domingo, 29 de diciembre de 2013

Liebster award


Al 2013 le quedan dos días, y como no soy muy dada a los análisis retrospectivos, ni a los propósitos de año nuevo, prefiero dedicar el último post del año a actualizar con este premio que me han concedido Pimiento y Tomate. Si no las conocéis, ya estáis tardando en visitar su blog (pero primero terminad de leer mi post, eh?),  os llevaréis un par de risas aseguradas. Y después de agradecer dicho premio a las hortalizas más locas de la blogosfera se supone que debo cumplir las instrucciones siguientes:

1. Nombrar, agradecer y seguir al blog que te nominó.
2. Responder a las once preguntas que te han planteado.
3. Nominar a 11 blogs con menos de 100 seguidores y dárselo a conocer.
4. Plantear 11 nuevas preguntas.

PREGUNTAS:

1. Si tu blog fuese un animal, ¿qué nombre le pondrías?
Siempre he querido tener una gata y ponerle de nombre Hepburn (por Audrey) así que ese sería su nombre.

2. Si te pagasen 1000 € por promocionar en una sola entrada de tu blog algo con lo que estás totalmente en contra, ¿lo harías? ¿Algo cómo la ley del aborto de Gallardón? NOOOO, ni por un millón de euros. 

3. ¿Dónde escribes las entradas? ¿En papel o directamente en el ordenador? 
Normalmente en ordenador, pero alguna vez, si la inspiración me pilla por ejemplo en el tren, en una libreta que llevo siempre encima.

4. ¿Qué Bso le pondrías a tu blog? "My Maudlin Career" de Camera Obscura o algún disco de Belle and Sebastian. 

5. ¿Si Spielberg te llama porque quiere hacer una peli de tu vida basándose en tu blog, pero añadiendo cosas inventadas como que eres borracho/a o drogata. ¿le dejarías? O no permitirías semejantes injurias guiño guiño.
 ¿Spielberg haciendo una película basada en mi blog? ¡quita, quita! no me gusta la pátina moralista que le da últimamente a sus películas, pero que como presidente del jurado le concediera la Palma de Oro a "La vie d'Adèle" me reconcilió con él.

6. Si te dijesen que cada vez que escribes una entrada, muere una mariquita. Y teniendo en cuenta que Pimiento tuvo 2  mariquitas llamadas Pepito y Pepita, pero un día desaparecieron… ¿te arriesgarías a seguir escribiendo pudiendo asesinara a las mascotas de Pimiento? 
¿Justamente una mariquita? es el único insecto que me cae simpático (los demás me dan asquillo) pero como los insectos se reproducen rápidamente y yo escribo lento, el ciclo reproductor de las mariquitas seguramente se vería poco afectado. Lo siento Pimiento :(

7. De los blogs que lees habitualmente, ¿cuál te hubiese gustado ser tú el autor/a? 
Uf!de muchos! del de Pimiento y Tomate por ejemplo (y no es peloteo). 

8. Si alguien te propusiese colaborar en tu blog escribiendo una entrada semanal, ¿le dejarías o le dirías: Quita bisho!!! Créate tu propio blog usurpadorr!
jajaja de hecho hace tiempo que le digo a Id que si quiere colaborar en mi blog tiene la puerta abierta, pero no hay manera. Un colaborador semanal no hace daño, y más si aporta nuevos lectores.

9. Si un día se te aparece tú yo del futuro medio muerto y antes de volver a desaparecer te dice: El blog….
¿Qué harías? 
Me quedaría un poco mosca, dándole vueltas a cuál sería el final de la frase, pero seguramente al día siguiente lo olvidaría todo y seguiría con mi vida.

10. Un día tu madre te dice que ha descubierto un blog que le llama la atención, y resulta que es el tuyo. ¿Se lo dirías?
¿Mi madre delante de un ordenador? eso no pasará Nunca. Le tiene auténtica tirria a todos los chisme tecnológicos. La "tablex" de mi padre no la quiere ni tocar. Así que sería un milagro divino que mi madre descubriera mi blog.

11. Una revista te pide que trabajes para ellos escribiendo una columna con el mismo contenido del blog, pero a cambio no sólo tendrías un buen sueldecillo, sino que tendrías que perder el anonimato firmando con tu nombre, apellidos y una foto. ¿Aceptas?
Mi careto y nombre en una revista? nop! me encanta mi anonimato, me hace sentir como Batman o Superman.

Ahora debería formular 11 preguntas. A ver... uf! ¡qué difícil!
Mis preguntas son:

1. ¿Qué bloguero o bloguera te gustaría conocer en persona?
2. Tienes pareja, la quieres mucho, pero un día te plantea un ultimatum: el blog o yo. ¿Tú que harías?
3. ¿Actualizas cada día? ¿cómo lo haces?
4. ¿Te has planteado nunca cerrar el blog?
5. ¿Cambiarías de formato y reconvertirías tu blog en un videoblog?
6. ¿Tus familiares y amigos saben que escribes un blog o lo haces en secreto?
7. ¿Por qué empezaste con esto de los blogs?
8. Conoces a alguien y descubres por casualidad que también tiene un blog donde explica su vida con pelos y señales. ¿Se lo dices o esperas un poco para averiguar lo que cuenta de ti en su blog?
9. ¿Este es tu primer blog o has escrito otro con anterioridad?
10. Si crearas otro blog paralelo al tuyo ¿de qué temática sería?
11. ¿Te has puesto a seguir un blog que ni siquiera lees sólo para conseguir un follower de vuelta?

Entiendo que el propósito del premio es dar a conocer otros blogs, pero eso de escoger me cuesta mucho y además no quiero obligar a nadie a responder preguntas.
Así que, como todos me parecen dignos de premio, os invito a echar un vistazo a mi lista de blogs (la encontraréis en mi perfil) donde seguro descubriréis bitácoras interesantes. Y si os apetece, podéis responder a las preguntas en vuestros blogs o también en los comentarios.

Os deseo un Feliz 2014!!! :D

viernes, 27 de diciembre de 2013

roce familiar


Cada año me pregunto si es una bendición o un castigo que los catalanes tengamos esa especie de segunda Navidad que es Sant Esteve. Dos días seguidos de comilonas y roce familiar puede ser a la vez un placer y una tortura. Creo que podría sobrevivir perfectamente, y sin pasar hambre, durante más de dos semanas. Y eso que todavía queda Fin de Año, y Reyes! El día 6 preveo que saldré rodando de la mesa...
Mi madre hizo tantos canelones que para Sant Esteve me quedé sin su tradicional sopa de galets, y como si fuera el día de la marmota, volvimos a comer canelones (creo que empiezo a odiarlos). Pero lo que me cabreó el día de Navidad fue que mis sobrinos, de estrangis en la cocina, arrasasen con el turrón de Suchard y cuando los turrones llegaron finalmente a la mesa sólo quedaba un minitrozo. A parte de este trágico y desgraciado incidente, la comida de Navidad (en mi casa no celebramos la Nochebuena) fue extrañamente agradable y tranquila. Cuando llegó el cuñado-malo lo saludé como siempre y charlamos unos minutos. Como yo no soy tonta, mientras poníamos la mesa, lo situé estratégicamente lejos de mi silla, y así evité tener que soportarlo durante toda la comida. A mí lado puse al cuñado-bueno, que es como un hermano para mí, aunque muchas veces me quite de quicio su testarudez y su visión neoliberal de la economía. 
Los niños, a parte de "robarme" el turrón de Suchard, recitaron poemas y cantaron canciones. Hubo algún rifirrafe verbal pero el espíritu navideño (si eso existe) hizo que se disipara y no llegara a discusión. También hubo tiempo para una apuesta infantil que ganó, como me suponía, mi sobrina Boo que es más lista que el hambre. 
Después de la sobremesa los adultos, incluidos mis padres, jugamos al juego de los personajes. Era un poco lío con tanta gente, pero nos lo pasamos genial. 
Al día siguiente, por Sant Esteve, mis dos hermanas mayores fueron a casa de sus familias políticas, por lo que la comida fue mucho más tranquila (sólo éramos seis). 
En resumen, este año tuvimos un buen día de Navidad, pero lo que resta de semana la preveo más explosiva. Con tanto roce familiar empiezan a surgir ampollas y rozadoras... Y es que ¿por qué es más fácil querer a la familia en la distancia? ¿y por qué cuando los tienes cerca demasiados días se te empiezan a hacer insoportables? quizás querer por control remoto es más fácil ya que se idealizan las relaciones; y en cambio, cuando el trato es diario, surgen los conflictos y las desavenencias y el amor se contamina con otros sentimientos menos puros. 
Y a vosotrxs, ¿que tal fue os fue el día de Navidad? 

