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martes, 19 de enero de 2021

una droga que no te mata

 pintura de Andy Denzler

¿Os acordáis de lo que pasaba cuando dejabais un video en pausa demasiado tiempo con el VHS? La imagen se quedaba estática unos segundos, pero luego empezaba a vibrar y aparecían franjas grises y verdes, hasta que la imagen se desfigurada y quedaba irreconocible.

Algo así me parece la vida desde que empezó la pandemia. Tanto tiempo viviendo en pausa hace que las cosas se empiecen a desfigurar. Y no quiero acostumbrarme a esta (a)normalidad.

El domingo fuimos a pasear por el parque de la Ciutadella, y allí era primavera; como si las imágenes de frío y nieve que hacía unos días invadían las pantallas se hubieran desvanecido (creo que nevó en todas partes menos en Barcelona).

La gente parecía feliz paseando en manga corta o con las mangas de la camisa remangadas. En la glorieta de la fuente un grupo de gente bailaba swing al compás de una pequeña banda. Unos niños jugaban cerca a cazar y reventar pompas de jabón, que impasibles, seguían su vuelo hasta estallar en el cielo. Era como un oasis, como si el 2020 no hubiera existido y no supiéramos lo que era vivir en pandemia. Y me di cuenta, que lo convertía ese momento en un instante fuera del tiempo era su banda sonora. Escuchar música en directo se ha convertido en un lujo casi imposible de disfrutar. 

Justamente estos días estoy entusiasmada viendo la docuserie de Martin Scorsese Pretends It's a City. Me declaro fan de Fran Lebowitz (perdonad la cacofonía), de su ingenio mordaz, su sarcasmo y su haterismo. ¿Cómo puede ser que no conociera antes a esta mujer? 


Me identifico tanto con alguna de sus reflexiones y con su odio a la gente en general -que no a las personas en particular- sobre todo a los zombies que ya no saben pasear por las ciudades sin mirar la pantalla de su móvil, o incapaces de apartarse al cruzarse con alguien por su egoísmo supino. Su amor/odio por Nueva York se parece mucho a la ambivalencia que siento por Barcelona. Amo a mi ciudad, pero hay veces que me agota vivir en ella. Y como la gente de Nueva York, también pienso: "no puedo permitirme vivir aquí" pero no sé cómo, ni porqué,  sigo haciéndolo. 

Fran Lebowitz

En el episodio 2 ("Cultura") Fran Lebowitz reflexiona precisamente sobre la música, y porqué no hay nadie más querido que un músico:

"La gente ama a los músicos. Los quiere mucho, porque les dan la capacidad de expresar sus emociones y sus recuerdos. Ninguna otra forma de arte hace eso.

La música hace a la gente más feliz y no les hace daño. Casi todo lo que te hace sentir mejor es dañino. Es muy raro. Es como una droga que no te mata. "

A ella, dice, que escuchar música de la Motown siempre la pone feliz, no porque la considere la mejor música de la historia, sino porque era la música que escuchaba cuando tenía 18 años. 

A mí me pasa algo parecido con muchas canciones, sobre todo con esta: 

 


Y a vosotr@s, ¿qué canción os pone siempre felices?


sábado, 8 de abril de 2017

como una caja de cereales



Esta semana he ido a dos entrevistas de trabajo. Una era la continuación de ese maratón de entrevistas de que os hablé. Y la otra, fue una entrevista relámpago de la que salí con el trabajo bajo el brazo (bueno, un trabajo de una semana, eh?).
De tanto contar mi vida en las entrevistas estoy perfecionando mi relato. Tanto, que cada vez que lo cuento me suena más irreal. No hay nada que odie más en el mundo que "presentarme" ante los demás. Como si una pudiera resumir quien es y de que 'ingredientes' está hecha, como si fuera una caja de cereales. Además todo debe sonar compacto, bien articulado, obviando los errores y los defectos, disfrazándolos de virtudes y habilidades.
Parece que soy buena ficcionando mi vida, o eso parece de momento. Después de cada entrevista voy recibiendo mails felicitándome por haber pasado a la siguiente fase. De momento 4 de 5. Confieso que ya tengo ganas de mandarles a la mierda de agotamiento. 

El otro día debería haber pedido a El Santet un poco de paciencia y perseverancia, pero me olvidé. Aprovechando que iba a probar un bicicleta preciosa -que al final no compré porqué me di cuenta que no me la puedo permitir- a Poblenou, hicimos turismo por el barrio. Visitamos el cementerio en busca de El Santet, toda un rock star de los muertos. Su tumba parece un altar donde los fans le escriben peticiones, le traen flores y demás promesas (los exvotos de cera son de los más creepys). Junto a nosotras llegó un numeroso grupo de turistas, dirigidos por el guía del cementerio, que nos animó a despedirnos rápido de El Santet.
De ahí intentamos ir a hacer unas tapas a la Barceloneta pero el barrio ya empieza a estar demasiado saturado de turistas. Igualmente valió la pena pasear con la moto por Barcelona, la primavera le sienta genial a esta ciudad.
Id me "obligó" a comprarme una chaqueta de moto decente para poder llevarme de excursión fuera de Barcelona. Ahora me siento robocop pero también más segura.

Stuart Murdoch

En cambio comprarme las entradas para el concierto de Belle and Sebastian para el Festival Jardins de Pedralbes me dejó inquieta. Las entradas eran carísimas y la última vez que compré unas para verles, Stuart Murdoch se puso enfermo y se suspendió el bolo. Tendré que ir a pedirle a El Santet que esta vez no pase nada.

Y otro grupo que también tengo ganas de volver a ver en directo son los Mishima. El 5 de mayo sacan nuevo disco (Ara i res) y su adelanto "Qui més estima" (Quien más ama) me ha entusiasmado.

martes, 15 de noviembre de 2016

we come from the same place



Ayer Id y yo cumplimos siete años. Ante semejante acumulación temporal admito que siento cierta aprensión. Pero no me malinterpretéis: no es por pánico al compromiso, o a sentirme presa, sino porque la rapidez incontrolada con la que se han sucedido estos años me da vértigo. El tiempo pasa demasiado deprisa! 
Aunque suene a tópico ñoño -como le dije a Id- cada día que pasa siento que la quiero más, así que no me asusta la cantidad, mientras la calidad continúe siendo igual de buena.

