicuidad; y me han sobrado multitudes y vendedores ambulantes de cerveza. Por experiencia sabía que no podría abarcar con todas las actividades y conciertos que tenía planeados, pero al menos he muerto en el intento.
El viernes aprovechamos para ir a la Sagrada Familia a ver la proyección "Oda a la vida", un espectáculo precioso que se convirtió en el fenómeno popular de las Festes. Ahí ya nos dimos nuestro primer baño de masas, aunque visto lo que pasó en los días posteriores, en que el agobio de gente fue insoportable, hicimos bien en ir el viernes. Esta elección supuso perdernos el concierto de Mishima, y en lugar de ir al Fòrum a esperar el concierto de Vetusta Morla nos fuimos a la plaça dels Àngels al concierto de Bigott (primer ataque masivo de vendedores ambulantes de cerveza a pesar de la campaña antilateros de la policía municipal de Bcn).

El sábado quedamos con M. para visitar la Sagrada Familia a las 16h de la tarde. A pesar de tener entradas anticipadas y de llegar antes de hora, nos encontramos que había cola para entrar, pero la espera no fue larga.
Hacia más de diez años que no visitaba la Sagrada Família por dentro y me quedé impresionada. Es preciosa! te deja sin habla y no puedes de dejar de mirarlo todo con admiración y la boca abierta. Es como entrar en el interior de un bosque, con esas columnas tan altas y esbeltas, y con esa manera que tiene de filtrarse la luz, como si fuera el sol entre el follaje. La luz resbala de una manera mágica y los vitrales de colores crean efectos de luces sorprendentes. La hora de visita nos pasó volando haciendo fotos sin parar: ya tengo ganas de ver como han quedado las Spinners (creo que M. alucinó un poco con nuestro despliegue de cámaras...).

foto: hiro

Después de la visita fuimos a tomar algo mientras hacíamos tiempo para el concierto de Love of Lesbian y The Kooks. Cuando llegamos a la antigua fabrica Damm, la multitud ya era considerable. Intentamos acercarnos al escenario por un lateral pero las vallas (demasiado altas y con telas!) impedían ver el concierto en condiciones. La música fue genial pero odio a muerte a la gente que va a los conciertos con el casco de la moto (y no para de darte golpes en el codo!) y los cotorra-compulsivos-amarga-conciertos! si quieren charlar porque no se van a un bar y dejan de joder a los demás!! (perdón, pero este tema me subleva).
Para terminar el concierto, los LOL nos regalaron esta canción inédita:



Entre concierto y concierto nos fuimos a comer un bocadillo donde pudimos. Cuando empezó el concierto de The Kooks la gente se había multiplicado y era misión imposible acercarte al escenario. Así que finalmente optamos por ver el concierto desde una pantalla gigante instalada en una calle lateral. En mi cabeza empezó a surgir la idea que no había mucha diferencia entre ver un concierto en la tele, en mi casa, y verlo en una pantalla gigante en medio de una calle. Y entonces fue cuando mi subconsciente me jugó una mala pasada: me convenció de que el concierto de Marlango había empezado a las 23h, cuando en realidad lo había hecho a las 22h. Así que decidimos ir hacia Plaça Espanya a reengancharnos a medio concierto de la Watling. Pero evidentemente, cuando llegamos el concierto ya había terminado hacía rato. Adiós a Leonor y adiós a medio concierto de The Kooks!

El domingo decidimos tomárnoslo con calma. Fuimos a ver una exposición interesantísima al CCCB: Souvenir. Martin Parr, fotografía y coleccionismo. Una reflexión divertida y curiosa sobre el coleccionismo y la fotografía turística como souvenir.
Luego, concierto tranquilo con la voz dulce de Maria Rodés. Bien, todo lo tranquilo que puede ser un concierto en el que seis (!!) vendedores ambulantes diferentes te molestan con su eterna letanía de "cerveza, beer.."
A continuación, metro hacia Pç Espanya para comprobar que el miniconcierto de Pastora (sólo cantaron 4 canciones) ya había terminado. Regresar al centro sin pausa para el concierto de Lidia Damunt (me sorprendió gratamente) y de Los Punsetes (brutal el hieratismo e inexpresividad de su cantante). 
El lunes estaba muerta de cansancio. Así que nos limitamos a visitar el MACBA y el Palauet Albeniz.