Estos días de vacaciones estoy aprovechando para ponerme al día con Lost Girl, Id y yo ahora nos hemos viciado a esta serie. Si miráis la promo que hay a continuación entenderéis el porqué ^^'

martes, 24 de diciembre de 2013

Bon Nadal!



Esta Navidad se prepara movida. Mi madre ya tiene tropecientos canelones hechos y los nervios alterados. Mi hermana mayor y sus dos retoños diabólicos pasarán la semana en casa y eso ya es suficiente para que los nervios de mi madre -que tiene cero de paciencia- trepen por las paredes. Lo que no sabe, es que el matrimonio de mi hermana mayor está haciendo aguas. El otro día me explicó que mi cuñado y ella se han dado una última oportunidad para arreglar las cosas, pero algo me dice que la palabra divorcio empieza a perfilarse en el horizonte. Mi hermana me ha explicado historias que hacen que empiece a odiar a mi cuñado, y eso no es bueno antes de una fiesta tan familiar como la Navidad. Mañana haré un esfuerzo, no por hipocresía sino por espíritu navideño, para saludarle y hacer como si nada; pero ya está. Mi hermana 2, que también sabe parte de la historia, no creo que sea tan diplomática con él. Sea como sea, este año tengo ganas de pasar un feliz día de Navidad.
Pero no todo son malas noticias. Hoy mi hermana 3 la Gruñona nos ha anunciado que ha encontrado trabajo. Esta misma mañana ha ido a una entrevista y a la hora de comer la han llamado para comunicarle que el trabajo era suyo. 
Además esta noche haremos el Caga Tió en familia con todos mis sobrinos. Damien, que tiene cuatro años y es la única que todavía cree en el Tió, no para de alimentarlo a base de mandarinas. Es una tradición bonita pero de aquí un par de años, cuando Damien sepa la verdad, supongo que dejaremos de celebrarla.
Me gustaría pasar el día de Navidad con Id pero de momento cada una lo celebra con sus respectivas familias. Además supondría un dilema: ¿con quién celebraríamos el Nadal? con la suya o con la mía? supongo que ya se verá...

Y para terminar el post (hoy sí que toca villancico) os dejo con este precioso Have Yourself a Merry Little Christmas que Cat Power ha versionado para una conocida multinacional.

¡FELIZ NAVIDAD!  BON NADAL!!

viernes, 20 de diciembre de 2013

inmigrante digital


En mi casa los Reyes Magos han llegado antes que la Navidad. ¿Será por qué somos muy buenas personas? ¿O por qué los Reyes se han extraviado por culpa del gps de sus smartphones? (eso les pasa por fiarse antes de ese chisme que de una estrella fugaz milenaria). Pues por ninguna de las dos razones, sino por la tozudez y la obstinación de mi padre.
El hombre hace tiempo que vive más obsesionado que Gollum por poseer una tablex. Sí, una tablex, no me he equivocado al mecanografiar la palabra. 
(se abre inciso)
Mi tía, que tiene un talento innato para la terminología es una genia inventando palabras. Suya es la invención, ampliamente conocida por toda la familia, de llamar 'wiki'  a esa fruta extrañamente peluda que el común de los mortales nombra como kiwi.
Su último neologismo es la palabra 'tablex', y de ahí no la sacas. Al contrario, ha conseguido contagiar a mis padres ese extraño vocablo y ahora todas las hermanas lo utilizamos medio en coña. Bien, hemos conseguido una pequeña mutación y de 'tablex' hemos conseguido que mis padres también digan 'tablets' (de ahí ya no pasan).
(se cierra el inciso)

Pues como decía, mi padre -que nunca ha sentido curiosidad alguna por un ordenador o por un móvil- estaba emperrado en que quería una tablex, y quería una tablex! Hacia semanas que me enseñaba diferentes ofertas en revistas de electrodomésticos y me preguntaba cuál era la mejor (imaginad lo que es explicarle a alguien que no tiene ni idea de informática lo que es una memoria ram o un procesador). 
Hasta que una mañana, mi padre se puso la chaqueta con una única meta entre ceja y ceja: conseguir su ansiada tablex. Por suerte mi madre le interceptó el paso y consiguió disuadirlo: "¡Si no tienes ni idea de tablex! ¿cómo vas a ir tu solo a comprarla? ya irán la niñas!!". Y las niñas fueron esa misma tarde a comprarle la dichosa tablets y se la dieron nada más llegar a casa envuelta en un precioso papel de regalo. Sorpresa, sorpresa... ¿qué será? (en mi casa somos un desastre con las sorpresas, ¿se nota?). ¡Sí, una tablex! 

(espero que mi padre no acabe utilizando su tablex así...)

Pero lo más penoso vino después; ¿por qué os acordáis que mi padre no tenía ni pajolera idea de chismes tecnológicos e informática? Así que toda la semana le he estado dando clases de internet: qué es Google (ya le he dicho que es como Dios, que lo sabe todo), Wikipedia, Youtube..., pero está siendo más difícil de lo que esperaba. Y es que las diferencias entre una nativa digital y un inmigrante digital (me pirran este tipo de nomenclaturas) son abismales. A mi padre toda la jerga internauta le suena a chino mandarino; pero paso a paso, tengo la esperanza que consiga defenderse sólo en el ancho mar de internet.
Eso sí, aprovechando que mi padre tiene una tablet le he instalado algunas aplicaciones interesantes; como el Angry Birds Star Wars, jeje...

(sí, más o menos, esa soy yo jugando a los Angry Birds)

Pero los Reyes no solo se han adelantado con mi padre, sino que han dejado un regalito en forma de premio para Id. Sí, mi talentosa y artística novia ha ganado un concurso organizado por Lomography y el premio ha sido esta preciosidad de cámara. Creo que el premio me ha hecho más ilusión a mí que a ella. ¡Se lo merecía tanto!

Y para terminar, no os dejaré con ninguna canción de Navidad (todavía no toca) sino con el primer trailer de los Oscars protagonizado por Ellen DeGeneres (fijaos en el minuto 0:27, a la derecha, aparece una doble de Janelle Monáe, jaja).

lunes, 16 de diciembre de 2013

lecturas invernales

foto primaveral para combatir e ignorar el frío

Frío, frío, y más frío. Todavía no ha empezado el invierno y ya estoy harta de él y de tantos días de niebla. Me consuelo pensando que a partir de Navidad las horas de luz empezarán a crecer. 
Además odio el invierno porque los fines de semana son aburridos y tengo más tendencia a la procastinación. Por cierto, ¿os habéis dado cuenta de lo adictivos que son los vídeos de gatitos? es empezar a mirar uno y es un no parar (muy fan de Grumpy).
Lo único positivo del invierno es que dedico más horas a la lectura. Este mes llevo un buen ritmo. Antes tenía la costumbre de anotar en una libreta los libros que iba leyendo, y así, al cabo del año, sabía cuantos había leído en total. Creo que volveré a hacerlo cuando empiece el 2014.