Ayer, depués de cenar en uno de nuestros restaurantes favoritos, subimos hasta Montjuïc a contemplar la superluna ("me la imaginaba más grande"). Desde la escalinata que culmina con el Palau Nacional de Montjuïc se tiene una panorámica nocturna de la ciudad muy hermosa. Barcelona iluminada, se despliega bajo tus pies. En ese silencio que acompaña la contemplación, sientes vibrar la ciudad con esa energía que conozco tan bien y que ya siento tan mía. Entonces recordé algunos de los momentos e instantes vividos durante estos siete años. Recuerdos que se encuentran esparcidos por tantas calles, plazas, playas y rincones de la ciudad, que en cierto modo, se podría decir que Barcelona también forma parte de nuestra relación. Somos pues un trío?

Paradójicamente, ya celebramos nuestro aniversario hace un semana huyendo de ella y su "mundanal ruido". Por fin Id y yo disponíamos de unas vacaciones juntas, así que fuimos a pasar unos días a la Vall de Boí, en los Pirineos. Conozco poco las montañas, siempre me he considerado más de mar, aunque tras esta experiencia eso podría cambiar. 
La belleza del otoño, con sus brumas y el espectáculo cromático de los bosques con el cambio de hojas es apabullante. Emoción que los reflejos en estanques y lagos pirenaicos multiplican por dos.


Cuando vuelvo de un viaje me cuesta verbalizar la experiencia de inmediato. Es como si necesitara que toda la experiencia vista, olida, sentida y oída reposara y fermentara para transformarse en recuerdos, para que adoptara forma y orden.
A pesar de la lluvia y una niebla que se deslizaba fluida entre las hondonadas, nos lo pasamos genial. Id se hartó de hacer fotos (hacía tiempo que no la veía disfrutar tanto con la cámara); subimos a las montañas, a los lagos, hicimos senderismo, nos entusiasmamos con las vistas del valle... El último día el sol y la nieve hicieron acto de presencia para sorprendernos con nuevos paisajes y temperaturas.



Visitamos iglesias románicas: pequeñas, pero igualmente espectaculares. Pensar que esos muros y campanares de piedra hace tantos siglos que aguantan estoicamente las inclemencias del tiempo y los años me hace sentir pequeña e insignificante. Ahí estaban antes de que naciera y ahí seguirán cuando me haya ido.


El tiempo es finito, y aunque nos hubiéramos quedado una semana más, las malditas obligaciones y sus rutinas nos reclamaban de vuelta. 
Partimos con pena y con un arcoíris (todo muy gay) en el cielo. Pero al vislumbrar las primeras luces de Barcelona me invadió esa sensación extraña de orgullo que experimentamos al volver a casa después de un viaje. "No hay nada como el hogar" que diría Dorothy... pero es necesario partir para experimentarlo. Nomadismo vs. sedentarismo, otro eterno dilema. 
Sea como sea, me alegró volver porque era la primera vez que Id y yo, las dos juntas, regresábamos juntas a "nuestra casa". Y esa sensación de pertenencia es tan nececesaria como la de libertad.

jueves, 7 de julio de 2016

like and arrow


El verano ya ha llegado y con él la vida social se ha activado a mil. 
Cuento los días que faltan para las vacaciones como una condenada en prisión. Estoy por marcar los días que faltan en la pared con un punzón. (¿Se nota que ya he empezado a ver la nueva temporada de Orange is the New Black?) 

Los fines semana me van genial para desconectar de mi "fakevida" (esa que transcurre en mi horario laboral) y darme cuenta que el verano se ha instalado en la ciudad. Que por fin haya estrenado temporada de playa también ha ayudado. 
Para no volverme loca con la cantidad de cosas que quiero hacer este mes (el festival Fire, el Pride, conciertos varios, fiestas...) me he hecho un calendario-plan para apuntarme los eventos, y demás actividades que no me quiero perder. 
Sé que suena estresante. De hecho el otro día lo hablábamos con Id: últimamente sentimos que nuestra vida marcha a un ritmo demasiado acelerado. Pero una nueva adquisición promete hacernos la vida más sencilla. Sí, por fin Id se ha comprado esta preciosidad:



Yo, que nunca había ido en moto, en un par de días me he acostumbrado a que me lleven. Ya habíamos probado la experiencia hace algunos veranos pero la Yamaha es mucho más cómoda que la scooter que alquilamos esa vez. 
Un día fuimos a la playa en moto, y aunque presenta algunos problemas logísticos y de espacio (no podemos llevar sombrilla, ni demasiados trastos), fue genial poder llegar y aparcar con rapidez. 
Me encanta pasear por Barcelona en moto, sobretodo ahora en verano y al atardecer. Lo que más me ha llamado la atención es la cantidad de olores que te van impactando mientras paseas por la ciudad: los distintos aromas de comidas que se escapan de los restaurantes, de hierba recién regada, de mar, y otras más desagradables como la de los tubos de escape de los otros vehículos.

Nos hubiera gustado estrenar temporada de playa el día de San Juan, pero MPop nos tiene preocupadas. Vino a celebrar la revetlla a nuestra casa, junto con Blau y la Noia. Comimos coca, brindamos con cava y Blau nos animó a escribir nuestra lista de deseos para la noche más corta y mágica del año. Después nos fuimos a la fiesta Nueva Época que Canadá Editorial hacía en el Poble Espanyol. La selección musical de los Djs fue bastante decepcionante, y eso hizo que hubiera más fiesta en la calle que dentro del local. Aguantamos un par de horas, y nos fuimos al ver que aquello no mejoraba. 
Ya de camino a casa MPop me contó que volvía a estar muy mal. Se quedó a dormir y al día siguiente, se derrumbó otra vez al explicarnos que finalmente lo ha dejado con Swank. Duele verla tan deprimida y desecha cuando parecía que empezaba a remontar. Me sorprende mucho como se ha comportado su ex con ella, lo cobarde y cabrona que puede llegar a ser una persona que creías conocer tan bien.

En contraste con ella, la felicidad y la ilusión de Jeia y su novia, que por fin han conseguido ir a vivir juntas. Es como ver una película con distintas historias cortas sobre las diferentes fases del amor y el desamor. 
Quedamos con ellas para cenar en Gràcia y fue una alegría ver que por fin han conseguido lo que soñaban: un hogar propio. Id y yo las entendemos perfectamente. 
Después de la cena nos fuimos a ver West north West una película japonesa programada dentro del Fire. Fue una decepción absoluta: lenta, sin guión, ni una idea clara de explicar una historia. Suerte que le pusimos humor y palomitas. 
Espero que el resto de películas del Fire que tengo en mente ir a ver no sean tan decepcionantes.