Y ahora que las Festes de la Mercè han terminado, ahora sí, tengo que admitir que the summer is gone.

jueves, 20 de septiembre de 2012

entre el relax y el estrés



Hoy he guardado mi bolsa de la playa, la toalla y el biquini. El martes regresé de unas mini vacaciones de cuatro días con Idgie en el disputado apartamento de mis padres en la costa.
Hacer vacaciones en septiembre tiene sus pros y sus contras. Las playas están casi desiertas, no hay niños ni turistas y el agua está más limpia y caliente que nunca; pero en el ambiente se respira un aire de "the summer is over" un poco melancólico.
Por suerte el fin de semana tuvimos un tiempo de pleno verano y pudimos disfrutar de la playa y de la fiesta local de la siega del arroz; con demostraciones de como se segaba antiguamente con caballos y con degustaciones de diferentes paellas y arroces.
Como estábamos cerca del Delta de l'Ebre fuimos a hacer fotos del paisaje y de los arrozales, que se extiende hasta el horizonte en un paisaje de líneas infinitas.

fotos: Idgie

Los dos últimos días de vacaciones unas nubes hostiles vinieron a recordarnos en que mes estábamos, pero ignorando su presencia amenazadora y gris fuimos igualmente a la playa. A pesar de no hacer sol, hacía calor y el agua estaba templada. En la playa no había más de doce personas -todos jubilados- y nosotras. Empezamos a jugar al frisby en el agua (sí, somos así de frikis) y nade de punta a punta de la cala en una agua desierta; tras lo cual recibí las alabanzas de un viejecito encantador que me observaba desde la orilla.
Ese, creo, será mi último día de playa hasta el año que viene. Pero como dije hace unos post, no pondré el cartel de cerrado al verano hasta que pasen las Festes de la Mercè.
Hace días que me estoy "estudiando" el programa y ya estoy estresada porque veo que hay miles de actos a los que quiero acudir y que además se solapan. El sábado puede ser mortal! a las 16h tengo entradas para ir a visitar la Sagrada Familia. A las 19h querría ir al Fnac a ver la actuación de Joan Dausà (cantante que descubrí gracias a Manray y que me encanta), pero a las 20h, en la antigua fábrica Damm, hay el concierto de Love of Lesbian. A continuación, a las 22.30, actuarán The Kooks, a los que tengo muchas ganas de ver en directo, pero a la misma hora, en la Av. Reina Maria Cristina hay el concierto de Marlango (y Leonor Watling es una de mis debilidades). Y eso sólo por citar un ejemplo!

Después de tanto relax, creo que me apetece un poco de estrés.

jueves, 13 de septiembre de 2012

y todo cambio

foto: Idgie

Hace días que quiero actualizar el blog pero, o bien por falta de tiempo, o por cansancio y vagancia, no he podido. Y ahora me encuentro con un montón de cosas por explicar girando por mi cabeza. Así que el post de hoy promete ser espeso y misceláneo. Vayamos por partes...

El finde que prometía ser redondo resultó ser una mierda pinchada en un palo. Ilusionarse demasiado en algo es peligroso: se corre el riesgo de salir decepcionada. Pero yo soy así, no puedo evitarlo, me monto grandes expectativas para luego -por suerte pocas veces- acabar escaldada. 
En resumen, que la fiesta resulto ser un fracaso: mala organización, un local horroroso, mucha bollo garrula y maleducada... Les enfants terribles a última hora decidieron no venir (odio que la gente rompa su palabra). Y además, una tía borracha que no se aguantaba de pie me tiró un cubata encima (la hubiera matado!). Así que en vez de mearme en el presente acabé haciéndolo en el futuro, ahora ya pasado (qué lío!)
Por suerte todo mejoró el lunes: exposición en el CaixaForum y por la noche, sesión de cine en el Méliès (con precios anticrisis, 4€ día del espectador). Por fin pudimos ver Moonrise Kingdom y nos encantó. 