Desde que en verano fui a una charla sobre mujeres lesbianas en el mundo editorial (revistas, fanzines, comics) a la que asistimos durante el Girlie, tenía pendiente leer alguna novela gráfica de Susanna Martín.
En la biblioteca de la miniciudad de Id tienen un buen fondo bibliográfico de cómics. Allí encontré dos novelas suyas que me interesaban: Alicia en el mundo real, y Sonrisas de Bombay.


La primera novela, con guión de Isabel Franc e inspirado en su propia experiencia, narra en clave de humor  la historia de Alicia, una mujer que ha superado un cáncer de mama gracias a su espíritu luchador y positivo.
La segunda, Sonrisas de Bombay, es una adaptación del bestseller de Jaume Sanllorente (Sonrisas de Bombay. El viaje que cambió mi destino) que nos cuenta como un viaje a la India, cambió la vida de este chico. Una historia humana maravillosa. La verdad es que me ha tocado mucho la historia de Sanllorente y me ha hecho interesarme por su trabajo y la ONG Sonrisas de Bombay.
Tal como nos dijeron en la charla que os he comentado, os animo a leer más novela gráfica -si es que aún no lo hacéis. Cuando explico que he leído tal o cual cómic todavía hay gente que me mira con cara de "vaya friki", como si leer cómics sólo fuera cosa de niños. No saben lo que se pierden. Estos dos libros son un claro ejemplo de como se pueden tratar problemáticas sociales diversas con la misma profundidad que lo haría una novela o una película. 

Cambiando de formato, también he leído dos novelas muy distintas entre sí que me han gustado mucho: Stoner de John Williams y Jesús me quiere de David Safier. 


La historia que cuenta Stoner es bien simple: un hombre sencillo e íntegro, criado en una granja de Missouri, ingresa en la universidad para estudiar Agricultura. Una vez allí, descubre la magia de las palabras y la literatura y decide dedicar su vida a hacer de profesor en la universidad. Una vida discreta, un poco opaca, explicada con intensidad y una exquisita sencillez, con unos personajes de gran profundidad y un final de gran belleza. Una novela conmovedora que fascina más por el cómo que por el qué.

Y si lo que buscáis es pasar un buen rato con una lectura más desenfadada, os recomiendo Jesús me quiere de David Safier (de este mismo autor también me gustó Maldito karma). No es una gran obra de la literatura pero os hará reír; ¿por qué os imagináis a George Clooney haciendo de Satanás y a Emma Thompson de Dios? Visto el éxito de las novelas de Safier (guionista, por cierto, de Berlín, Berlín, una serie que emitían por TV3 y que me gustaba bastante) me extraña que Hollywood todavía no haya llamado a su puerta...

Y para terminar con buena música, estos días en mi iPod no para de sonar el nuevo trabajo de Noah and the Whale, Heart Of Nowhere.



viernes, 13 de diciembre de 2013

lo que sueñas vuela

 foto: Katherine Squier

¿Vosotr@s recordáis vuestros sueños? porque dice mi hermana3 la Gruñona que ella no sueña, o por lo menos que nunca recuerda haberlo hecho. Yo en cambio sueño como una condenada, que diría mi madre. Y hay temporadas en que esos sueños son tan vivos, que los recuerdo perfectamente durante todo el día. A veces son tan normales y cotidianos (sueño cosas como que me levanto y me ducho, o que estoy charlando con unos amigos en un bar) que durante los primeros minutos después de despertarme dudo si todo no habrá sido real. 
Esta semana está siendo de esas, bien no del todo porque el otro día soñé que era amiga de Jennifer Morrison (^^). Es lo que tiene entretenerme mirando fotos en tumblr con els hastag "swan queen" antes de irme a dormir, que se me altera el subconsciente.
Pero el mejor sueño ha sido el de esta noche que ha sido del tipo erótico-festivo...
Cuando compartía piso de estudiantes tenía una compañera que siempre tenía sueños eróticos, pero lo peor es que le encantaba explicármelos mientras desayunaba (sí, era muy "disgusting").
¿Y con quién ha tenido ese sueño húmedo? os estaréis preguntando panda de cotillas. Pues con Id! (ya os he dicho que tengo una semana de sueños cotidianos), soy tan fiel que no la engaño ni en sueños, jeje... Aunque en la vida real tenemos un pacto verbal que me permitiría serle infiel en caso que Natalie Portman o Elena Anaya me hicieran proposiciones indecentes (jojo... me emociono sólo con pensarlo). Sí, somos una pareja muy liberal...


Y que conste que todo esto no tiene nada que ver con mi temor ante los ataques Pikachu de Id.
¡Ah! ¿Nunca os he hablado de los ataques eléctricos de Id? pues mi querida novia, cuando vamos a dormir y me acurruco junto a ella, suele tener muchos “mioclonus nocturno”, que suena chungo pero no son más que esas típicas sacudidas o sensación de caer que tenemos unos minutos antes de dormir. Seguro que sabéis de lo que os hablo, a mí también me pasa, pero el caso de Id es excepcional. 
No os podéis imaginar lo que es estar durmiendo plácidamente y abrazada a ella y de repente despertarme con la sensación que me ha fulminado un rayo. Una vez se durmió con su mano sobre mi cabeza y experimenté como sería morir electrocutada.
En fin, se le perdona todo porque es un amor y la pobre lo siente en el alma cuando eso sucede.

(esa soy yo durante un ataque Pikachu de Id)


Y hablando de sueños, nada mejor que despedir el post con este delicioso tema de Marlango (Id, ¿puedo incluir a Leonor Watling en nuestro acuerdo de infidelidades permitidas?)

lunes, 9 de diciembre de 2013

creatividad



Navidad se acerca sigilosamente y este año me coge con un ánimo indiferente. Cuando era pequeña era una Christmasfan: adoraba la Navidad y todo lo que conllevaba. Con los años -sobretodo en la veintena- me pasé al lado oscuro: las Navidades me ponían triste, nostálgica, incluso acaricié la idea de odiarlas al estilo señor Scrooge. Pero empiezo a creer que tengo una relación pendular con estas fiestas y ahora me encuentro en el punto medio. Si así es, ¿estoy en camino de volver a emocionarme con la Navidad? Bien, si los anuncios de lotería siguen siendo tan terroríficos seguro que no...
Sea como sea, cada año vuelvo -como si no pudiera evitarlo- a pasear por la Fira de Santa Llúcia de Barcelona; a pesar de que cada año, las multitudes por culpa del puente de la Constitución, me hacen prometerme que no volveré a hacerlo (sí, toda la fuerza se me va siempre por la boca). Supongo que el carisma de los caganers puede con cualquier fobia.
este año me hizo mucha gracia el Darth Vader caganer

A parte de pasear por la Fira, comer el típico gofre en Portal de l'Àngel (si eres de Bcn ya sabes de que te hablo) y coger casi un ataque de epilepsia con las luces histéricas de Pç. Catalunya, también fuimos a esta exposición en La Virreina. Me gustó pero había alguna serie de fotografías que para mí era prescindible.