Lo que no fue nada decepcionante fue el concierto de Lucy Rose en la Sala Barts. Ella sola en el escenario con su guitarra, y a ratos, tocando el teclado. Me sorprendió lo humilde y cercana que se mostró. Hizo que el técnico subiera las luces para vernos las caras, nos pidió que le dijéramos que canciones nos apetecía escuchar. Y después de interpretarlas de una manera absolutamente sublime, nos daba las gracias medio avergonzada, como si fuera lo más normal del mundo tocar el alma de toda una sala. Fue una experiencia increíble.




jueves, 28 de abril de 2016

rosas en los balcones


foto: Idgie

La preciosa mesa-palet que Id construyó para el comedor (ya os dije que era MacGyver) está repleta de libros. Da gusta verla así. Es el botín que le saqué al día de Sant Jordi.
Esa mañana Id me despertó con un desayuno sorpresa. Bajo un punto de libro con una rosa dibujada me esperaba Carol, de Patricia Highsmith, con la nueva edición que L'Avenç ha sacado de la novela en catalán. 
Yo conseguí engañarla diciéndole que todavía no le había comprado ningún libro. Y cuando menos se lo esperaba, lo encontró en un rincón de casa. (Bien, el libro no era precisamente pequeño, así que no le costó demasiado.) Le regalé un libro ilustrado muy bonito titulado Atlas del Mundo. Solo hojeándolo, la imaginación se escapa volando a explorar países y lugares desconocidos.
Eso me recuerda cuando era pequeña, y podía pasarme horas haciendo girar el globo terráqueo-lámpara que mi hermana mayor tenía en su habitación. Con los ojos cerrados, detenía su giro con el dedo índice, que era quien decidía -en un delicioso juego de azar- donde sería mi próximo viaje mental. Algo así consigue despertarme el Atlas ilustrado que ahora descansa en nuestra estantería-biblioteca.


foto: hiro

Al mediodía fuimos a pasear por Barcelona. Quien pensara que un Sant Jordi en día festivo sería un fracaso estaba totalmente equivocado. Como me temía, el centro estaba tomado por las masas que invadían la carretera a pesar de los cláxones amenazadores de los coches. Delante de la casa Batlló, decorada para la ocasión con miles de rosas, la guardia urbana a caballo tuvo que poner orden. Todo el mundo quería hacer fotos, un put* selfie sin importarle que para conseguirlo tuvieran que repartir codazos.
Conseguimos llegar a Rambla Catalunya para refugiarnos, en un bar, de la multitud y el calor. Cuando volvimos a salir, la gente había amainado un poco y era posible pasear y mirar libros! En una parada, le compré un segundo libro a Id. En este caso lo escogió ella: Fes-t'ho tu mateix, un libro DIY para alimentar su afición macgyvera. 
En otra parada, ella me regaló el segundo volumen de la tetralogía de Elena Ferrante (ya lo he empezado).
Seguimos bajando las Ramblas hasta que nos cansamos de tanta aglomeración.  
Esa noche habíamos quedado con MPop y Swank para ir a un concierto de Les Sueques (sí, otra vez ^^'). He conseguido que MPop sea tan - o más fan- que yo del grupo (aunque lo cierto es que está colada por la guitarrista). Llegamos al Apolo justo a tiempo, disfrutamos del concierto, nos tomamos unas copas y nos fuimos a cenar.
El domingo estábamos tan agotadas que cancelamos un comida que teníamos en Sitges. Creo que tanta hiperactividad me está empezando a afectar; es lo que tiene querer abarcarlo todo. Pero es que la primavera me sube la "serotonina".


domingo, 31 de enero de 2016

Alive


Me parece que hace años que no pasaba por aquí. Ahora que he conseguido sacudirme un poco el cansancio y el estrés, vuelvo y no sé por donde empezar. 
El mes de enero ha sido muy largo e intenso. Trabajo nuevo, rutinas nuevas, muchas cosas que aprender. La primera semana la viví en un estado de surrealismo alucinatorio. Mi cerebro estuvo a punto de explotar con tanta información y cosas nuevas que aprender y asimilar. Mis nuevos compañeros se ven buena gente, pero a veces tengo la sensación que no tengo nada que ver con ellos. Intento no hacerle demasiado caso a algunas de mis primeras impresiones, pero lo cierto es que no me veo trabajando de esto muchos años. Mientras, intento adaptarme lo más rápido posible aunque odio la sensación de no dominar según que situaciones.

A eso, se le sumó la búsqueda de piso en Barcelona. Nunca pensé que fuera tan difícil y agotador encontrar casa. Después de horas de trabajo extenuantes, quedaba con Id y mi hermana pequeña (de momento vivirá con nosotras una temporada) para visitar pisos. Cuando encontrábamos uno que nos gustaba, al llamar a la inmobiliaria al día siguiente, nos decían que ya estaba reservado. Así que cuando volvimos a encontrar un piso que nos gustaba, apostamos en seguida por él. Pero como al sr. Murphy le gusta aparecer siempre que puede, al día siguiente -y cuando ya habíamos pagado la reserva- visitamos otro piso en Gràcia que también nos gustó mucho. Sea como sea, el piso que finalmente nos hemos quedado está genial, la pega es que no está en Gràcia (pero sí cerca ^^). 
Mañana firmaremos el contrato y por fin se acabará levantarme a las 6 de la mañana para hacer una hora y media de trayecto hasta el trabajo. Y es que estás semanas, como dice Id, he dejado de ser yo misma. Ahora soy una persona cansada que siempre tiene sueño. Eso hace que los fines de semana no tenga ganas de hacer nada, y eso sí que es grave. Lo único que me apetece es ver series con Id. Nuestro último descubrimiento, Agent Carter, otra serie con mujer protagonista, fuerte, lista y además guapísima. Os la recomiendo! Además hace un par de semanas empezó la segunda temporada y pinta tan interesante como la anterior.