Pero lo mejor y lo que sí supero con creces todas mis expectativas fue la Diada. Una jornada histórica que nunca olvidaré!
Por la mañana nos acercamos a Arc de Triomf para ver la feria de entidades, y de casualidad nos encontramos con Lana, y después con Manray. El ambiente festivo y multitudinario que se palpaba en Barcelona, ya anunciaba que ese 11 de septiembre sería especial. 
Habíamos quedado con mucha gente para ir a la manifestación pero al final, como habíamos ido a comer con dos de mis hermanas, fuimos en familia (sobrinos incluidos).  Sólo salir a la Gran Vía, ya nos vimos acompañados por una marea humana que se  dirigía hacía Passeig de Gràcia. Nunca había estado en una manifestación con tanta gente, y todo en un ambiente festivo, reivindicativo y cívico. Fue increíble! había familias enteras, con abuelas, hijos y nietos, y todo el mundo llevaba esteladas! El centro de Barcelona se colapsó, tardamos más de una hora en andar 100 metros y finalmente, siguiendo un trayecto alternativo nos desviamos por una calle lateral hacia Plaça Catalunya para atajar camino, pero nos encontramos que Via Laietana estaba saturada. Eran las ocho, y gente que desde las 4 estaba en el cruce de Diagonal con Passeig de Gràcia aún no se había movido ni un metro. Un millón y medio de personas manifestándose pacíficamente y sin ningún incidente, en un ejercicio de democracia y civismo sin precedentes. Fue una experiencia brutal e inolvidable. Nunca me había sentido tan orgullosa de ser catalana!

Esa noche algunos medios de comunicación españoles intentaron minimizar la noticia o simplemente ignorarla, mientras que la prensa internacional se hacía eco de lo que había sucedido en Barcelona esa tarde.

foto: hiro

Ya han pasado dos días de la manifestación y aún me cuesta asimilar lo vivido y como todo, de repente, ha cambiado. Siento (y perdonad la cursilada) que hemos hecho historia. Algo nuevo acaba de empezar...


martes, 4 de septiembre de 2012

Micciones presentes



Estamos a martes y ya quiero que sea viernes. El verano se acaba y ya tengo ganas que vuelva a empezar.
Una de las cosas que más envidio de los niños es esa capacidad que tienen de vivir siempre en el presente, un poder que se pierde al crecer, pues llega un momento en que "el tiempo nos alcanza". Si un niño es presente, un anciano -en cambio- sería pasado, ya que vive más en sus recuerdos que en el ahora. ¿Y el resto? pues vamos oscilando.
Una vez oí una frase que me gustó mucho, que decía algo así como "quien tiene un pie en el pasado y otro en el futuro, se mea en el presente". Yo procuro no orinarme (como diría mi abuela) en el presente, pero no siempre es fácil, necesito de un estímulo en el horizonte para sobrellevar el tedio del día a día. Así que para no mearme mucho en hoy, pondré un pie en el fin de semana pasado y el otro en el que viene. 

Un pie os contará que el sábado celebramos el cumpleaños de Idgie (y  la subida del IVA) en un restaurante vegetariano del que nos gustó más el local que la comida. Bueno, el hummus estaba riquísimo pero el segundo plato mejor olvidarlo. Está claro que Idgie y yo nunca podremos ser vegetarianas (adiós a uno tópico más sobre las lesbianas).
El domingo, pasando olímpicamente de las nubes, fuimos a la playa con Manray. Hacía tan mal tiempo que ni nos pudimos quitar la ropa y la gente empezó a marcharse de la playa. Eso, si me hubiera ocurrido otro día me hubiera deprimido, pero había llevado mi cometa conmigo y hacerla volar me proporcionó una alegría infantil. No sé si os he contado alguna vez mi trauma infantil con las cometas... (música de arpa para introduir un flashback...) 
Cuando era pequeña quería una cometa y mi madre se negó a comprármela. Eso aumentó aún más mi deseo de tener una, y cuando finalmente pude, me autoregalé una cometa para descubrir lo difícil que es hacerlas volar con dignidad. Pero volvamos a la playa...
Manray e Idgie, a parte de aburrirse viéndome hacer el pena, aprovecharon para hacer fotos y leer. Y después, para volver a celebrar la subida del IVA, nos fuimos a comer a la Barceloneta.

El otro pie, el del finde futuro, os explicará más brevemente que tiene muchas ganas que llegue el sábado para ir a esta fiesta. Hemos quedado con ir con Les enfants terribles (las amigas con las que coincidimos en la Main Party) y puede ser legendario! Y además, hay algún que otro plan más en el aire.

Mientras eso no llegua, procuraré evitar pequeñas micciones.