También ha habido tiempo para ayudar a mi sobrina Damien con unos deberes del cole: hacer alguna manualidad navideña con un cd. Este fue el resultado final:

(siento la mala calidad de la foto, está hecha con mi cutremóvil)

Cuando tenía la edad de mi sobrina quería ser pintora y adoraba la asignatura de Plástica. Todavía me pongo orgásmica cuando veo maravillas como ésta. Ese gusto por las manualidades lo he heredado de mi madre, que tiene un talento especial para todo lo que sea decoración, dibujo, confección... Aunque ella funciona por obsesiones. Primero tuvo una época patchwok, después le dio por la mandalas, después por hacer mochilas (me hizo dos preciosas) y ahora por hacer bufandas. Pero cuando empieza diciembre, su obsesión temática por excelencia es la decoración navideña. Este fin de semana puso en marcha la operación Navidad y se fue a la montaña a buscar musgo y más materia prima para la construcción de su megapesebre, que bien se merecería un programa especial en Mega construciones. A veces me permite ayudarla porque dice que soy la única de sus hijas que ha heredado "su gracia" para estas cosas (es así de simpática).
En mi época escolar, en cambio, nunca destaqué en lengua ni me gustaba escribir. Dibujar y pintar siempre eran mis prioridades. No fue hasta la pubertad que empecé a desarrollar mi amor por la lectura y la escritura.

Hace unas semanas leí esta interesante entrevista a Ken Robinson, experto en creatividad, que propone un sistema educativo que enseñe a innovar. Según Robinson "la creatividad se aprende igual que se aprende a leer". Nuestro actual sistema educativo fue concebido para satisfacer las necesidades de una sociedad industrializada: mano de obra disciplinada y jerarquizada en distintos grados de preparación técnica y funcionarios para servir al Estado moderno. Una escuela que incentiva la pasividad, el conformismo y la repetición; y donde se penaliza el riesgo creativo y el error.
Robinson afirma que todos tenemos la capacidad de ser creativos y que estas facultades se pueden desarrollar y que precisamente descubrir en que somos únicos y diferentes debería ser la función principal de la educación, y no la de clonar estudiantes. (Exactamente lo mismo que opina el obtuso del ministro Wert...¬¬).


La palabras de Robinson me hicieron recordar como me frustraba, cuando en el colegio la maestra nos hacían pintar a todos el mismo dibujo con los colores que ella nos indicaba. Cero creatividad, borreguismo cromático. No entendía dónde estaba la gracia de pintar todos el mismo dibujo con los mismos colores.
Y la entrevista también me hizo reflexionar sobre mis propias capacidades creativas, sobre cuál es "mi elemento", esa actividad que -según Robinson- es capaz de alterarme el sentido del tiempo, aquello que me apasiona. Y descubrí, por suerte, que hay muchas cosas que lo hacen.
Desde hace algún tiempo quiero unir dos de mis actividades preferidas en una. ¿Y cuál es? la tipografía, el arte de escribir dibujando. Cuando pueda, y sino de manera autodidacta, me gustaría hacer algún curso de tipografía. Y también alguno de diseño gráfico, de edición de vídeo, de fotografía...

Y según vosotros, ¿cuál es vuestro talento? ¿qué habilidad os hace sentir realizados y vivos?

Si queréis saber algo más sobre el tema os recomiendo esta divertida charla de Ken Robinson.

viernes, 29 de noviembre de 2013

historias que nos contamos

 
más fotos del estilo aquí

"Me está claro que siempre estuve ahí, en algún lugar del ADN de mis ancestros, sólo esperando para nacer. Así que este sujeto único siempre ha existido, aún en el misterio de la nada."
 -Stories we tell, Sarah Polley

En mi pueblo todo el mundo anda revolucionado por la creación de un grupo de Facebook titulado "Nuestro Minipueblo de antes" (donde pone "minipueblo"-no es que se llame así- se entiende que va el nombre real de mi pueblo). En este grupo, creado por dos vecinos de la localidad, la gente puede compartir sus fotos familiares antiguas y así redescubrir y/o recordar como eran antes nuestras calles, edificios, colegio, trenes, fiestas y antepasados.
La idea ha tenido tanto éxito que a la semana de su creación el grupo ya tenía más de 400 miembros (ahora supera los 600). Aunque la idea, muy novedosa no es porque un grupo parecido ya existía con la ciudad de Barcelona. Pero la gracia de hacerlo con un pueblo es que aquí todo el mundo se conoce y realmente hace mucha gracia reconocer en las fotos -por ejemplo- que esa chica en bicicleta por la calle mayor es la abuela de Fulanita. En algunas caras desconocidas detectas un aire de familia, un "déjà vu" que te hace suponer que ese debe ser el padre de Menganito. O descubrir que esas viejecitas que van cada domingo a misa, aunque parezca obvio, también fueron jóvenes y guapas. Aunque para mí, lo más curioso es comprobar lo mucho que ha mejorado nuestro pueblo; y como algunas casas siguen estando iguales, mientras que otras -entre ellas el antiguo cine- han desaparecido para siempre. Memoria colectiva compartida por obra y gracia de las redes sociales.
La creación de este grupo ha motivado que mucha gente del pueblo haya desempolvado sus antiguas fotos familiares y ahora las exhiba orgullosa de su pasado. 
Mi madre, tras muchas reticencias y alguna censura, ha permitido que colguemos algunas de sus fotos de niñez y juventud. En un primer momento le hacía reparo pero ahora le encanta que le digamos la cantidad de "me gustas" y comentarios que han conseguido sus fotos.
Y aunque mi padre no es de aquí, sino de un pueblo cercano, el otro día, hablando de fotos, bajó una caja rebozada de polvo del desván con las fotos que tenía mi abuela en casa. Algunas de esas imágenes no las había visto nunca: mi padre con apenas un año sentado en una silla, con un pelo tan rizado y rubio que parece un querubín. En una mirada, una sonrisa, un gesto, descubrimos parecidos antes desconocidos que nos sorprenden. Mi abuela joven y regordeta en cuyos rasgos veo fugazmente a mi hermana mayor. En otra foto, mi padre adolescente en compañía de sus amigos tiene la misma pose que mi sobrino. 
Seguimos examinando las fotos como quien contempla un tesoro, buscando en ellas, sin darnos cuenta, retazos de un ADN común. Es como si en ese pasado desconocido nos buscáramos a nosotros mismos, como si buscáramos ese eslabón que nos vincula con unos antepasados con los que compartimos algo profundo y desconocido.


Casualidad o no, todo esto sucede el mismo día que descubro una película excelente de Sarah Polley titulado Stories we tell. Un documental sobre la memoria y la forma en que contamos las historias de nuestras vidas.
Stories we tell se centra en la historia familiar de la propia directora que plantea el guión de la película a partir de las diferentes versiones de lo ocurrido de todos los familiares y amigos que estuvieron involucrados. Polley pone de manifiesto que la verdad acerca del pasado "muchas veces es efímera y difícil de identificar [...] termina siempre con cambios y ficciones en ellas, casi siempre no intencionados." A pesar de eso, la directora intenta buscar la verdad dentro de cada situación, ya que esa es la función crucial del arte. 
A medida que el documental avanza, descubrimos como un chiste familiar acabó volviéndose real y que precisamente ahí, reside el núcleo central de la historia. Llegados a este punto, uno de sus entrevistados pone en duda que la verdad se obtenga recogiendo testimonios, porque "la gente tiende a declarar en función de lo que ha visto, de lo que ha sentido, de lo que recuerda y de sus lealtades. Y acumulando versiones nunca se llega al fondo de las cosas".
Stories we tell es un ejercicio de sinceridad brutal; una reflexión sobre como nos explicamos nuestras historias, sobre la plasticidad del concepto familia, como ésta puede condicionar nuestras decisiones vitales y como pueden llegar a desconocerse entre sí sus miembros.