La única excepción a tanto holgazaneo fue el fin de semana pasado, que lo pasé en el pueblo. Id también vino y aproveché para llevarla de excursión a un reserva natural que hay cerca.

foto: hiro

Ahora nos esperan un par de semanas movidas, con el traslado y la mudanza, pero muero de ganas de estar instaladas ya en nuestro piso.


jueves, 23 de julio de 2015

del derecho y del revés

La semana de "semi-vacaciones" pasó demasiado deprisa. Mil cosas por hacer, intentando cuadrar nuestros horarios para aprovechar al máximo los ratos que pasábamos juntas.
"Aprovechar el tiempo". ¿Alguien sabe bien como se hace eso? Intento disfrutar el momento, vivir el presente; pero cuando me detengo medio segundo para saborearlo, solo puedo sentir el fluir del tiempo, la imposibilidad de detenerlo. O te amoldas a su devenir, o te deja en la estacada. Por lo tanto, más vale montarse en el longboard del tiempo y disfrutar del viaje; nada de intentar frenar poniendo el pie en el asfalto.
Por lo menos conseguimos ir a la playa juntas. Tan emocionadas estábamos que Id se olvido de ponerse crema en la cara y yo en la espalda. Consecuencia: rostro de gamba y espalda quemada.
Paseamos por la Barceloneta, fuimos a ver la película de Elena Anaya, Todos están muertos, a la fresca en la playa de Sant Sebastià. Otro día paseamos por el barri de Sant Antoni, donde me compré la novela de Alice  McDermott, Alguien, en la llibreria Calders. Me encantó la librería, ya está en mi lista de favoritas.

fotos: hiro

También volvimos al Fire. Este año incluso nos compramos el abono. Por incompatibilidad horaria nos perdimos la película de Appropiate Behavior, y eso que tenía muy buena pinta. Para compensar, fuimos a la proyección de Liz en Septiembre. No nos entusiasmo demasiado, a pesar de Patricia Velasquez. [Spoiler] No sé, tal vez estoy harta de ver morir a bolleras en la pantalla. Me dio la sensación de haber visto ya esa peli centenares de veces.


En cambio, me gustó muchísimo el documental Regarding Susan Sontag. Una magnífica aproximación a la persona y al personaje de esta intelectual estadunidense. Además me ayudó a ponerle voz y rostro a algunas personas que aparecían en una biografía sobre Sontag que publicó la editorial Circe, que leí hace tiempo.
La faceta personal del personaje pone de manifiesto ese tópico que asegura que las personas muy inteligentes a veces carecen de ese otro tipo de inteligencia tan necesaria para vivir: la emocional, esa capacidad de conectar con las emociones y sensibilidades ajenas.
Una mujer extremadamente inquieta, inteligente, hermosa, culta, pero que pecaba de un exceso de arrogancia y gravedad.
A raíz del documental, he rescatado de la habitación de Id, el ensayo Sobre la fotografía que Sontag escribió en 1977 (antes incluso de conocer a Annie Leibovitz). De momento sus reflexiones sobre el hecho fotográfico me están pareciendo muy interesantes. Por ejemplo, señala que cuando hacemos turismo, tomar fotos es una manera de apaciguar la ansiedad que nos provoca estar en un lugar nuevo, distinto.
"Fotografiar es apropiarse de lo fotografiado". Y hablando de vivir el momento, como "todas las fotografías son memento mori. Hacer una fotografía es participar de la mortalidad, vulnerabilidad, mutabilidad de otra persona o cosa. Precisamente porque seccionan un momento y lo congelan, todas las fotografías atestiguan la despiadada disolución del tiempo."

Y dentro del Fire, me quedé con ganas de ver Tab Hunter Confidential, un documental donde el propio actor relata lo duro que era ser un homosexual en el Hollywood de los cincuenta.

Y gracias al Fire, descubrí esta canción preciosa.



Estas dos semanas sin actualizar han dado para mucho.
También decidí a hacerme un cambio de look. Fui a una peluquería hispter del barrio de Gràcia de la que me habían hablando muy bien, aunque el precio era un poco caro... Y se obró el milagro. Sí!!! alabada sean las diosas!! salí supercontenta de la peluquería y enamorada de mi nuevo peluquero. Por fin he encontrado un diseñador de peinados que me entiende y con quien es posible una comunicación fluida - y eso que era extranjero! Ahora, me lo dejó tan perfecto que cuando me lo peino yo, soy incapaz de reproducir tanta perfección.


Hablando de perfección, el viernes fuimos a ver Inside Out y salimos encantadas del cine. Pixar lo vuelto a hacer, cuando creías que nada igualaría a Wall-E y Up, hace esta maravilla de película. Un viaje apasionante al interior de la mente y las emociones. Cinco emociones básicas (Alegría, Tristeza, Miedo, Ira y Asco) son las que controlan la mente de Riley, una niña preadolescente que tiene que lidiar con muchos cambios en su vida. 
La película muestra como funciona la mente y la memoria, y como las emociones tiñen con su color los recuerdos representados por bolas. En ese sentido, encontré genial la manera de explicar que es la nostalgia con la simple imagen de Tristeza tocando las bolas-recuerdos fundacionales amarillas (Alegría) y tiñéndolas un poco de azul. Y es que la película acaba diciéndonos que la Tristeza también tiene un papel importante en nuestra vida. Y como al ir madurando, los recuerdos se van volviendo más coloridos gracias a la complejidad de nuestras emociones.


Y para terminar este post-resumen-rollero. Explicar que el sábado fuimos al festival Bona Nit Barcelona. Este año era gratuito -previa inscripción- y había cambiado de ubicación (del Poble Espanyol a la pç. de les Glóries). Me gustó mucho la idea de un festival "verde", ecológico y sostenible. Sobretodo íbamos para ver a los Kakkmaddafakka, que estuvieron geniales, pero también descubrimos la música y voz de Jack Savoretti. Es fantástico ir a un festival y volver con  música nueva para explorar.

lunes, 18 de mayo de 2015

Mayo es un mes veloz


En mayo los días siempre me parece que pasan rápido; es un mes veloz. O tal vez sea porque la primavera me pone alegre, y el tiempo -ya se sabe- vuela cuando se es feliz. 
Este fin de semana quería recuperar las horas de sueño que llevaba arrastrando toda la semana, pero no he tenido tiempo ni de dormir como Dios manda (eso son 8 horas como mínimo). Me encanta dormir, es uno de mis mayores vicios, pero es difícil de compaginar con mis ganas de hacer mil cosas y estar en varios sitios a la vez...