*descubrí esta canción gracias al face de M. y ahora no puedo dejar de escucharla.

viernes, 31 de agosto de 2012

con el sol en los cabellos


Hoy he despedido el último día de agosto con pantalones largos. Después de la lluvia de ayer, el ambiente ha refrescado pero un cielo, raso de nubes, vuelve a lucir con ese azul intenso reservado a los días de verano. Ayer fue un jueves triste, si hubiera actualizado ahora estaríais leyendo un post sombrío y deprimente (no quiero imaginar cómo sería este blog si viviera en Manchester...).
Me gusta que llueva cuando estoy en la cama o cuando no tengo que salir de casa. Y me gustan las lluvias breves de verano que estallan en plena tarde para refrescar el ambiente, pero no las que anuncian la llegada del otoño y se llevan el sol por las alcantarillas. Un sol que ha quedado atrapado en mis cabellos y los ha endulzado con reflejos caoba.
Me gusta lo que le hace el verano a mis cabellos y me entristeció un poco tenérmelos que cortar el otro día. Llevar el cabello a lo garçon pone en evidencia lo rápido que crece el pelo, lo hace de una manera constante e imparable, como la vida. Su crecimiento amenazaba con esconder mis orejas y mis ojos.
Así que no tuve mas remedio que ir a la peluquería. Le fui infiel a mi peluquera silenciosa, para volver con la que tenía antes: una peluquera habladora y chismosa que, por otro lado, tiene un mejor dominio del corte. Ahora mis orejas vuelen a asomar rosadas y sedosas a ambos lados de la cabeza; y mi nuca exhibe descarada su desnudez. Dice la peluquera dicharachera que tengo una nuca muy bonita, ideal para enseñar. Y me vino a la cabeza aquella escena de A bout de souffle en la que Belmondo canta las alabanzas de Jean Seberg mientras la cámara enfoca su nuca sin parar, durante un paseo  en descapotable por París.
También me dijo que tengo un pelo muy brillante y con un tornasolado muy bonito; pero creo que me lo decía para hacerme la pelota porque no será por lo mucho que me cuido yo el pelo...
Sea como sea, ahora Id podrá volver a hacer aquello que tanto le gusta: deslizar su dedos entre mis cabellos.

Y hablando de cabellos cortos y de sol... el día 4 de septiembre Cat Power publicará por fin un nuevo disco titulado Sun.

lunes, 27 de agosto de 2012

en sordina


Una agradable brisa suave se ha llevado las tardes ardorosas y como un fantasma travieso, juega a abrir y cerrar la puerta de mi habitación. También ha agitado las copas de los árboles y les ha arrancado las primeras hojas. Esta estampa, que tiene algo de otoñal (menos por el verde vigoroso de las hojas), me ha pellizcado un poco el corazón. Todo empieza a tener un aroma de final de estación, pero yo no pienso claudicar hasta que terminen las Festes de la Mercè, tras las que colgaré el cartel de "the end" a este verano.

Llevo varios días sin actualizar pero es que esta última semana ha sido bastante aburrida: calor extenuante, resfriado cansino (aún lo arrastro en forma de mocos), pueblo desierto, mucha lectura y trifulcas familiares. 
Mis hermanas cada vez me parecen más locas, no sé si será cosa de la edad.
Mi hermana mayor no puede contener sus celos contra mi hermana 2; nunca llevará bien eso de no ser la preferida de mi madre. Mi hermana pequeña sigue haciendo de las suyas, viviendo egoistamente a su aire sin importarle un pimiento los demás. Y mi hermana 3, continúa con su carácter inflamable que explota cuando menos te los esperas. 
Pero el foco central de los malos rollos familiares -como cada verano- ha sido el apartamento que mis padres tienen en un pueblo de la costa. En lugar de repartirlo de manera equitativa, por semanas, mis dos hermanas mayores se han apoderado del piso casi todo el verano sin preguntarse si mis padres o sus otras tres hermanas querían ir también a pasar unos días. 
Yo he procurado mantenerme al margen de la disputa, pero me extraña que mi madre, con su natural contundencia, sólo se haya limitado con amenazar que venderá el piso y nunca ponga fin a esa eterna discusión. 
Rencillas familiares, que gracias al embotamiento del resfriado me han llegado un poco en sordina. Actitud que mis hermanas han interpretado como "pasotismo" pero es que no pienso pelearme con ellas por un apartamento.
Creo que he tenido sobredosis de familia suficiente para mucho tiempo...

Ahora veo algo agitarse en el horizonte.