Para terminar, señalar que hay dos películas en cartelera que tengo muchas ganas de ver que también giran entorno al tema de la familia. El remake de Cuentos de Tokio, Una familia de Tokio de Yôji Yamada, y De tal padre tal hijo, de Hirokazu Kore-Eda.

domingo, 24 de noviembre de 2013

smartphobia



Recientemente he descubierto que mis hermanas charlan y comparten fotos entre ellas por whatsapp. Que mi hermana 3, la Gruñona, se haya comprado un smartphone (o un sillyphone como diría el chico desordenado) me ha convertido oficialmente en la sister tecnológicamente "marginada" de la familia.
¿Eso me molesta? un poco en la superficie, pero nada en absoluto en el fondo. Tras comprobar lo enganchadas que están algunas de mis amistades y hermanas al móvil, paso de aceptar esa especie de servilismo o esclavitud moderna que han supuesto apps como WhatsApp y Line. De hecho ya mantengo una relación de amor-odio con mi móvil actual, que vive medio abandonado entre mi habitación y mi bolso. 
En cierto modo (Id, perdona lo que voy a decir ahora) que le robaran el Galaxy a Id fue un alivio porque no me gustaba como ese aparato la estaba abduciendo. Lo único para lo que le hecho en falta es porque me molaba mucho hacer fotos con Instagram (a la práctica la cuenta de Id era casi mía, jiji)


¿Pero vivir pendiente de los malditos mensajitos de los grupos de whatsapp? no way! No tengo nada en contra de los smartphone, pero sí del uso que alguna gente hace de ellos. ¿Por qué vosotros encontráis normal que la gente vaya tecleando por la calle como zombies y ni se aparten cuando te cruzas con ellos? ¿Qué pasa, me he vuelto transparente? tengo ganas de gritarles. Pero lo paradójico de los smartphone es que sirven para todo menos para llamar. Es el primer teléfono de la historia que menos se utiliza como tal. Ahora la gente ya no se llama, se "whasapea".  Y claro, como yo no tengo whatsapp, me he vuelto "una amiga cara": para hablar conmigo me tienen que llamar o enviar un sms (eso que cuesta dinero y mucha gente casi ha olvidado lo que es).
Otra cosa que detesto de los smartphones, es quedar con alguien y de repente encontrarme charlando sola porque esa persona está atendiendo a sus mensajes en lugar de escucharme a mí, que estoy ahí delante. Y eso empieza a ser una epidemia alarmante. La persona física, la que se tiene en frente, ya no es importante, uno debe obedecer ciegamente a ese pitido tiránico, debe leer el mensaje, responder, sin tener en cuenta que ha dejado con la palabra colgando a ese otro amigo que ha hecho el esfuerzo de quedar cara a cara para charlar.


Por lo menos los smartphone han conseguido algo bueno. Ahora en los vagones de tren ya no se escucha la cháchara incesante y las conversaciones inútiles de la otra gente hablando por el móvil (a mí -en cambio- siempre me ha dado vergüenza hablar por teléfono en los transportes públicos). En su lugar, ahora se escuchan constantemente pícaros pájaros piando, como si una estuviera en medio de un bosque frondoso en plena madrugada. Aunque el teclear frenético de mis compañeros de asiento pueda llegar a inquietarme. 
No, definitivamente me importa un bledo -como diría Red Butler- no tener whatsapp aunque eso suponga sentirme excluida de las conversaciones ajenas. No cambiaría mi libertad por el yugo de un trino.

(Vale, lo reconozco. No quiero tener smartphone porque soy débil y sé que si uno de esos aparatitos cayera en mis manos sería la más adicta del mundo). 

Mirad que cosas más chulas se pueden hacer gracias a Instagram.

Nota post-edición: vía facebook me hacen llegar este corto titulado "iDiots", ideal para ilustrar este post.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

just like heaven

foto: Id

Semana de actividad frenética con una pausa en el fin de semana para ponerme enferma. Después de una indigestión inclemente que me dejó hecha polvo todo el fin de semana, he pillado un resfriado de aquellos que no te abandonan durante semanas. ¡Puto frío! Además me perdí el concierto de Els Pets, aunque para mi consuelo su nuevo disco (a parte de dos o tres temas) me ha dejado bastante indiferente.

La semana pasada pareció, tanto por el buen tiempo como por la hiperactividad, un espejismo de primavera. Ayudé a Id con dos sesiones de fotos infantiles: una fue genial y la otra fue más complicada, pero el resultado final ha sido asombroso. Id hace maravillas con la edición de imágenes. 
También hubo tiempo para sesiones de fotos improvisadas y divertidas con mis sobrinos. Coincidiendo con el Movember -contracción en inglés de 'moustache' (bigote) y 'november' (noviembre)- hicimos un bigote y una barba con cartulina y nos hicimos fotos; mis sobrinos se lo pasaron pipa.
Como cada año -ya es una especie de tradición instaurada- fuimos al CCCB a ver la exposición de World Press Photo. Esta edición me gustó más que la del año anterior. Hubo fotos y reportajes que me dejaron muy afectada por lo que flipé con la cantidad de niños que acompañaban a sus padres a la exposición.

Repetimos película con Léa Seydoux, pero esta vez no fue Adèle, sino Sister. Una película dura, donde se nos muestra la relación de amor y odio entre una joven y su hermano pequeño Simon, el auténtico responsable del pequeño núcleo familiar. Un retrato desolador e inolvidable de una infancia herida que en ciertos momentos me recordó a Los 400 golpes de Truffaut.
También acudimos a un evento misterioso al que nos invitó Carrie: la presentación de un proyecto webblog en una nave industrial del Poble Nou. Mucho moderno y pseudointelectual bebiendo cerveza Moritz, pero por lo menos la fiesta sirvió para reencontrarnos con el grupo de las Heteras.

Pero el acontecimiento más importante de la semana fue la celebración de nuestro cumpleaños de pareja. Queríamos que fuera un día especial, un día para nosotras solas, pero resultó ser de lo más concurrido. Quedamos para comer en Gràcia con Pat, con quien charlamos largamente sobre La vie d'Adèle (sí, ya es un tema recurrente entre bolleras). Después tomamos el café con el padre de Id, que estaba de paso por la ciudad. De ahí, visita corta a la fiesta de cumpleaños de mi ahijada la terrible en un chiqui park. Luego nos fuimos directas hacia el cine. Tenía entradas para el preestreno de la última película de Woody Allen, Blue Jasmine. ¡Nos encantó! sobretodo la actuación de Cate Blanchet y Sally Hawkins. Dos hermanas tan diferentes como el día y la noche que con mucho humor -como sólo sabe hacerlo Allen- nos vienen a decir que ante vida sólo hay dos opciones: resignarse o volverse loco. Todo lleno de situaciones hilarantes y cómicas con unos personajes secundarios fantásticos (memorable el primer encuentro entre Jasmine y el nuevo novio de su hermana y un amigo).
Después de la película fuimos a cenar al Tarannà. Y como nos pasó en nuestra primera cita, elegimos un mal plato. Pero a parte de esa nota negativa, el día fue perfecto. Además Id me regaló un colgante que me gustó muchísimo.
¿Y cuántos años cumplíamos? ¡Cuatro! Qué rápido pasa el tiempo! antes solía asustarme al pensar en relaciones tan largas pero ahora hay algo que me sorprende todavía más. Y es que en cuatro años de relación siento que cada día quiero más a Id, que nuestro amor, en lugar de debilitarse o erosionarse con el paso del tiempo, se ha hecho más fuerte y ha crecido de una manera maravillosa. Id sigue siendo y será lo mejor que me ha pasado en la vida.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

¿Me gustó La vie d'Adèle?