El sábado por la mañana estuvimos preparando la fiesta-comida de cumpleaños para el pequeño Mowgli, que cumplía 3 años. Id le fabricó una corona de rey con goma EVA y le colgamos globos, banderolas, un tres gigante y un cartel que ponía "¡Felicidades Mowgli!!" ¡Qué cara de alegría y felicidad puso cuando lo vio! Todavía recuerdo lo mucho que me gustaba cumplir años a esa edad... Ahora ya no me gusta tanto...


Por la tarde nos fuimos a Barcelona, al Van Van Market, que en esta ocasión se celebraba en el Castillo de Montjuïc. 
A pesar de llegar pronto, encontramos un poco de cola (pero nada comparado con la que había horas después), y es que el sábado también era la Noche de los Museos.
Me gustó el nuevo emplazamiento en el patio central del castillo. Había música en directo, mesas de pícnic, y muchas foodtrucks. Desde que vimos esta película, Id sueña con montar nuestra propia foodtruck y recorrer Europa vendiendo comida.
Pedimos una hamburguesa balboa deliciosa en el Eureka y fideos en la rulot del Petit Bangkok y subimos a la terraza superior a contemplar las vistas nocturnas de la ciudad. 


En el patio, la gente comía y bailaba al son de una banda de rock. En ese mismo lugar, no hace muchos años, se torturaba y fusilaba a los presos republicanos, entre ellos el president de la Generalitat Lluís Companys. Y hace 300 años, ese castillo había sido reformado por las tropas borbónicas con el propósito de vigilar la ciudad y sofocar cualquier síntoma de revuelta.
Después de tantos años, Barcelona por fin han recuperado el castillo para el uso y disfrute de sus ciudadanos. Poder comer, bailar y disfrutar ahora en medio de ese patio, me parece una buena venganza histórica.

De ahí nos fuimos al otro extremo de la ciudad: a la plaza de las Glòries, al Museu del Disseny (museo del diseño). Hicimos una visita rápida (cerraban a la 1h), pero nos gustó bastante, sobretodo la planta dedicada al diseño de moda y al diseño gráfico.


Fuera, en el lateral del edificio, hay una instalación lumínica muy divertida, ya que reacciona a la voz humana. Si se canta o grita por una especie de tubos-micrófonos, las luces cambian de color y palpitan.
Me quedé con ganas de ver algún museo más, pero el tiempo era limitado.


Al día siguiente tocaba levantarse otra vez pronto, había quedado con mis hermanas y sobrinos en Barcelona. Mi hermana2, mi cuñado y mis sobrinos del pueblo habían venido a pasar el fin de semana. Así que junto a mi hermana1, sus 2 hijos, mi hermana pequeña y su novio, nos fuimos de picnic al parque de la Ciutadella. Fue una buena idea porque los niños jugaron a sus anchas y nosotras podíamos vigilarlos desde el césped. Hasta mi diabólica sobrina Damian estaba contenta de verme! y mi sobrina Boo no quería dejarme marchar. Les he prometido que pronto iré al pueblo a verlas otra vez. 


sábado, 25 de abril de 2015

me gustaría recordar las frases más bonitas de todos los libros que he leído


Lo que no me gusta de coger libros prestados de la biblioteca es que tengo que devolverlos. Si además, el libro me ha gustado mucho, siento que me despido de un amigo al que no volveré a ver jamás. Sí, sí, ya sé que me estoy poniendo dramática, y que puedo volver a coger el libro en préstamo cuando quiera, pero como sucede con algunas amistades con las que siempre estás prometiendo quedar, eso no acaba pasando nunca. 
Cuando un libro me está gustando mucho suelo leerlo de una tirada, pero cuando llego a las últimas quince o veinte páginas sucede algo curioso. El tempo de lectura se ralentiza, tanto, que incluso dejo de leer el libro durante un par de días. Quiero evitar la despedida, el desenlace, el final de un viaje dictado por la tiranía del punto final.
Para que la separación resulte menos dolorosa, apunto los fragmentos o frases que más me han gustado como quien colecciona cabellos o objectos relacionados con una persona amada o un momento feliz.
Mi nuevo sillyphone ha resultado de gran ayuda en esta labor. En el bloc de notas, apunto ideas, impresiones, y también algunos fragmentos de novelas que me han fascinado. Eso hice con las dos novelas de Patrick Modiano (Un circo pasa y La hierba de las noches) que devolví a la biblioteca justo el día de Sant Jordi. 
Como pasa con todos los libros de Modiano, deben leerse con un mapa de París en la mano: la ciudad-personaje siempre presente en sus obras. La hierba de las noches me gustó especialmente y podría decir que, junto con El café de la juventud perdida, es una de mis novelas preferidas del autor.


Y de autor francófono a autora francófona; y es que para Sant Jordi Id me regaló la última novela de Amélie Nothomb: La nostalgia feliz. Ya he empezado a leerlo y me encanta. Soy muy fan de las ficciones autobiográficas de la escritora belga.
Y como he sido buena (le regalé a Id el libro de cocina de Jaime Oliver, Comfort Food, que me pidió) ella me regaló dos libros: el de Nothomb y Para acabar con Eddy Bellegueule, de Éddouard Louis, otra novela autobiográfica que ha sido un fenómeno literario en Francia. Una historia que tenía ganas de leer después de esta entrevista.


También tuve mi rosa de Sant Jordi e hicimos la tradicional paseada por las Ramblas. El 23 de abril es uno de mis días favoritos del año. La ciudad está preciosa, llena de rosas y libros. A pesar de ser un día laborable, el ambiente es festivo, ligero, y se respira una alegría contagiosa en las calles. 
El día antes habían operado a Id de la nariz (una intervención sencilla, de nivel ambulatorio) por lo que no sabíamos si podríamos celebrar el Sant Jordi en Barcelona. Además, justo salir del quirófano la llamaron para trabajar al día siguiente. La pobre tuvo que decir que sí.
Así que después del trabajo quedamos en Barcelona para celebrar el Sant Jordi juntas. Paseo esquiva multitudes hasta las Ramblas y parada en el Mistral para merendar. Vimos escritores firmando libros con colas kilométricas, y otros de brazos cruzados, solos,  intentando evitar que esa soledad se les reflejara en la mirada. Los escritores sin colas me dan tanta pena que siento el impulso de comprarles el libro para que lo puedan firmar. 
Llegamos a casa agotadas pero con ese cansancio agradable que provoca haber pasado un día feliz. 