*Aviso: el post contiene spoilers.

Hace un par de días que tengo este post pendiente, y no porque no haya tenido tiempo -que también- sino porque no podía. Me explico. El lunes por fin fuimos a ver La vie d'Adèle. Después de escuchar y leer tantas opiniones diferentes temía que mi visión de la película se viera intoxicada.
¿Me gustó? cuando salí del cine era incapaz de responder a esta simple pregunta. Acababa de salir de una experiencia cinematográfica de tres horas que me había sacudido como pocas películas lo han hecho. Al día siguiente, el film seguía vivo en mi mente y todavía era incapaz de decidir si me había gustado o no. Y eso no es malo para nada. Hay historias que necesitamos procesar y que reposen para poder verbalizar lo que nos han provocado. 
Primero de todo decir que La vie d'Adèle no es propiamente una adaptación de El azul es un color cálido, sino más bien una aproximación al cómic de Julie Maroh. Por lo tanto, creo que deben considerarse las dos obras como entes diferentes porque decir que me gustó más la novela que la película no sería del todo cierto.
La vie d'Adèle, como su título indica, es básicamente el personaje de Adèle (ya no Clementine como en el cómic). Kechiche quedó prendado, como le pasa a la mayoría de espectadores, de la vivaracha Adèle Exarchopoulos, dejando un poco de lado el personaje de Emma (Léa Seydoux) que en algunos momentos me resultó demasiado pedante. No se incide tanto en el proceso de aceptación de la homosexualidad de Adèle; por ejemplo nos perdemos la reacción de los padres al enterarse y el apoyo que le ofrece Emma. Además, el film hace hincapié en unas diferencias de clase y culturales entre las protagonistas que no existen en el cómic.
Pero me gustaron las referencias literarias y filosóficas que intercala Kechiche, así como las reflexiones sobre los flechazos y la inevitabilidad de la tragedia.



La vie d'Adèle nos ofrece una bella historia de amor, a veces tierna y pasional, otras cruel y descarnada. Adèle Exarchopoulos hace un trabajo brutal, nunca había visto una actriz entregarse de ese modo, su actuación es fresca, espontánea, de una autenticidad que transpira verdad. Vida en estado puro. Aunque creo que no eran necesarios tantos mocos (en la vida real también existen pero, como el personaje de Emma, la gente se los limpia), y tantas escenas de Adèle comiendo con la boca abierta (en algún momento me causó cierta repulsión). No hace falta confundir los malos modos con la autenticidad.
Las escenas de sexo me gustaron. Vale, alguna de esas posturas son bastante irrealizables y me sobró tanta nalgada, pero esa pasión existe en el sexo lésbico, que es tan rico y plural como el heterosexual.

Sorprendentemente la película no se mi hizo larga, sólo un poco los últimos 45 minutos. Kechiche tiene un dominio del tempo de la escena extraordinario, con un uso del primer plano que consigue que nos metamos de lleno en la vida de esa adolescente que descubre por primera vez el amor y el deseo. Porque una de las cosas que más transmite la película es sensación de fisicidad; vemos a Adèle durmiendo, caminando, riendo, ensimismarse con el mundo que la rodea con ese labio carnoso de incisivos curiosos, etc. Experimentamos con ella su insatisfacción, ese primer flechazo, el despertar del deseo, los celos, las inseguridades y finalmente el dolor de saber que ese amor nos dejará una cicatriz para siempre.


jueves, 7 de noviembre de 2013

una forma de vida singular


Alison Bechdel

Hoy he leído la noticia que los cines suecos incluirán el test de Bechdel como calificación de sus películas. ¿Y en qué consiste dicho test? os preguntaréis. Es un sistema para evaluar el grado de sexismo en películas, cómics, obras de teatro, etc. que se popularizó gracias al cómic Unas bollos de cuidado de Alison Bechdel (concretamente en "The rule"). 
Una película cumple dicho test si:
  1. En la película salen al menos dos personajes femeninos.
  2. Dichos personajes deben hablarse la una a la otra en algún momento.
  3. Dicha conversación debe tratar sobre algo que no sea un hombre. (fuente Wikipedia)
Una película - por ejemplo- que cumpliría el test sería Tomates verdes fritos; y una que no, la saga de El Señor de los Anillos. En internet ya existe una web donde se puede consultar una lista de películas según su grado de cumplimiento con el Bechdel Test.

Hace días que Bechdel "me persigue". Todo empezó hace unas semanas cuando una lectora del blog me pidió que la ayudara con un trabajo de la facultad. Me preguntaba qué antecedentes, en materia de series, películas o libros, tenía The L Word. Bien, entre la respuesta le destaqué la importancia de Unas bollos de cuidado (Dykes to Watch Out For), ya que muchas de sus tramas y personajes subyacen -en cierta manera- bajo la serie creada por Ilene Chaiken.
A raíz de esa consulta me vinieron ganas de leer al completo las historietas de Bechdel (las había leído de manera intermitente y desde su original en inglés). Así que fui a la biblioteca y las cogí prestadas. ¡No sabéis lo que he disfrutado y lo mucho que me he reído con Mo (el alter ego de la autora y protagonista principal) y sus amigas.
Durante más de veinte años (desde 1987 hasta 2008) estas tiras cómicas han sido una de las representaciones permanentes más antiguas de las lesbianas en la cultura popular y han llegando a ser todo un referente. Pero limitar la audiencia de Unas bollos de cuidado al público lésbico sería un grave error. Como indica la propia Bechdel en la introducción:
"siempre me he mantenido inflexible en mi creencia de que mis historias de lesbianas son historias humanas que abordan cuestiones generales. El racismo, el sexismo, el militarismo, el clasicismo, el imperialismo y la homofobía están vivitos y coleando. Ahora sé que no necesitas ser lesbiana para querer hacer algo al respecto. Sólo tienes que ser humana. O como poco, una forma de vida singular." 
Y tiene razón. Porque el título contenga la palabra "bollos" no significa que las tiras vayan exclusivamente dirigidas a este público. Así que no os las perdáis. ¡Os encantarán! Parafraseando otra vez a Bechdel: "Si yo puedo sentarme a ver una película de Bruce Willis, seguro que un tal Joe Blow puede leer un cómic lésbico."

Y volviendo a Bechdel (ya os he dicho que me persigue), hace unas semanas se estrenó en Nueva York un musical basado en su fantástica novela Fun Home. Me muero de ganas de verlo! Según las críticas el resultado es excelente. ¡Ojalá llegue aquí! aunque no lo creo... ¿Quién se arriesgaría a producir un musical con una protagonista lesbiana y un padre homosexual reprimido?
Porque a pesar de todos los derechos adquiridos, la invisibilidad de las lesbianas sigue siendo un hecho.
Echo en falta más series con personajes lésbicos. Id y yo nos enganchamos a Orphan Black porque sabíamos que contenía una trama secundaria bollo. Y por suerte nos topamos con una serie excelente, altamente recomendable y que te mantiene enganchada de principio a fin (eso sí que es tensión y no la 3a temporada de Homeland).
Y otra serie con un gran grueso de seguidoras lesbianas es Once upon a time. Y nop, aquí no sale ningún personaje bollo hasta la 3a temporada (spoiler).Pero es que los homesexuales, desde tiempos inmemoriales hemos aprendido a leer entre líneas y descifrar los subtextos (véase sino Xena). Para poneros un ejemplo gráfico; así ve la serie una hetero (arriba), y así la ve una lesbiana (abajo):



Y hablando de lesbianas, un vídeo que no os podéis perder sobre la homofobia en Rusia y la connivencia del Comité Olímpico Internacional ante tal discriminación.

sábado, 2 de noviembre de 2013

emoticon girl

ilustración: Blanca Martí 

Los puentes alteran mi percepción del tiempo. Ayer todo el día tuve la sensación que era domingo y hoy, como si estuviera atrapada en el tiempo a lo Bill Murray, vuelve a ser vigilia de domingo. Y es que el día de Todos los Santos es tan aburrido y lento como un domingo, pero con el aliciente de los panellets.
¡Mi madre los hace buenísimos! Son tan adictivos que es imposible comer sólo uno: con lo que engordan acabaré la semana con 5kg de más! Eso sí que es terrorífico y no las películas de miedo que no paraban de emitir en todas la cadenas...
Como ya comenté el año pasado no soy muy fan de este género cinematográfico. Lo único que tolero son las películas de vampiros, y más concretamente las de Drácula (la versión de Coppola para mí sigue siendo la mejor adaptación de la novela; que Winona Ryder -mi amor platónico adolescente- sea la protagonista también ayuda ^^). El componente romántico -en el sentido auténtico del término, no en el cursi- de la figura del vampiro siempre me ha fascinado; como también el monstruo collage creado por Mary Shelly (muy recomendable la lectura del libro).


Pero a pesar de todo eso, empiezo a odiar el Halloween tanto como el Carnaval. Nunca me ha gustado pasar miedo ni que me asusten; lo encuentro de un masoquismo incomprensible. Y como detesto el tema disfraces por mi trauma carnavalero, Halloween es una fiesta que me cae mal; además de considerarla una celebración intrusa y comercial. Puestos a adoptar festividades ajenas preferiría quedarme con el Día de los Muertos.
Sea como sea ya ha pasado, y los centros comerciales pronto empezarán a focalizar su atención en hacernos entrar la Navidad por los ojos.

Hablando de eso... Id me contó que tiene un encargo para hacer fotos a una niña para una felicitación de Navidad, así que me necesita. No sé si os lo he contado pero soy la ayudante oficial de Id en las sesiones infantiles. Dice que soy una gran animadora, que consigo conectar con los niños y hacer que se relajen y disfruten de la sesión; es decir, que soy una payasa. Bien, exactamente dice que es porque tengo cara de emoticón. Hoy me ha enviado esta imagen porque asegura que soy clavada a la niña de los emoticones de facebook. Y no es la única, también me lo dijo un día Jeia y otro mi hermana. Así que si os queréis hacer una idea de como son mis expresiones faciales aquí las tenéis.



<publicidad>Por cierto, si algun@ de vosotr@s -o allegados- necesita una fotógrafa no dudéis en avisar. </publicidad>

martes, 29 de octubre de 2013

ritmos alterados y alguna que otra frustración

foto: Id

Los cambios de hora me alteran los biorrítmos: arrastro cansancio, apatía y sueño durante varios días hasta que mi cuerpo se ajusta al nuevo horario. Este post, por ejemplo, me ha costado el doble de escribir de lo habitual porque tengo la cabeza espesa. Además me deprime que anochezca tan pronto y hace dos días que arrastro un resfriado que han convertido mi nariz en una fuente de mocos.
A eso hay que sumarle que este fin de semana fueron las Ferias, la fiesta más importante de mi pueblo. Todos mis tíos, primos y sobrinos vinieron el domingo a comer a casa en la ya tradicional comida familiar de Ferias; el evento familiar más importante y numeroso del año. Nadie se quiere perder la Feria y como la familia se va ampliando con nuevos miembros, cada año batimos récords de asistencia. 
Mi madre, dos días antes, como una posesa empezó a hacer canalones en cantidades industriales (sobraron más de dos bandejas). Finalmente fuimos 28 comensales (¡suerte que el comedor de casa es grande!). El tiempo de verano hizo que los niños pudieran jugar en la terraza mientras "los mayores" hacíamos la sobremesa.
Como hace ya cuatro años (¡qué rápido pasa el tiempo!) Id también vino a pasar las Ferias a mi casa, y como mis tías y primos no son tontos, ya la tratan como si fuera una más de la familia (eso incluye peticiones de "hazle fotos a mis niños" "tienes que recomendarme una cámara", "tienes que hacerme un curso de fotografía", bla, bla, bla).
En este tipo de reuniones familiares, ya sabemos por experiencia que hay temas (política, fútbol...) que no se deben tocar si no queremos que aquello termine en una tercera guerra mundial. Y más cuando se tienen primos del Real Madrid y ese fin de semana coincide con El Clásico (¡Visca el Barça! :D). Pero aún así, no pudieron evitarse algunos rifirrafes y trifulcas que por suerte no fueron a más. Aunque durante la mañana, ya presenciamos una pelea entre primas en plena feria por una chorrada que me recordó riñas pretéritas de la niñez (yo no estuve involucrada en ninguna, me incomodan ese tipo de situaciones). 
Por suerte la cosa se tranquilizó y acabamos todos en las casetas de los vinos catando vermuts y vinos blancos. También subí con mis primas y sobrinos a los autos de choque, la única atracción en la que puedo subir sin marearme (patético, sip... ¬¬'). Y como el año pasado me quedé con ganas de comprarme un gatito persa de pelo corto adorable (valía 150€!).


Y last but not least, la respuesta a la pregunta "trending topic" del fin de semana entre las bolleras es:
"No, no he visto todavía La vie d'Adèle. "
¡Lo sé, es imperdonable! (snif tamaño XXL) Y más con las ganas que tengo de ver esta película, y eso que ya teníamos planeado ir el domingo por la tarde... Pero las circunstancias y el cambio de hora lo impidieron (y que la película durara 180 min. y que el cine más próximo estuviera a 1h de viaje). Y como Id y yo hemos acordado que la veremos juntas, por incompatibilidad de agendas no podremos verla hasta la semana que viene (snif, snif, snif...). Cuando lo haya hecho prometo un post-crítica con mis impresiones sobre la película. 

Léa Seydoux y Adèle Exarchopoulos 
(foto Matteo Montanari)