Y vosotr@s, ¿qué libro os regalaron, o comprasteis, el Día del Libro?

martes, 14 de abril de 2015

alegría de colores


Ya sabía que pasaría, por eso no le hago mucho caso a los días tontos. Si en el post pasado -después de las vacaciones de Semana Santa- estaba de bajón, esta semana la he empezado con los ánimos estratosféricos. Gran parte de la culpa la tiene haber ido al Holi de Barcelona. Me lo pasé genial y eso que odio las multitudes!
Misántropo se apuntó a venir con nosotras. Idgie y él se llevaron las cámaras reflex forradas y reforradas para poder tomar fotos durante el Holi. 
Nuestro primer baño de multitudes lo tuvimos en el metro. Los vagones iban tan a rebosar, que era imposible que subieran más de tres personas por convoy. Así que optamos por coger un bus y acertamos de pleno: iba medio vacío y llegamos en seguida. 
Una vez encontramos el lugar, compramos un par de bolsas de polvos de colores y nos metimos -todavía impolutos y blancos- en medio de la muchedumbre. A los dos segundos ya estábamos manchados: al vernos tan blancos, "los sucios" nos acribillaban con colores. Misántropo, que lleva barba hispter, acabo con barba verde. Id, que iba con la cámara en mano, recibía ofertas de "¿me haces una foto?" a diestro y siniestro. Había gente de todas las edades, aunque los adolescentes eran muy nombrosos. Mucho postureo, palos de selfie, y fotos para fardar luego en las redes sociales (ahí he pecado yo también un poco... ¬¬')


Como nos habíamos perdido la tirada del mediodía, nos tomamos unas cervezas, hicimos algunas fotos y el tiempo nos pasó volando.
El ambiente se iba volviendo más animado a medida que se acercaba la hora de la segunda tirada de colores. Todo el mundo tenía en las manos una bolsa de polvo y empezó la cuenta a tras. Palos con smartphones, gopros, cámaras de fotos levantados...
Five, four, three, two, ONE!!! Y el momento se cargó de tanta energía positiva que resultó mágico. Una euforia colectiva estalló junto a un mar de colores flotando en el aire. Una atmosfera de polvo y alegría invadió la masa que celebraba entusiasmada la llegada de la primavera.
Poco amante que soy de las multitudes, me sentí muy a gusto en todo momento. El buen rollo que había y la descarga colectiva de energía positiva ayudó mucho.
Id hizo unas fotos brutales. Mirad como acabó su cámara!


Lo que está claro es que el año que viene pensamos repetir.

Y hablando de smartphones... me he autoregalado uno porque el que me dio mi hermana empezaba a fallar. Así que he pasado de tener un minimóvil, a cargar con un tabletophono. Qué asco me doy! En fin... sabía que acabaría cayendo... Y además me estoy viciando a los juegos! Mientras no me vuelva zombimóvila perdida como el resto de pasajeros que cada mañana suben al tren... 


domingo, 25 de enero de 2015

Todas las chicas al frente del escenario (*)


Semana fría, con resfriado y horas extras en el trabajo. Pero aún así, mis ánimos y mi vida social siguen a tope. Si no fuera por este puto frío, todo sería casi perfecto. Ojalá fuera como esas personas que en pleno invierno son capaces de llevar manga corta bajo el abrigo (¿alguién entiende eso? es que no tienen frío?). 
Cada mañana, camino del trabajo, me cruzo con Paquita, una portera que parece conocer a todo el barrio. Con un frío que pela, ella barre en manga corta mientras canta boleros. Su voz de mezzosoprano resuena vibrante en el aire gélido de la mañana e insufla un poco de calidez en el ambiente.


Este lunes, Barcelona amaneció más fría y 'muerta' que nunca. El documental Ciutat Morta que por fin emitió tv3 -vía su canal secundario, canal 33- con 5 minuntos censurados, despertó conciencias e indignación. Un autentico fenómeno mediático que ha abierto los ojos sobre una realidad hasta ahora ignorada: la de los abusos policiales. Y nos ha dado a conocer la trágica historia de Patricia Heras; y como estar en el lugar y momento equivocados y tener un aspecto no normativo, puede volverte 'culpable' de la manera más surrealista y absurda. Un documental muy necesario y que no os dejará indiferentes.

Otro documental que he visto recientemente y que también me ha gustado ha sido Finding Vivian Maier. Hacía mucho tiempo que Id y yo queríamos verlo tras conocer la obra y la fascinante historia de esta niñera fotógrafa. El documental, nominado al Oscar en esta categoría, empieza explicándonos como John Maloof descubrió los negativos de Vivian Maier en un mercado callejero y como a partir de ahí, empezó un proceso de búsqueda e investigación sobre quién era esa mujer y que se escondía tras su compulsión fotográfica.


Testimonios de antiguos jefes, niños, amigos... no hacen más que aumentar la intriga, y las incógnitas respecto al personaje, y una acaba el documental todavía más fascinada e interesada por la vida y obra de Vivian Maier.



Y de documental a documental, llegamos a otro que también me ha apasionado: The Punk Singer. Éste también gira a en torno de otra mujer fasciante: Kathleen Hanna, ex-líder de Bikini Kill y Le Tigre y una de las impulsoras del movimiento Riot Grrrl. Mediante una amplio archivo de imágenes, conciertos, entrevistas..., vamos conociendo la evolución e historia de Kathleen Hanna, una figura importante dentro del feminismo internacional.

Una enfermedad le hizo abandonar la música pero recientemente ha regresado con un nuevo proyecto musical, The Julie Ruin, que justamente estará presente en el Primavera Sound de este año.
Y es que después de ver el cartel, no me pienso perder el PS! Belle & Sebastian, The Black Keys, Patti Smith, Sleater-Kinney...