lunes, 21 de octubre de 2013

el asiento amigo

Compartment C, car 293 Hopper, 1938

Renfe ha pervertido mi idea de puntualidad: ahora siempre deseo que lleguemos más de 15 minutos tarde para conseguir un billete gratis. Y la verdad es que es un deseo que suele cumplirse a menudo (sí, he vuelto a viajar gratis varias veces)
Pero el otro día cometí un error: escogí mal el vagón. Me explico. Cuando en un vagón hay un cómputo de niños superior a cinco ya la has cagado; en menos de media hora aquello se convertirá en un chiquiparck lleno de gritos infantiles y de niños saltando como monos por el pasillo. Y no importa lo fuerte que pongas el volumen de tu iPod, la voz de los niños tiene una frecuencia tan alta que supera cualquier barrera acústica. No exagero, lo he vivido. Es lo que ocurre cuando coges un tren lleno de niños salidos de la Festa dels Supers que este fin de semana se celebró en Barcelona. Y si a eso le sumas una pandilla de quinceañeras que vienen de compras y con el nivel hormonal subido ya es la bomba. (¿Me estaré volviendo una sociópata quisquillosa o simplemente una amante acérrima del silencio?) 
Por suerte este tipo de viajes son poco frecuentes. He notado un aumento del silencio y el civismo en los trenes (eso me ha hecho recuperar un poco la fe en la gente). 
Viajar sola y que tu desconocid@ compañer@ de asiento  se te ponga a hablar puede ser "peligroso". Si esa persona se empieza a hacer pesada o simplemente no te gusta, tendrás que soportar su conversación -y algún que otro silencio incómodo- durante todo el viaje. Aunque a veces puedes toparte con una desconocida agradable, como me sucedió hace unos días. 
Mi compañera de asiento me preguntó cuando llegaba nuestro tren a la ciudad X y yo le respondí educadamente. Eso llevó a otra pregunta y finalmente me acabó contando su historial de aventuras y desventuras con Renfe. Hasta aquí yo había estado un poco recelosa pero cuando sacó ese tema  tocó mi fibra sensible, ya que las dos compartíamos  indignaciones y fobias renfiles similares. Y ya sabéis que no hay nada que una más a los seres humanos que las adversidades. 
Cuando casi habíamos llegado a su destino ya me había explicado gran parte de su vida: sus problemas laborales; sus malabarismos para compaginar trabajo y vida familiar; su sentimiento de culpa por no poder disfrutar de más tiempo con sus hijas; lo cabrones que eran sus jefes... Cuando llegamos a su ciudad nos despedimos y ante mis deseos que alguno de sus problemas tuviera una pronta solución, me respondió con una amplia sonrisa: "¡Ya te contaré!". Y me imaginé que el resto de pasajeros que escuchaba nuestra despedida debió pensar que eramos viejas amigas o unas conocidas que compartían habitualmente el mismo trayecto.
Cuando el tren reemprendió su viaje me di cuenta que ni siquiera nos habíamos dicho nuestros nombres y que en realidad ella sabía muy poco de mí y yo mucho de ella.  Era evidente que esa mujer estresada necesitaba hablar con alguien y ya se sabe que hacerlo con desconocidos es mucho más fácil. Además no sé que tengo en la cara que  hace que la gente siempre acabe explicándome sus problemas.
Si fuera psicóloga le propondría a Renfe que ofreciera un nuevo servicio a sus clientes: el asiento amigo. Una especie de diván/asiento en cada vagón para quien lo necesite pueda desfogarse de sus problemas existenciales -o de su simple odio e inquina hacia Renfe- con la ayuda de un profesional.


jueves, 17 de octubre de 2013

el secreto está en la salsa

Siempre que paso tantos días sin actualizar siento que debo disculparme, pero a la vez me prometí que este blog nunca sería una obligación, que sólo escribiría aquí cuando pudiera o viniera en gana. Esta vez ha sido una mezcla de las dos cosas. El otoño me pone vaga y un poco abúlica. Además las temperaturas juegan a la montaña rusa con nosotras: ahora  frío, ahora un calor que te torras (por culpa de María Lapiedra no puedo decir esta frase nevermore sin que me venga a la cabeza la dichosa cancioncilla ¬¬') 
He pasado unos días en casa de Id. La pobre se puso enferma, con fiebre y un catarro que por suerte no ha durado mucho. Yo también he estado un poco pachucha estos últimos días, pero lo mío ha sido estomacal y migraña (¿veis como el otoño es perjudicial para la salud?).
Esta semana os podría haber explicado nuestras conquistas culinarias. Invitamos a Manray a comer y probamos un par de platos que tuvieron mucho éxito. Y otro día llevamos a la práctica una receta que hacia años que queríamos probar: tomates verdes fritos. ¿Y sabéis qué? nos quedaron riquísimos! Nunca pensé que me gustaría tanto este plato. Medio en broma, medio en serio (nunca se sabe), Id y yo hablamos de abrir nuestro propio Whistle Stop Cafe. Redondeamos el plan volviendo a ver Tomates verdes fritos juntas y como ahora me estoy releyendo el libro, comparando juntas la adaptación (¡qué rabia que censuraran la verdadera naturaleza de la relación entre Idgie y Ruth!).

nuestros  tomates verdes fritos :) 

También hemos tenido tiempo de ir al cine. A pesar de nuestra fobia compartida hacia Sandra Bullock (lo siento Sandra, junto a Jim Carrey, nunca nos has gustado) fuimos a ver Gravity. ¡Por fin una película con un uso del 3D brutal! una experiencia cinematográfica increíble que me dejó los 90 minutos que dura el film clavada a la butaca. Una subyugación similar a la que debieron sentir los primeros espectadores ante las películas de los hermanos Lumière y Mèliés. Incluso Sandra Bullock -nunca pensé que diría esto- está que se sale y no me extrañaría que se llevara su segundo (segundo?!!!) Oscar. Tal vez Gravity no tenga un gran guión, pero no lo necesita, Alfonso Cuarón sabe mantener la tensión durante toda la cinta con una manejo de la cámara sublime. En fin, si todavía no la habéis visto os la recomiendo encarecidamente, y sobretodo en  su versión 3D.


Musicalmente estas semanas también ha sido muy activas. Tengo el iPod a tope con discos nuevos: Pink Martini (Get happy), Els Pets (L'àrea petita), Janelle Monae (The Electric Lady), y muy enganchada a lo nuevo de los Kakkmaddafakka (Six Months Is a Long Time), lástima que ya no queden entradas para su concierto en Barcelona. Curioso que un grupo nórdico me inspire tanta sensación de verano.


jueves, 3 de octubre de 2013

tiempo de calabazas


Hasta que no llegan las primeras lluvias mi cuerpo no entiende que el verano ha terminado. Es la necesidad del punto final. Aunque el calor de estos últimos días tampoco ha ayudado mucho...
Esta mañana, al abrir el balcón de la habitación, un aroma de lluvia, fresco y húmedo, me ha saltado a la cara como una bofetada. A veces un buen cachete es necesario para despertar a lo evidente. 
Presiento que será un mal día para mi cabello. A la mínima insinuación de humedad, se vuelve tímido hasta retraerse en unas ondas que recuerdan a las dunas de un desierto. A Id le gusta lo que la humedad le hace a mi pelo, yo lo odio. Dice que me parezco a Son Gohan, sobretodo si hace viento y el pelo se me eriza. 
El olor de la lluvia y el cielo encapotado han traído a mi mente imágenes otoñales dignas de una postal: suelos tapizados de hojas secas -ahora mojadas y holladas por la lluvia-, colores rojizos y ocres; chimeneas donde arden fuegos acogedores, atardeceres con cielos impresionantes... He sentido ese leve frío que el otoño empieza a posar en nuestra piel.
Consigo regresar de mi ensimismamiento. Soy consciente que estoy teniendo un primer ataque de nostalgia. El otoño me pone en ese estado. Es un sentimiento cálido, pegajoso en el que es fácil revolcarse. Con un escalofrío, recuerdo que con el invierno volverán -no las oscuras golondrinas- sino las funestas tardes de domingo.
En una maniobra contraofensiva intento construir pensamientos positivos: pronto podré volver a pedir una taza de chocolate caliente en La Nena, me podré mi jersey de rayas favorito, ese que me hace sentir como una heroína de la Nouvelle Vague, pronto serán las Ferias de mi pueblo, y.... er..... No sé me ocurre nada más. ¿Qué cosas buenas pueden tener el invierno y el frío?
En fin, tampoco hace falta ponerse triste antes de tiempo, ¿verdad? Además, la idea que a finales de este mes (25 de octubre) se estrenará La vie d'Adèle me pone contenta (sí, soy una chica de fácil contentar). ¡Y tras ver esta escena todavía tengo más ganas! 


Hablando de cine, ayer volví a ver Weekend. Bien, en realidad ayer la vi  por primera vez entera porque la primera vez llegamos tarde a la sesión de Cinema Lliure a la Platja. Me gustó mucho, como también esta excelente crítica sobre la película. 

Y para terminar el post una última reflexión: ¿por qué desde finales de septiembre miles de calabazas halloweendiense invaden los escaparates? ¿tan pronto, en serio? ¿es necesario? (mecagonlacolonizaciónculturalyanki).


Oh Yeah! he venido para quedarme