Por cierto, genial el último videoclip de las Sleater-Kinney con gente como Ellen Page, Evan Rachel Wood, Miranda July, Natasha Lyonne, Sarah Silverman and company cantando su No Cities To Love.


sábado, 3 de enero de 2015

sin muchos propósitos, con algún reto y mucha ilusión



El fin de año, como la Navidad, me pilló a contrapié. Por lo tanto, no tuve tiempo de hacer balance del 2014, ni pienso hacerlo ahora, tranquil@s. Ni tampoco propósitos de año nuevo, que todo el mundo sabe que sólo sirven para no cumplirse. Mejor plantearse algún reto divertido como éste (creo que lo intentaré).
El último día del 2014 Id y yo teníamos el día libre, así que lo dedicamos a hacer lo que más nos gusta: 'flânear' por Barcelona. 
Hacía tiempo que le tenía prometido a Id un desayuno con panqueques, y por fin encontré un bar donde los sirven de brunch. Nada más salir de la estación, bajamos la Rambla esquivando turistas y nos adentramos en el Raval, pero justo esa mañana -al ser vísperas de Nochevieja- no servían el brunch habitual; así que nos quedamos sin panqueques. Pero eso no nos quitó el hambre de patear la ciudad hasta el puerto, donde hacía un sol espléndido. Parecía una de esas mañanas de principios de marzo en que la primavera empieza a asomarse. Id, que llevaba su cámara nueva, no paraba de disparar a todo lo que la hacía vibrar. 
Tras pasear por el puerto, nos adentramos en el Born, donde hicimos las últimas compras de Reyes. Para celebrar el fin de año, nos fuimos a comer gratis a un japonés por gentileza del hermano de Id (con la wonderbox que nos regaló hace casi 2 años!!).



De ahí, nos adentramos en la siempre bulliciosa calle Pelai, donde por fin me di el capricho de autoregalarme una chaqueta de cuero negra que hacía años que buscaba. Y para terminar el 2014 con fuerza, merendamos en la cafetería Mistral, donde hacen los mejores minicruasanes de chocolate de la ciudad. 
Echábamos de menos hacer eso: pasar el día en la ciudad, perdernos por el centro, curiosear, distraernos con cualquier cosa, como si cada calle fuera una aventura.
Al atardecer regresamos a casa. Nos esperaba una cena familiar de lo más enervante: el pequeño Mowgli haciendo de las suyas y mi cuñada Reikiana siempre al límite del enfado. Nunca me han gustado las cenas de Nochevieja, llamádme rara. Nos comimos la uvas, nos deseamos feliz 2015 y salimos a tomarnos unas cervezas.
El 2015 empezó con un aperitivo al sol, como si el día 1 del año nos dejara vislumbrar la promesa de un fantástico verano. 
Por la tarde estrenamos la batidora que le regalé a Id para Navidad. Como nos habíamos quedado con antojo de panqueques, eso fue lo que hicimos para merendar. ¡Quedaron buenísimos! Además también le regalé un libro de recetas de creps y postres, así que este 2015 preveo una operación biquini difícil, por no decir imposible.
¿Qué espero del recién estrenado 2015? que venga cargado de buenos momentos, alegrías, salud y esperanza. ¡Ah, y también de buena música, películas y libros!



Aquí tenéis un avance del nuevo disco de Belle and Sebastian, Girls in Peacetime Want to Dance, que saldrá el próximo 20 de enero.

 

lunes, 15 de diciembre de 2014

experiencia culé



El invierno todavía no ha empezado (no lo hace de manera oficial hasta el 22 de diciembre), de manera que la misión rompe-rutinas y motivación invernal sigue en marcha. 
El jueves pasado fue el día escogido para hacer una acción antiaburrimiento. Hacía semanas que Diseñadora me había regalado un par de entradas para visitar el Museo del Barça, o mejor dicho para el Camp Nou Tour Experience (el mueso más visitado de Catalunya en 2013!) y decidimos ir antes que nos caducaran las invitaciones.


Id no es demasiado -para no decir nada- futbolera; en este apartado la que tiene más bollopuntos soy yo, así que la más emocionada ante la visita era servidora. No visitaba las instalaciones del FCB desde hacía muchos años (¿desde el 97-98?) y para entonces, el Barça sólo tenía una Copa de Europa en sus vitrinas. 
Empezamos la visita por el renovado museo de FCB, que ahora sí que mola, no como el que había antes. Me hizo gracia ver las botas con las que Koeman marcó el mítico gol de la final de la Champions del 92. Recuerdo ese gol con muchísima ilusión.



Así que lo que más me gustó, como a todo buen culé, fue la vitrina con las 4 Champions. También hay un espacio dedicado a Messi, donde pueden verse las réplicas de sus 4 botas y balones de oro consecutivos, pero tanta adoración a un sólo jugador, como si fuera un dios, no me acabó de gustar. 
Pero lo más interesante del Tour Experience estaba por llegar. Tras el museo, el visitante puede acceder a las gradas, a la sala de prensa, al vestuario visitante y al túnel de jugadores. Y de ahí, como si se fuera a jugar un partido, se accede al terreno de juego justo donde está la banqueta del Barça (eso sí, no está permitido sentarse). Lo que más sorprende de estar a pie de campo, es lo pequeño que se ve el estadio, pero evidentemente tiene que ser una ilusión óptica, ya que el Camp Nou es uno de los campos más grandes de la Liga. 
La visita continua en la zona alta de las gradas, en esa especie de vitrinas-jaula desde donde los periodistas retransmiten los partidos por la radio. Y finalmente se termina en la zona multimedia, donde se puede escuchar el himno del Barça transcrito en decenas de lenguas, ver vídeos, y chorradas varias.
Como bien supondréis, nos hartamos de hacer vídeos y fotos (analógicas, digitales, de 360º...); los encargados de seguridad flipaban, jaja


Pero mi propósito de culerizar a Id fracasó. Salió del Camp Nou igual que entró, sin un ápice de interés por el Barça. ¿Os lo podéis creer!?? Y además, hace poco me enteré -y ella también!- que su abuelo era perico!! En fin, suerte que el amor puede con todo, jaja... 
Por desgracia, Id también salió sin bufanda, y sin el gorro que le regalé hace unas semanas. Se los dejó en algún lugar del Camp Nou y además accidentalmente se le rompió el filtro que protege la óptica de la cámara (nada importante pero el susto inicial fue grande).

Y para los que decís que Id y yo no paramos de hacer cosas, informaros que el fin de semana fue tranquilo: algunas compras navideñas, peli con palomitas y la ardua tarea de envolver regalos al modo japonés (al final, tras varias pruebas, nos salió, ja!).

Para terminar el post, os dejo con el vídeo-descubrimiento de esta semana: All Over de Cruisr, un videoclip repleto de referencias cinéfilas, como me gustan a mí.


martes, 7 de octubre de 2014

banalidades que se convierten en perlas


Hace casi un mes que empezó el curso escolar y en las puertas de las guarderías y las escuelas todavía se escucha a niños llorando. De camino al trabajo me los cruzo y me da penita verlos con esa cara de puchero y llorando desconsoladamente. No entienden porque se les obliga a ir a un lugar desconocido, regido por normas extrañas, donde deben quedarse solos y rodeados de gente desconocida. Envidio esa capacidad que tiene los niños de llorar espontáneamente, sin vergüenza, expresando de manera directa que algo les angustia y acongoja. 
A mí, por ejemplo, me gustaría poder echarme a llorar cada vez que tengo que hacer uno transbordo largo de metro, porque los odio a rabiar. Aunque con las orejas impregnadas en música consigo que ese trance resulte menos traumático. Como decía Josh Radnor en Liberal Arts, con la banda sonora adecuada, lo divino puede emerger de la cotidianidad más prosaica. Y es que una de las cosas más fantásticas de la música es que dota a las escenas más anodinas de significado. Todas las banalidades se convierten en perlas divinas y resplandecientes. Y ahora estoy citando a ese productor musical fracasado que Mark Ruffalo interpreta en Begin Again. 


Me hubiera gustado mucho dedicarle un post a esta película. Salí del cine entusiasmada, y eso que el listón tras Once -el film anterior de John Carney- estaba muy alto. Me hubiera gustado contaros que me volví a enamorar de Keira Knightley; que me gustó mucho la banda sonora; explicaros el soplo de optimismo que infunde la película; porque sí, yo también creo que la música puede cambiarte la vida. Que me encantó la escena en la que ella y Mark Ruffalo pasean de noche por las calles de Nueva York escuchando canciones; y es que "se sabe mucho de una persona por sus playlists". Y también la escena en la que Dan (Ruffalo), borracho, se va imaginando los arreglos musicales que añadiría a la canción que está interpretando Gretta (Knightley). 
Estas últimas semanas, Lost Stars me ha acompañado en mis paseos por la ciudad y en esos odiados transbordos (creo que me quedo con la versión más intimista de Keira, aunque la versión de Adam Levine también me gusta).


Pero una vez más ha quedado demostrado que Belle and Sebastian y Camera Obscura siguen siendo la mejor banda sonora para convertir en perlas la realidad más banal. Que me acompañen cada mañana por la calles de Barcelona es tan placentero como oler el primer café del día.
Pero el suplicio de los transbordos subterráneos ha terminado en parte, porque desde hace un par de semanas soy socia del Bicing. Recibí el carné con gran alegría pero tras una semana utilizando el servicio, estoy bastante cabreada. ¡Imposible encontrar una bici cuando la necesito, imposible devolverla cuando llego a mi destinación! Un día me pasé media hora buscando un punto de aparcamiento porque todos estaban o averiados o cerrados. ¡Indignante! Así que si estáis pensando en haceros usuarios del Bicing os recomiendo que no lo hagáis. Una vergüenza el servicio y el estado de algunas bicis y estaciones. 
Y hasta aquí mi momento indignación. Y para no terminar el post con malas vibraciones, música buenrollera please!


lunes, 29 de septiembre de 2014

hasta el próximo verano

Van Van Market

Las lluvias torrenciales se han llevado definitivamente el calor y los días largos. Cuando terminan las Festes de la Mercè doy por clausurado oficialmente el verano. Un verano un poco extraño y que me ha pasado demasiado rápido.
Esta vez, por tema trabajo y cansancio (siento no poder actualizar más a menudo), me tomé las Festes con más calma y tranquilidad que otros años. Además los conciertos que organizaban no me inspiraban demasiado. 
Lo que nos gustó más fueron los espectáculos de la Ciutadella, sobretodo de noche. Por suerte fuimos el primer día de las fiestas y pudimos disfrutar con tranquilidad de los espectáculos de danza y del Saturno Park: una feria vintage preciosa, con caballitos, carruseles, espejos deformantes, barracas de feria... En la Cascada, un espectáculo de luces, música y agua mágico. También había un pequeño teatro con títeres. Nos gustó bastante -aunque quizá fuese un poco largo- el Eventi Verticali: un número de danza vertical sobre una pantalla en la que los artistas interactuaban sobre proyecciones animadas.

D1gits  /  Electronic Performers

En diferentes zonas del parque, había escenarios repartidos que ofrecían espectáculos de danza, humor, magia... Me gustó mucho el número de danza "Hold" de Erik Linghede, me deslumbraron los D1gits con su espectáculo de magia con iPads, y me reí mucho con Tobias Wegner, un wall clown con un espectáculo muy original y divertido.


Pero la propuesta que murió de éxito fue sin duda el Van Van Market, un mercado gastronómada. 22 furgonetas, caravanas vintage o food trucks de diferentes nacionalidades se instalaron en el parque para ofrecer una variada oferta de comida, en un festival culinario callejero que entusiasmó a todos los visitantes.


El sábado pudimos disfrutar del concierto de Mishima en primera fila (ya he perdido la cuenta de las veces que los he visto en directo...). Y después del concierto repetimos visita a la Ciutadella acompañadas de unas amigas. Había tanta gente en el Van Van Market que hicimos una hora de cola para poder cenar!
Mishima

No sé si a vosotrxs también os pasa, pero yo me encuentro siempre con gente conocida por todas partes. El viernes nos pasamos la noche cruzándonos casualmente con Anna Salker; y el sábado, nos encontramos con otra amiga a la que hacía tiempo que no veíamos.
El domingo tocó visita al Palauet Albéniz, pero como cada año, quedaron muchas cosas por hacer y visitar, como por ejemplo el circo de Montjuïc, las proyecciones en la fachada del Ajuntament y los espectáculos pirotécnicos en la playa.
Lo que no me perdí fueron los conciertos del BAM del martes, aunque tuve que sacrificar por tema horario y emplazamiento el concierto de Manel. Me gustó muchísimo Seinabo Sey; en cambio, el concierto de NoNoNo fue un poco agobiante por culpa de los lateros y la gente cotorra que no sé que hace en un concierto de música si no le interesa escuchar (!!).

Seinabo Sey

Nonono

Y hasta aquí mis fiestas de la Mercè. Y ahora a esperar que vuelva el próximo verano. ¡Uf...!